Un grupo de personas pasean en South Beach, en Miami, Florida (EEUU). EFE

Washington, 13 may (EFE News).- La población completamente vacunada en Estados Unidos contra la covid-19 puede ir ya sin mascarilla la mayoría del tiempo, incluso si está en espacios cerrados o con un grupo numeroso de gente, según nuevas recomendaciones de las autoridades federales.

“Hoy es un gran día para EE.UU. y para nuestra batalla contra el coronavirus”, proclamó el presidente Joe Biden en una declaración a la prensa en la rosaleda de la Casa Blanca tras conocerse dichas recomendaciones, emitidas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).

EL TRANSPORTE Y LOS HOSPITALES ENTRE LAS EXCEPCIONES

El cambio de reglas de los CDC acerca a EE.UU. a la vuelta a la normalidad, aunque se sigue recomendando llevar mascarilla en medios de transporte y algunos lugares donde el contagio puede ser más fácil o poner en riesgo a poblaciones vulnerables.

En concreto, las personas vacunadas deberán usar tapabocas y guardar una distancia de seguridad cuando van al hospital, a la consulta del médico o a instalaciones dedicadas al cuidado médico a largo plazo, como las residencias de ancianos o los centros para personas con discapacidad.

También deberán seguir extremando las precauciones cuando viajen en autobús, avión, tren u otros modos de transporte colectivo, así como cuando estén en aeropuertos o estaciones de autobuses.

Los CDC también recomiendan llevar tapabocas en prisiones y albergues para personas sin hogar.

UN “HITO” PARA EL PAÍS

Las nuevas directrices son, en palabras de Biden, un “hito” que ha sido posible gracias al trabajo de científicos, médicos, enfermeros, farmacéuticos y autoridades locales.

El mandatario, además, destacó el coraje que el pueblo estadounidense ha mostrado durante el año de pandemia y le agradeció que haya cumplido con su “deber patriótico” de vacunarse.

Para justificar el cambio de reglas en el uso de mascarillas, Biden apuntó al acelerado ritmo de vacunación del país, así como a la eficacia de las vacunas y el descenso en el número de contagios, hospitalizaciones y muertes.

Asimismo, Biden pidió a aquellos que no están vacunados que mantengan sus mascarillas para protegerse del virus.

LAS MASCARILLAS Y LA POLARIZACIÓN POLÍTICA

El presidente estadounidense también reconoció la polarización política que las mascarillas han creado en la sociedad estadounidense y pidió a sus conciudadanos que sean “pacientes” los unos con los otros.

“Habrá gente que se sienta más cómoda con una mascarilla. Así que si ven a alguien con una mascarilla, por favor, trátenles con amabilidad y respeto. Hemos tenido demasiado conflicto, demasiada amargura, demasiada ira, demasiada polarización en este tema de llevar mascarillas. Dejémoslo ya”, pidió Biden.

La división sobre el uso de mascarillas fue alimentada en parte por el expresidente Donald Trump, que durante mucho tiempo rechazó llevarla pese al consenso científico sobre su eficacia.

De esa forma, los estadounidenses más conservadores, incluidos algunos legisladores, se negaron a llevar tapabocas por motivos políticos al considerar que se estaba coartando la libertad. Entretanto, los demócratas y los estadounidenses más progresistas presionaron para que se hiciera obligatorio su uso por el bien común.

Las normas de los CDC han servido de guía para los estados y empresas de EE.UU. durante la pandemia.

Biden recordó que los CDC no hacen cumplir sus normas por la fuerza, sino que serán las autoridades estatales y locales las que tengan la última palabra, ya que ellas tienen las competencias de salud.

UN NUEVO IMPULSO PARA LA VACUNACIÓN

La noticia sobre las mascarillas llega en un momento para Estados Unidos en el que se ha ralentizado el ritmo de vacunación.

La media de los últimos días ha sido de 2,6 millones de dosis administradas cada jornada, lo que supone un descenso del 36 % con respecto al pico de 3,38 millones que se registró en abril, según un análisis de datos oficiales del diario The New York Times.

Por eso Joe Biden aprovechó de nuevo su comparecencia para pedir a quienes no se han vacunado que lo hagan lo antes posible. El gobernante quiere que el 70 % de la población haya recibido al menos una dosis antes de la festividad del 4 de julio, cuando EE.UU. celebra su Día de la Independencia.

Hasta ahora, unos 154 millones de personas han recibido al menos una dosis, pero solo un tercio de toda la población de EE.UU., 117,6 millones, está completamente inmunizada, de acuerdo con los CDC.

Estados Unidos es el país más golpeado desde el inicio de la pandemia en términos absolutos, con más de 546.900 fallecidos y más de 30 millones de casos, según el recuento independiente de la universidad Johns Hopkins.