La Feria Internacional de Turismo, Fitur, ha abierto sus puertas este miércoles sin su habitual bullicio y trasiego de miles de personas. FOTO: EFE/Juan Carlos Hidalgo.

Madrid, 19 may (EFE).- La Feria Internacional de Turismo, Fitur, ha abierto sus puertas este miércoles sin su habitual bullicio y trasiego de miles de personas, especialmente en la jornada inaugural, pero se trata de la edición más esperada y necesaria que nunca tras el parón del sector turístico durante más de un año por la pandemia de covid-19.

Aunque la 41 edición, que se celebra en Madrid hasta el próximo domingo, ha sido inaugurada, como siempre, por los reyes, y también tuvo lugar ayer la Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo (Cimet), preámbulo habitual de la feria, el silencio es la nota predominante, así como amplios espacios vacíos sin ocupar.

Fitur, convertido desde hace décadas en un barómetro para tomar el pulso al turismo en el inicio del año, medirá ahora en mayo y en este caso el grado de recuperación del sector de la peor crisis de su historia en un momento en el que se empieza ya a ver la luz al final del túnel.

Esta edición recuerda a la de 2009, cuando se hizo patente la crisis financiera que estalló un año antes, reduciéndose drásticamente la superficie contratada en Fitur y el número de participantes.

Pasaron varios años hasta que Fitur volvió a crecer de nuevo y a batir récords de asistencia, transformándose, además, en una feria cada vez más profesional, tecnológica e internacional.

Para la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, esta edición es muy especial porque marca el punto de inflexión para el sector, que lanza el mensaje de que se puede empezar a viajar seguro porque el avance en el proceso de vacunación en el mundo desarrollado está haciendo perder el miedo a la pandemia.

Y como ha dicho la ministra es “una fiesta del turismo” y lo es a pesar de que el silencio es la nota predominante frente a los espectáculos, música o eventos gastronómicos y culturales que exhibían tradicionalmente múltiples destinos para atraer la atención a su colorida oferta turística, porque es el primer certamen de este tipo que se celebra de forma presencial desde el inicio de la crisis sanitaria.

El camino hasta llegar aquí ha sido difícil y lleno de obstáculos, tanto para el Gobierno español y los organizadores de Fitur como para los participantes, debido a las restricciones a la movilidad que aún se mantienen en la mayoría de los países.

Un Fitur, al que sólo se puede acceder una vez obtenido un resultado negativo en la prueba de covid, con la mascarilla obligatoria, limitaciones de aforo y sin acreditaciones físicas, convirtiéndose en su edición más tecnológica.

Tampoco se reparten miles des periódicos como en las ediciones anteriores, de hecho no se ve ningún papel, ni se solapan cientos de convocatorias y eventos, algunos de los cuales se pueden seguir por srreaming.

Sin embargo, hay bastante optimismo y confianza en que, a partir de ahora, el turismo iniciará su vuelta a la normalidad porque el deseo de viajar no ha desaparecido e incluso quizá es ahora mayor que nunca, pero todo depende aún de muchas cosas.

Todas las miradas están puestas en el certificado verde digital europeo -que se espera que esté en marcha en junio- como base fundamental para recuperar la movilidad en el espacio europeo y convertirse también en un modelo a terceros países.

Si se logra, así como vacunar al mayor número de personas posible, Fitur podrá volver en 2022 a ser tan bullicioso y animado como antes y ser una verdadera fiesta del turismo en su nueva era poscovid.