Las declaraciones de López Obrador sobre un marido golpeador, integrante de la Guardia Nacional, es un nuevo desatino. FOTO: Presidencia de la República.

México, abril (SEMlac).- Las declaraciones del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador sobre un marido golpeador, integrante de la Guardia Nacional, es un nuevo desatino y una postura contradictoria. No puede decir eso, cuando reiteradamente ha defendido al acusado de violador Félix Salgado Macedonio, afirmó Yndira Sandoval, promotora de la iniciativa 3 de 3 contra la violencia, que impide a políticos y funcionarios esas conductas.

Durante la conferencia matutina del jueves 15 de abril, López Obrador respondió a pregunta expresa sobre la violencia que ejerció un elemento de la Guardia Nacional (GN) en contra de su pareja sentimental en días pasados, en la Alcaldía Coyoacán, y que pudo, incluso, señalarse debidamente, gracias al interés de la oficina de atención ciudadana del Palacio Nacional.

El mandatario, con gesto de preocupación, como suele hacerlo frente a las cámaras, sentenció que si un servidor público es golpeador de mujeres, no puede trabajar en el Gobierno. Pero, agrega Yndira Sandoval, cuando fue señalado el senador con licencia “nos dijo conservadoras” y luego quiso cerrar la discusión con la célebre frase “ya chole”.

AMLO se extendió y dijo más: “Lo mismo no permitir estas situaciones, combatir la violencia a las mujeres, feminicidios, violación de derechos humanos, todos, vamos a conseguir la paz, la tranquilidad, sin corrupción del gobierno, sin impunidad, sin que haya asociación delictuosa, que no valgan las influencias”, expresó ante el tema.

López Obrador se contradice, dicen feministas, porque ha defendido a ultranza a un hombre que su partido, Morena, ha elegido como candidato a gobernar Guerrero. Es una “desfachatez”, afirma la filósofa Olimpia Flores y Luz María Rivera, de 50+1, considera que está perdido y contradictorio.

A la pregunta expresa de esta reportera sobre ¿qué se hará con estos elementos?, respondió así: “Ya no pueden estar, quienes cometen estos delitos, si la autoridad considera que en efecto se golpeó a una mujer pues no puede seguir laborando en el gobierno un funcionario con esas características, aun cuando se pueda decir fue en la calle, no fue en la oficina, no, si ya está en manos de la autoridad y se demuestra que golpeó a una mujer, inclusive sin ser su pareja sentimental o lo que sea, si es una mujer, una autoridad así no puede seguir”.

En el mismo orden de ideas, hablando específicamente del integrante de la Guardia Nacional, el Presidente expresó que le daba gusto el que la institución haya tomado la decisión de iniciar un proceso administrativo en contra del hombre, sin necesidad de que él haya dado la instrucción correspondiente.

Las feministas preguntan por qué la comisión de justicia de Morena exoneró a Salgado Macedonio, ahora excandidato al gobierno de Guerrero, mientras el caso de Basilia Maciel, prepara una intervención de organismo de derechos humanos internacionales, porque, siendo militante de Morena, se le negaron medidas de protección.

Y en ese caso, el Presidente de la República no hizo sino encubrir al senador con licencia y señalar a las feministas de “hacer politiquería”. Así no se logra la paz, ni se enfrenta la impunidad. Su mensaje es dar permiso para maltratar a las mujeres.

AMLO reveló: “Me estoy informando de este caso. Me da mucho gusto que las instrucciones que se tienen se estén cumpliendo. No es que se enteró el Presidente y dio la instrucción de que se actuara. Esto ya es iniciativa de los mandos de la Guardia Nacional”, dijo.

En este sentido, aseguró que el castigar las conductas indebidas de los uniformados “va a permitir acercar más al pueblo a la Guardia Nacional y los integrantes de las Fuerzas Armadas”.

“Cero tolerancia en estos casos y todos los casos de abuso de autoridad, de violación de derechos humanos, de actos de corrupción”, añadió.

Las declaraciones de AMLO contrastan con su postura frente a Félix Salgado Macedonio, señalado por al menos cinco mujeres y acusado de violación sexual, comentaron académicas, diputadas y mujeres organizadas.

¿Cómo dice que ese tipo de personas “no es aceptable”, cuando se encubre al senador con licencia? ¿Y cómo es posible que responda así, “cuando sabemos que no es cierto”, puesto que su narrativa, para “sus correligionarios” es permisiva e invita a la impunidad?

En el caso de referencia, incluso, se le seguirá de oficio una acusación de tentativa de feminicidio. Pero “es el colmo”, afirmó la abogada Mireya Toto, cuando a las feministas, por esa misma postura como “tolerancia cero”, dice que somos conservadoras.

Rosa María Cabrera, integrante de la Secretaría de la Mujer del PRD, afirmó que “es una postura cínica”. Todas sabemos que durante este gobierno se redujo la política y el dinero para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia.

En más de 500 conferencias mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador nunca se ha referido a la violencia de género, según el seguimiento de Spin, que dirige Luis Estrada, quien ha contabilizado además que en esas conferencias, las secretarias de Estado, muy de vez en vez aparecen, lo que contrasta con la presencia del Secretario de la Defensa, por ejemplo.