El canal de abasto tradicional, cuya huella comercial está formada por 1 millón 200 mil puntos de venta tiene rostro de mujer. FOTO: PIXABAY/ILUSTRATIVA.

México, 10 mayo 2021.-  El canal de abasto tradicional, cuya huella comercial está formada por 1 millón 200 mil puntos de venta tiene rostro de mujer, ya que, el 55.64% del pequeño comercio en México está operado por mujeres; el 76.08% son madres de familia; 78.43% son propietarias de su propio negocio y el 86.15% no cuentan con otro empleo.

“Un sello que distingue al pueblo de México allende sus fronteras es su sólida unidad familiar, las familias mexicanas no abandonan a sus hijos a su suerte; su preocupación se extiende hasta el buscar heredarles algún patrimonio que garantice estabilidad futura. No es exagerado decir que, una madre mexicana se quita el bocado de la boca para saciar el hambre de sus hijos; su sacrificio no tiene límites, de ahí, lo inconmensurable del halo materno mexicano.” señala Cuauhtémoc Rivera, Presidente de la ANPEC

Las mamás brillan con su esfuerzo y marcan la diferencia; la resiliencia de los hogares mexicanos se inspira y se anima bajo el halo materno en tiempos difíciles como el que hemos vivido con la pandemia del Covid19.

Por lo anterior, a continuación, compartimos historias de vida de algunas madres trabajadoras, pequeñas comerciantes que a diario se esfuerzan por brindar la mejor calidad de vida posible a los suyos y son claro ejemplo de lo que, millones de madres hacen con bajo perfil y de manera incondicional. “Amor es sinónimo de madre en México”.   

Aquí van algunos testimonios:

La señora Mary Fonseca, de León, Guanajuato está al frente de un pequeño comercio que inició su padre hace 48 años y esto nos cuenta:

“Desde adolescente yo ayudaba en el negocio, pero por allá en el ´99 fue que me fui metiendo más, pero recuerdo que mi papá tuvo un accidente en moto y ya no pudo trabajar igual, por lo cual el decidió rentar la tortillería, pero como sabemos en muchas ocasiones cuando el negocio no es tuyo no le pones el mismo empeño y lejos de mejorar empezó a caer, de eso hace 15 años y es cuando decido quedarme a cargo, la tortillería es muy conocida en la zona pues la gente de alrededor nos conocen desde niñas, del negocio bendito sea Dios sale para todo lo que ocupan mis tres hijos y lo que la familia necesita aunque cada día es más complicado.

El hecho de que cada día te levantas temprano para lograr tus objetivos y que te des cuenta que no es tan fácil es parte de los sinsabores que se tienen recuerdo que en algún momento estuvimos a punto de cerrar por cuestiones económicas, ya que muchas veces los clientes piden crédito y llegó un punto en que nos debían mucho y lejos de ser buenos clientes nos estaban hundiendo, pero gracias a Dios nos pudimos levantar y salir adelante, y así como hay momentos malos hay momentos buenos.

La mayor satisfacción que tengo es poder seguir con el negocio que con tanta ilusión y esfuerzo construyo mi papá y el mayor logro como mujer a manera personal es poder sacar adelante a mi familia al mismo tiempo, y más en este tiempo tan competitivo y difícil que vivimos.”

La señora Ethelvina de Lievano, de Villahermosa, Tabasco nos comparte algo de su sinuoso esfuerzo:

“La tienda Sonia comenzó hace 22 años por uno de mis hermanos debido a que se casó siendo menor de edad y tenía que emplearse en algo, mis papás le dieron el espacio de la cochera para trabajarlo y así continuar con sus estudios de preparatoria, posteriormente cuando ya culminó sus estudios y se postularon para trabajar en empresas.

En ese tiempo yo me encontraba de vacaciones debido a que trabajaba en oficinas estando fuera de casa hasta 12 horas al día de lunes a sábado por lo cual me ofrecí a ayudarles mientras pasaban sus entrevistas, cuando logran posicionarse en buenas empresas deciden cerrar la tienda y es ahí donde pude obtener este beneficio, pues mientras los apoye en el negocio pude observar el tiempo que podía convivir con mi hijo mayor que en esa época tenía un año y medio y también tenía un embarazo de meses.

Es ahí cuando entre platicas con mis papás y mi hermano decido quedarme con la tienda, y hoy a casi trece años puedo decir que las satisfacciones son innumerables y todas de un valor sentimental pero dentro de los mayores logros es mi independencia económica y continuar activa laboralmente así como tiempo suficiente y necesario para compartir con mis hijos que ahora son 3 y con mis padres, y al mismo tiempo he creado cercanía y solidaridad con mis vecinos y un sinfín de amistades de todas las edad durante todo este tiempo.”

La señora Bella Mendoza, de Chihuahua, Chihuahua nos platica su historia de lucha:

“Bueno antes que nada yo vengo de familia de comerciantes recuerdo entre sueños a mi abuelo como comercializaba y le pagaban con pepitas de oro allá en la sierra, mi abuelo agarro la sierra casi virgen y después mi papá  y mi mamá entraron al negocio, ellos eran distribuidores de la localidad, sin embargo un día mi papá tuvo un accidente y falleció, es cuando mi madre decide venirse a la capital del estado, pues siendo una mujer sola y con una hija de 19 y otro de 13 la situación era difícil, ya cuando nos establecimos mi mamá un día veía como la gente entraba y salía de  una tienda con los refrescos vacíos y mi mamá siempre ha sido muy inteligente y observadora.

Entonces entre platica y platica con la vecina mi mama le pregunta que si no le venden la tienda y como dicen le vendieron caro, pero como mi mama ya tenía la experiencia de toda la vida levanto la tienda para que mi hermano y yo continuáramos con los estudios, mi hermano menor ya no quiso estudiar y le dijo a mi mamá que el mejor se ponía a trabajar en lo que mi papá le había enseñado, pues desde chicos siempre nos pusieron a trabajar y que gran lección de vida pues mi papá nos dejó preparados para cuando él no estuviera, yo continué con mis estudios y fue cuando una de las empresas de acá me ofreció trabajar con ellos y pues yo trabajando y estudiando.

Fui creciendo laboralmente y el trabajo llego a ser tan demandante que no tenía tiempo para otras cosas, mi madre tiempo después decide cerrar la tienda y yo platicando con ella le digo que no la cierre que tome un descanso y que yo le ayudo tres meses, pero mi madre tan sabia me dice no, te la regalo con todo y todo, y es ahí donde yo empiezo a trabajarla y con el tiempo me quede pensando si en un trabajo que no es mío di más del cien por ciento por que no hago lo mismo con algo que es mío, y que ironías de la vida mis castigos de niña eran quedarme en la tienda y ahora no quiero salir de ella.

Los mayores logros y satisfacciones que he tenido al tener mi propio negocio es el económico seria mentirosa si no lo dijera, pero también el estar con mi familia y poder sacar adelante a mis hijos forman parte de ello.”

Estas historias de vida son verdaderos himnos de amor que muestran lo inconmensurable del halo materno mexicano, enorme escudo de amor que da soporte a nuestra razón de ser.

Honor a quien honor merece, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, ANPEC no puede ni debe dejar pasar la oportunidad de reconocer el trabajo de millones de madres de familias que cotidianamente realizan para buscar garantizar la manutención de sus hijos.

La felicidad de ser madre es eterna, celebrarla un día es un guiño.

¡Feliz Día de las Madres!