De las 46.8 millones de mujeres de 15 años y más que viven en México, 35.2 millones son madres con al menos un hijo vivo y de ellas. FOTO: SEM MÉXICO.

México, mayo (SEMlac).- De las 46.8 millones de mujeres de 15 años y más que viven en México, 35.2 millones son madres con al menos un hijo vivo y de ellas, 2.5 millones son mujeres hablantes de lengua indígena.

La información fue proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el marco del Día de las Madres, que se celebra en México desde 1922 con el fin de valorar a las mujeres que han tenido al menos un hijo vivo.

Destaca que las mexicanas cada vez tienen menos hijos, si se compara con la tasa global de natalidad de 1999 que era de 2,86 y se redujo a un poco más de la mitad con 1,88 por cada 1.000 mujeres en 2019.

Para las mujeres que hablan lengua indígena, esta reducción fue más acentuada ya que en 2020 se redujo a 2,85 en comparación con los 4,15 hijos por cada 1.000 mujeres del 1999, mientras que para las mujeres que no son hablantes de lengua indígena fue de 1,82 hijos por mujer en 2019 y de 2,76, en 1999.

En las adolescentes que hablan lengua indígena, la tasa de fecundidad fue de 73,5 hijos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años, dato que contrasta con respecto a la fecundidad de las adolescentes que no hablan lengua indígena (41,2 por cada 1.000).

Según reportes internacionales, las madres adolescentes tienen mayor probabilidad de enfrentarse a situaciones que vulneran sus derechos como es la violencia, y son más propensas a repetir ciclos de pobreza.

Sin embargo, el rezago educativo en las madres de lengua indígena es evidente, así como la baja participación económica aun cuando la crianza de las y los hijos la combinan con múltiples actividades como la cría de animales o el cultivo.

Paridad promedio de 2,5 a 3,9 hijas e hijos
En las mujeres que no hablan lengua indígena la tasa global de fecundidad se distribuye en un rango de edad más amplio, que va de los grupos quinquenales de 20 a 24 años y de 25 a 29 años.

Otro indicador útil para analizar la trayectoria reproductiva de las mujeres es el promedio de hijos nacidos vivos (PHNV), que muestra la fecundidad acumulada de las mujeres, por lo que en edades tempranas las diferencias son poco significativas en las mujeres que hablan o no una lengua indígena.

A partir de los 25 años, la brecha se hace más pronunciada, por lo que la paridad promedio de las mujeres al final de su vida reproductiva (45 a 49 años) es de 3,9 hijos en aquellas que hablan lengua indígena y de 2,5 hijos en las que no tienen dicha condición.

Casadas, en unión libre y divorciadas
De acuerdo con el Censo de población y Vivienda 2020, 47 por ciento de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo están casadas. En el caso de quienes hablan lengua indígena, 28 por ciento se encuentran en unión libre y 14 por ciento son viudas. Esta estructura es similar en las madres que no hablan lengua indígena, pero con un porcentaje menor (22 % en unión libre y 10 % en las viudas).

Privadas de la libertad 415 mujeres con sus hijos menores de seis años
Al cierre de 2019, en los centros penitenciarios estatales se encontraban 415 mujeres privadas de la libertad que tuvieron consigo a sus hijos menores de seis años, las cuales representan 4,4 por ciento del total de mujeres privadas de la libertad en los centros penitenciarios estatales.

El mayor número de personas se encontraba en el estado de México, la Ciudad de México y Veracruz con 60, 51 y 42 mujeres, respectivamente, con lo que concentran en conjunto el 36,9 por ciento de las mujeres privadas de la libertad que vivían con sus hijos menores de seis años.

Rezago educativo y baja participación económica de mujeres indígenas con hijos
El rezago educativo en las mujeres de habla indígena es evidente a pesar que la educación es un derecho, en 2020 el 26 por ciento de las mujeres de 15 y más años con hijos nacidos vivos carece de escolaridad, el 62 por ciento tiene instrucción básica (preescolar, primaria y secundaria).

El ocho por ciento tiene algún grado aprobado en el nivel medio superior y cuatro por ciento cuenta con estudios de nivel superior. Estos dos últimos porcentajes en mujeres que no hablan lengua indígena y son madres son del 21 y 17 por ciento, respectivamente.

Respecto a la participación económica las mujeres de habla indígena son de 28 por ciento respecto a las mujeres de no habla indígena que es de 42 por ciento, lo que tiene varias determinaciones sociales, pero ellas combinan la crianza de los hijos con múltiples actividades en el campo.