El director cinematográfico Guillermo Arriaga, mientras posa en Ciudad de México. EFE

Ciudad de México, 16 jun (EFE).- México debe tratar a los migrantes con humanidad y respeto porque no está exento de vivir en carnes propias los éxodos masivos, dijo este miércoles en una entrevista con Efe el escritor Guillermo Arriaga, Premio Alfaguara de Novela 2020 y autor de un reciente cómic sobre el fenómeno migratorio.

“No hay que dar por hecho que somos un país que no va a tener que enfrentar migraciones masivas”, señaló el también guionista y cineasta mexicano para quien el tema de la migración resulta muy cercano.

Arriaga (Ciudad de México, 1958) se reconoce como un migrante que ha tenido la oportunidad de trabajar en Estados Unidos, y por ello comulga con el sentimiento de aquellos que por cualquier razón se han visto forzados a dejar su país de origen.

MARCADO POR LA MIGRACIÓN

El autor de los guiones de la trilogía “Amores perros”, “21 gramos” y “Babel” aseguró que la globalización produjo una “guerra económica” que ha enriquecido a unos pocos y empobrecido a la mayoría de la población.

Esta guerra, acotó, ha provocado tal devastación que ha impulsado la migración a gran escala, la cual él ha podido atestiguar.

El escritor abundó en anécdotas personales que le marcaron y le llevaron a tocar el tema de la migración en varias de sus obras.

Y que le generaron, incluso, esa necesidad de sensibilizar sobre la problemática, además de animarle a participar como escritor del guion de “ANA”, un cómic impulsado por las ONG Save the Children y HIAS México y financiada por la Unión Europea, que busca sensibilizar sobre la migración infantil.

El punto de inflexión, rememoró, se dio en 1994, cuando vivió el éxodo de sus amigos, los Estrada, quienes poseían parcelas en el fronterizo estado de Tamaulipas, en las que sembraban sorgo y maíz, y en ese año vivían su mejor cosecha.

Sin embargo, la entrada en vigor entonces del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (TLCAN) los dejó en la ruina.

No pudieron competir con las grandes empresas y “se vieron en una situación de pobreza absoluta”, y todos, salvo uno, migraron a Estados Unidos para ganarse la vida, recordó el escritor.

“Me tocó ver cómo ahijados míos, de 14 años, se tuvieron que ir, fueron los primeros migrantes de su comunidad. Y supe por mis compadres los avatares que estaban sufriendo, a dónde fueron”, agregó.

Esa huida obligada por la pobreza y por el anhelo de un futuro mejor llevó a Guillermo a escribir “Los tres entierros de Melquiades Estrada”, película que ganó como mejor guion en el Festival de Cannes, en 2005.

Más adelante, su trabajo como cineasta le llevó a vivir de cerca el fenómeno migratorio, pues en la búsqueda de localizaciones para sus películas pudo tener contacto tanto con comunidades migrantes como con quienes las rechazan.

“Te metes donde nadie se mete y puedes hablar, ver diferentes perspectivas”, señaló al tiempo que reconoció que eso ha marcado gran parte de su trabajo pues es un “tema muy complejo”.

HUMANIZAR LA MIGRACIÓN

Para Arriaga, la globalización ha agudizado la división de clases, lo que a su parecer ha provocado que “en Centroamérica se desatara una violencia brutal”.

Señaló que uno de los daños colaterales alcanza a los niños, niñas y adolescentes, quienes muchas veces son obligados a migrar por sus padres sin entender qué está sucediendo.

En otras ocasiones, dijo, los padres migran y luego pagan a los “polleros”, como se conoce en México a quienes trafican con personas para que los pasen a Estados Unidos, pero muchas veces los pequeños son dejados en el camino.

“No tienen idea de quiénes son y ahí están esos pobres niños abandonados”, refirió.

Es por estas razones, insistió, que se debe humanizar el trato a los migrantes.

“¿Nos quejamos de que (Donald) Trump hablaba de nosotros como ratas, como cucarachas, ¿y nosotros vamos a decir que esta gente son ratas o cucarachas?”, cuestionó.

Resaltó que México siempre le ha dado cabida a migrantes españoles, argentinos, chilenos, peruanos, bolivianos y ahora no sería momento de negarle la estancia a nadie.

“Este país que es hospitalario hasta las cachas… Tenemos que echarle más agua a los frijoles (estirar el gasto, hacerlo rendir). De que tienen cabida tienen cabida (los migrantes)”, apuntó.

Nadie sabe en qué momento podrían cambiar las circunstancias de cada quien, aseguró, “entonces, hay que tratar con humanidad a los migrantes, con respeto”.

Y reiteró la iniciativa de la organización Save The Children, que con un cómic busca sensibilizar sobre la migración, “además del respeto está tratando de brindar esperanza y eso me parece lo más valioso”.