La llegada del Covid-19 al mundo exacerbó la violencia contra las mujeres en distintos ámbitos. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

Ciudad de México. La llegada del Covid-19 al mundo exacerbó la violencia contra las mujeres en distintos ámbitos: más agresiones en sus hogares, más abortos en condiciones inseguras y embarazos no deseados al no tener acceso a servicios de salud, mayor desempleo y trabajo no remunerado, por lo que millones de ellas se enfrentarán a la pobreza, enfermedades y a una salud mental desgastada.

Estas son las problemáticas que las integrantes del Grupo de Trabajo de Género (GWG) del C20 identificaron como las primordiales que los gobiernos y líderes mundiales deberán tratar en la “Cumbre Mundial de la Salud”, que se celebrará el próximo 21 de mayo de 2020 en Roma, la capital de Italia, con el fin de que aprueben la “Declaración de Roma” que asegure que los derechos de las mujeres y niñas, en especial los sexuales y reproductivos, no sean interrumpidos en lo que resta de esta pandemia y en las próximas que puedan presentarse.

El grupo de los G20 está conformado por representantes de 20 países, entre ellos México, y cuenta con alrededor de 14 organización internacionales y regionales como socias como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras, que se reúnen para discutir sobre políticas relacionadas con la promoción de la estabilidad financiera internacional y ahora para definir estrategias frente a esta y futuras crisis sanitarias.

En un comunicado, explicaron que el Covid- 19 visibilizó que los países carecen de un sistema de salud de calidad que pueda actuar ante emergencias sanitarias a gran escala, lo que repercutió en que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas fueron transgredidos al no ser atendidos, en consecuencia, la vida de ellas estuvo en riesgo, en particular de las que vivían en zonas marginadas.

En mayo de 2020, recordaron que la asamblea de la OMS aprobó una resolución firmada por todos los ministerios de sanidad que reconoce que los servicios sexuales y reproductivos son esenciales y exigió que los gobiernos de cada país aseguraran el acceso a ellos para todas las personas.

Sin embargo, dijeron, esto no ha sido así en lo que va de la pandemia. El resultado es que no sólo hay un aumento de aborto en condiciones inseguras o embarazos no deseados, sino que se prevé que esto influya en que ocurran 2 millones casos de mutilaciones femeninas y 13 millones de matrimonios infantiles en la próxima década, además, dificultará que las mujeres puedan vacunarse contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual que ellas están en riesgo de contraer.

Por ello, lamentaron que países desarrollados reportaran un recorte del 85 por ciento al desarrollo de la planificación familiar y otro 80 por ciento al financiamiento de los tratamientos contra el VIH/Sida.

Resaltaron que las mujeres representan cerca del 70 por ciento de personal sanitario mundial, el cual ha enfrentado en primera línea el Covid-19, no obstante, muy pocas veces se les reconoce o las consideran en las políticas sanitarias preventivas y curativas. Consideraron importante que las mujeres de este sector sean incluidas en todos los procesos de decisión y su papel sea más valorado.

Ante este panorama, exigieron que los estados del G20 refuercen sus sistemas de salud pública para garantizar la plena continuidad de la atención sanitaria sin dejar de lado los servicios médicos hacia las mujeres y niñas y que los hospitales a nivel mundial, regional y local, trabajen en un nuevo sistema de logística que asegure un a respuesta efectiva ante futuras pandemias.

Además, demandaron la creación de centros de salud comunitarios para mujeres con personal capacitado, y garantizar la disponibilidad de agua, saneamiento e higiene en estos sitios; promover educación sexual integral; y generar datos abiertos sobre los temas ya mencionados para supervisar si estas estrategias son positiva en ellos.

“Sabemos que cuando las mujeres y niñas pueden tomar las decisiones más fundamentales sobre sus cuerpos, no sólo ganan en términos de autonomía, sino también en términos de avances en la salud, educación, los ingresos, la seguridad y la igualdad de género.Todo ello se traduce en un mundo de mayor justicia y bienestar humano”, finalizaron.

De acuerdo con ONUMujeres 1 de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia sexual o física en el mundo antes de la pandemia. La llegada de ésta aumentó hasta 5 veces más las llamadas a las líneas telefónicas de asistencia contra violencia familiar en algunos países, debido a que las mujeres estuvieron encerradas con sus agresores y alejadas de personas que pudieran ayudarlas, por ello al menos 40 por ciento de ellas no buscaron algún tipo de apoyo.

Por su parte, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) calculó en abril de 2020 que si el confinamiento se prolongaba por 6 meses, habría 31 millones de casos de violencia de género. Este encierro también produjo una sobrecarga de actividades no remuneradas en las mujeres, si antes ellas destinaban casi 3 veces más tiempo a las labores domésticas en comparación con los hombres, en la pandemia aumentó más y se le sumó la supervisión de las tareas escolares de las y los hijos junto con el cuidado de éstos.

Según cálculos de ONUMujeres, 18 millones de mujeres pudieron perder el acceso a métodos anticonceptivos en lo que va de la pandemia en América Latina y el Caribe por el recorte del 50 por ciento de los servicios médicos, lo que advirtió, generaría más casos de mortalidad materna, más tasas de embarazos en adolescentes y contagios de infecciones de transmisión sexual.