Alicia se definió a sí misma como una persona "curiorífica", una cualidad única que la llevó a descubrir, a través del tiempo y el espacio, el mundo que había detrás del espejo. EFE

Londres, 20 may (EFE).- La pequeña Alicia persiguió al Conejo Blanco para comenzar, a través de su madriguera, un viaje por el País de las Maravillas, un mundo surrealista que nace en la imaginación de esta joven inglesa y que en una exposición del Victoria & Albert Museum de Londres deja de ser solo un sueño.

Alicia se definió a sí misma como una persona “curiorífica”, una cualidad única que la llevó a descubrir, a través del tiempo y el espacio, el mundo que había detrás del espejo.

“Alice: Curiouser and Curiouser”, que abre sus puertas el sábado, explora la evolución de la novela creada por Lewis Carroll, seudónimo del escritor y matemático inglés Charles Lutwidge Dodgson, desde los primeros manuscritos hasta convertirse en icono de la cultura contemporánea.

La comisaria de la exposición, Kate Bailey, explicó en un encuentro con los medios que el mundo de Alicia, a pesar de tener su origen en la Inglaterra victoriana, “sigue siendo muy relevante incluso hoy en día”, ya que cualquier persona puede sentirse identificada con su “astucia” y la “curiosidad”.

Con esta muestra, el museo Victoria & Albert busca animar a las nuevas generaciones a seguir los pasos de Alicia, y a explorar su propio País de las Maravillas a través de una experiencia “inmersiva” dividida en cinco ambientes.

DEL PAPEL, AL 3D

“Creando a Alicia” retrocede en el tiempo hasta aquella “tarde dorada” en la que Carroll concibió su obra, inspirado por la joven de Oxford Alice Liddell, y saca a la luz los primeros esbozos del relato, así como objetos tan icónicos como el ajedrez o la cronosfera de “Alicia a través del espejo”.

“¿Puedes decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?”, señala el Conejo Blanco en uno de los pasillos. Los pasos llevan hasta “Filmando a Alicia”, donde el detalle está cuidado incluso más allá de las paredes.

Los enormes decorados, que rememoran algunas escenas como la fiesta del té, hacen que el visitante empequeñezca y se ponga en los zapatos de la propia Alicia, cuya historia ha sido adaptada al cine en numerosas ocasiones.

Además de su debut mudo en 1903 y las dos versiones de Disney, la exposición destaca también la adaptación española de la historia de Carroll, “Alicia en la España de las Maravillas” de Jorge Feliú (1979), donde el escenario del País de las Maravillas se reemplaza por cuarenta años de dictadura franquista.

El universo de fantasía en el que vivió Alicia la convirtió en musa para artistas del Surrealismo como Max Ernst o el pintor Salvador Dalí, que incluso se atrevió a ilustrar un ejemplar del libro, uno de los tesoros que guarda el tercer espacio: “Reimaginando a Alicia”.

Aunque queda eclipsada por la principal atracción de la muestra: una actividad de realidad virtual que permite al público experimentar en primera persona y, a través de unas ilustraciones en 3D, algunas de las escenas más memorables del relato, tales como la caída por la madriguera o el juego de críquet con la Reina de Corazones.

ALICIA, UNA “INFLUENCER POP”

Un suelo ajedrezado da la bienvenida a “Escenificando a Alicia”, donde los personajes del libro cobran vida a través de sus vestuarios teatrales. Su personalidad estrafalaria también influyó en el trabajo de personalidades de la moda como Vivienne Westwood, así como de la música contemporánea o la fotografía.

“Mi nombre no es Alicia, pero seguiré buscando el País de las Maravillas”, canta Lady Gaga en su canción “Alice”, pero no es la única artista que la referencia.

Tanto la gira “California Dreams” de Katy Perry como el calendario fotográfico de Pirelli en 2018 -con Naomi Campbell o RuPaul- son otros de los muchos ejemplos que encontraron su fuente de inspiración en la estética ‘kitsch’ del libro de Carroll.

El Victoria & Albert Museum confía en que esta exposición ayude a sus visitantes a “ser más Alicia”: a valorar más el mundo en el que vivimos, a cuestionar todo aquello que nos rodea; y a adentrarnos en nuestra imaginación para descubrir que El País de las Maravillas es más que un simple sueño infantil.