Bueno ya estamos en la recta final de las campañas electorales y en escasos días iremos a votar. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

Bueno ya estamos en la recta final de las campañas electorales y en escasos días iremos a votar, así que es tiempo de hacer un balance de lo que hasta hoy nos han dado estos meses de campaña, especialmente a las ciudadanas, quienes, dicho sea de paso, somos 48 por ciento de la lista nominal.

Lo que tenemos enfrente es la falta de sustancia en la campaña electoral, nos enfrentamos a un vaciamiento político en los mensajes cuyos efectos sólo generan confusión, falta de información y la sensación de una homologación que impide ver las diferencias. Una se llega a preguntar para qué tantos partidos si todos dicen lo mismo.

Especialmente ahora cuando los Derechos Humanos de las mujeres se han convertido en material de publicidad electoral.

Ahora resulta que todos se volvieron feministas, simpatizantes de los derechos de las mujeres, pero ninguno, hasta hoy, ha despenalizado el aborto en el país. Apenas en la Ciudad de México y Oaxaca, se ha logrado gracias al Movimiento Feminista.

Estamos frente a la coincidencia de la mayoría de los partidos políticos en la crítica al gobierno federal a través de los temas más débiles de la administración actual que son la violencia contra las mujeres, los recursos para los refugios para mujeres que viven violencia; las estancias infantiles, y las desigualdades salariales entre mujeres y hombres.

Con diferentes matices cada uno, pero todos prometen resolverlas casi de manera instantánea, mirando a las mujeres desde el asistencialismo como seres a proteger y no sujetas de derechos, reafirmando el estereotipo de la vulnerabilidad femenina.

Otra cosa es Morena, quien se apoya en el discurso de la 4a transformación y nada más.

De los defensores de las mujeres en campaña no hay rendición de cuentas de sus inacciones cuando son gobiernos. Hay 12 entidades gobernadas por el PRI, diez por el PAN, una por el PRD, además de siete de Morena y Nuevo León con un gobernador independiente. ¿Qué han hecho en sus entidades para desterrar la desigualdad de las mujeres? ¿Dónde están los recursos para los Refugios, las estancias infantiles, las políticas integrales para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia?

¿Cuáles son las iniciativas legislativas que se han llevado a los congresos para fortalecer precisamente eso que hoy en campaña prometen?

Los Derechos Humanos de las mujeres están en peligro, nada de lo ganado es para siempre, especialmente ahora que la derecha más conservadora acecha y puede tener presencia en congresos y gobiernos.

Nunca antes habíamos tenido una campaña electoral contra el aborto criminalizando a las mujeres que así lo deciden, ensalzando la familia tradicional y los roles tradicionales de género. Campaña que atenta contra los Derechos Humanos de las mujeres pagada con los recursos públicos a través de las prerrogativas partidarias.

Pero si la pobreza electoral no fuera poco, las campañas individuales de candidatas y candidatos son de vergüenza ajena algunas de ellas, especialmente en las entidades federativas, llenas de misoginia y falta de conocimiento sobre temas como el empoderamiento de las mujeres.

Asegurar que “a más busto de las mujeres más empoderamiento” muestra la banalidad e ignorancia con la cual se tratan los temas. Dentro de la lógica de la meritocracia partidaria, cuál es el mérito de estos personajes para estar en las listas electorales, se pregunta una.

La ausencia de contenido político de las campañas nos muestra la lógica de los propios partidos que cada vez van perdiendo más terreno en la credibilidad de la ciudadanía. La lógica de venta de productos y no de construcción de ciudadanía. No les importa informar ni hacer conciencia ciudadana, quieren permanecer de cualquier modo.

Desde esa lógica pragmática los Derechos Humanos de las mujeres se vuelven instrumentos de venta e intercambio más no de compromiso real.

¿Cuáles son las opciones que tenemos las ciudadanas? como nunca son complejas, pues nos implica investigar por nuestra parte y allegarnos de elementos que nos permitan hacer votos razonados. Una certeza con la que sí contamos es impedir que lleguen los conservadores y ultra conservadores al poder si queremos mantener lo que ya tenemos, que, insisto, se encuentra frágil.