La visión patriarcal de las dirigencias sindicales persistentes retardarán en México la transformación sindical. FOTO: SEM MÉXICO.

México, junio (SEMlac).- La visión patriarcal de las dirigencias sindicales persistentes retardarán en México la transformación sindical, donde la tasa de participación femenina es apenas del 8,5 por ciento, por lo que la reforma laboral “verdaderamente revolucionaria”, se logrará a muy largo plazo, afirmó en entrevista Inés González Nicolás, presidenta de la Red Nacional de Mujeres Sindicalistas.

Luego de anunciar que esa red prepara un paquete de seis iniciativas para garantizar la transversalidad de género en la vida sindical, sostiene que ahora la dirigencia sindical no quiere la democracia en sus elecciones y añade que esa dirigencia no admite la visión de género y contribuye a la baja productividad en el país, porque está acostumbrada a pedir al poder canonjías y beneficios políticos, solamente.

Luego de participar en una mesa de intercambio, entre seis invitados, con la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Devi Harris, narró los entretelones de esa reunión en la que había mucho interés de la vicegobernante, por conocer los nudos para llevar adelante la reforma laboral aprobada en 2019 y cómo impactará en las mujeres, el 34 por ciento de la fuerza laboral mexicana, que además viven problemas de acoso laboral y sexual, sistemáticamente.

Para difundir la reforma, que considera revolucionaria, dijo, serán esos 130 millones de dólares que aportará la USAID, para que las y los trabajadores se apropien de ella, la impulsen, aunque explicó que eso llevará años, por las inercias y los liderazgos muy antiguos.

Como muestra de las dificultades, en las que hay dos actores, los sindicatos y los patrones, afirmó que la contratación de protección es tan grande, que podría significar que los contratos colectivos de trabajo -previstos en la Ley Federal del Trabajo (LFT), como un derecho sindical- representen hasta el 98 por ciento, un nudo que no se arregla con palabras, papeles o política, sino con acciones de difusión, conocimiento y respaldo de las autoridades. Eso, ahora, parece muy lejano.

Los Contratos de Protección han convertido a los derechos de las y los trabajadores en una simulación en miles de casos, porque se firman a nombre de los trabajadores a sus espaldas, sin su conocimiento, con condiciones lamentables de trabajo, entre líderes y patrones, con la complacencia de las autoridades. Es un problema histórico sobre el que no se entra.

Y eso fue lo que Inés González Nicolás le explicó a Kamala Devi Harris, quien tuvo una reunión previa con mujeres empresarias, en la lógica del sistema capitalista mundial que tiene muy claro, como reiteradamente ha dicho Alicia Bárcena, secretaria general de CEPAL, que en el caso de las mujeres, combatir la crisis económica del sistema supone su incorporación al mercado de trabajo en condiciones iguales a las de los hombres, junto con el reconocimiento de la titularidad de sus derechos como ciudadanas, su participación plena en la toma de decisiones en todos los niveles de la sociedad, el respeto a su integridad física y el control sobre su propio cuerpo. Ellas están llamadas, ha dicho, -agosto 2020- a que no caiga la economía.

Y este fue un interés central de Kamala Devi Harris, quien afirmó que la reforma laboral es parte fundamental del nuevo Tratado comercial de México con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), del que se desprendieron las primeras quejas laborales en plantas de General Motors en Silao, Guanajuato, y en una de autopartes en Matamoros, en la frontera.

González Nicolás, invitada por la Embajada de los Estados Unidos, consideró que la enviada del presidente Joe Biden destacó que en ese país están vivamente interesados por la existencia de los sindicatos en México y su capacidad de negociación para recuperar la contratación colectiva hoy sumida en los contratos de protección que dificulta el acceso de las y los trabajadores a sus derechos.

La vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, manifestó su interés por que se aplique con éxito la reforma laboral en México, que, entre otras cosas, propicie la participación de las mujeres en los sindicatos y se activen todas las medidas contra su discriminación, dijo Inés González Nicolás, quien opinó en la entrevista que ahora mismo en México no hay democracia sindical.

Desde su perspectiva, la vicepresidenta es una mujer sencilla, empática y tenía, en esa reunión, las preguntas precisas. En el encuentro realizado la tarde de este martes 8 de junio, acudieron Imelda Jiménez, lideresa sindical del norte de México; Inés González, el abogado laboralista Arturo Alcalde Justiniani -padre de la Secretaria del Trabajo en México- y Pedro Américo Furtado, representante para México y Cuba de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Inés González Nicolás, quien asegura que la participación femenina en los sindicatos tiene una tasa de participación de apenas el 8,5 por ciento, y explicó que la dirigencia sindical en México se niega a los procesos democráticos para elegir a dirigentes sindicales, reflexionó sobre el interés central de los Estados Unidos por la democracia sindical y la no discriminación femenina, en un período de crisis económica donde el trabajo productivo de las mujeres es central.

La dirigente de la Red, sin embargo, dijo que le explicó a Kamala Harris, que los cambios en los sindicatos, tardarán mucho tiempo, porque se heredó un sistema de modo patriarcal y de poder, que no anuncia buenas noticias y que un papel, una ley, no influirá, mientas las y los trabajadores mexicanos no se apropien de la reforma laboral, que ella y la vice presidenta consideran una verdadera revolución, tras décadas de control sindical y contratos de trabajo de protección, que para José Alfonso Bouzas Ortíz, Premio Nacional de Investigación Laboral, llegan al 98 por ciento en algunas ciudades. Este, dijo González, es un asunto significativo que en manos de la secretaria del trabajo se ha avanzado muy poco.

En una breve intervención, comentó González Nicolás, la vicepresidenta de Estados Unidos aseveró ante esos especialistas que la administración de Joe Biden es una de las más “pro sindicatos de la historia”. Por ello, comentó la dirigente de la Red, la lucha por una buena contratación laboral es ahora una cuestión fundamental.

Criticó a la dirigencia -ella sabe, trabaja y conoce al mundo sindical hace al menos dos décadas- por su indiferencia frente a problemas centrales como la subcontratación, donde hay muchísimas mujeres, sobre la violencia laboral de género y la participación de las mujeres en los sindicatos.

No comprenden la importancia de los buenos salarios ni del orgullo sindical, dejan de lado que los sindicatos son el mecanismo para llevar a los trabajadores a formar parte de las clases medias y olvidan que gracias a la organización sindical se lograron desde las jornadas de ocho horas, hasta la contratación colectiva. Que los sindicatos tienen una función social, y que son o deberían ser la garantía de los derechos laborales. No lo entienden, y ahora, parecen más avanzados los que están en la vieja central, la CTM, mientras la UNT (Unión Nacional de Trabajadores, liderada por Francisco Hernández Juárez, del Sindicato de Telefonistas), está obstaculizando la reforma.

Han bajado los brazos, dijo, y buscan los viejos contubernios con los gobiernos y la patronal.

Se manifestó vivamente por la defensa de la institución sindical. Y dijo que la red que coordina, se está fortaleciendo.