Productores de frutas y verduras de una costa a otra de Estados Unidos. EFE

Denver (CO), 26 mar (EFE News).- Debido a la pandemia de covid-19, productores de frutas y verduras de una costa a otra de Estados Unidos decidieron dejar de lado ciertos cultivos destinados solo a restaurantes y reemplazarlos por cultivos generales, un cambio que, según la Unión Nacional de Granjeros (NFU), beneficia a numerosas familias hispanas.

Según un reporte difundido este viernes por la NFU, los llamados “cultivos para restaurantes” (flores comestibles, chiles superpicantes de Carolina) han dado lugar a “cultivos básicos” (también llamados “almacenables”), como cebollas, zanahorias y papas, comprados en grandes cantidades por el público en general durante el encierro causado por la pandemia.

De hecho, la demanda por esos alimentos básicos llegó a tal nivel durante las pasadas fiestas decembrinas que en varios estados se agotaron las existencias. Por el contrario, los “cultivos exclusivos” quedaron sin ser vendidos, porque los principales compradores (restaurantes, hoteles) debieron cerrar sus puertas.

El ajuste de un cultivo a otro tuvo no solo cumple el propósito de responder a la demanda, sino también de producir suficiente excedente para donar alimentos a bancos de comida y organizaciones comunitarias, como ya lo hacen cientos de granjas desde Maine hasta California. Y en el proceso los granjeros generan ingresos.

“En Colorado, en 2018 el Gobierno estatal destinó poco menos de medio millón de dólares al Programa de Subsidios de Ayuda para Bancos de Comida, que otorga fondos para que los bancos de comida compren productos básicos directamente de los granjeros. En 2020, los fondos superaron los cinco millones de dólares”, explicó a Efe Ellie Agar, portavoz de Colorado Sin Hambre.

Según Agar, existe una buena posibilidad de que la legislatura de Colorado aumente este año nuevamente los fondos de los subsidios ya que casi cuatro de cada diez personas en este estado enfrentan hambre o inseguridad alimentaria, y debido a que los granjeros y productores donan más de lo que los bancos de comida pagan por recibir.

Uno de esos establecimientos es Early Morning Orchard, en la pequeña localidad de Palisade, en el oeste de Colorado, que junto con otros productores de la región decidió en el inicio de la pandemia aumentar en 50 % las donaciones a las despensas de alimentos en comparación con 2019. Al final del año, ese aumento en las donaciones había llegado a 54 %.

Pero, según dijo Kaye Davis, gerente de operaciones de Early Morning Orchard, el resultado más notable de haber cambiado los cultivos y, por tanto, poder proveer alimentos a los bancos de comida, es que además queda tanto excedente que permite alimentar cada semana a unas 850 familias latinas de la región.

Siguiendo ese ejemplo, otras 13 granjas del área (donde la mayoría de los trabajadores son hispanos) ya colectan y donan sus alimentos a bancos de comida locales. Se estima que la comida se reparte entre unas 2.000 familias de trabajadores agrícolas latinos, muchos de los cuales quedaron varados en Palisade por la pandemia.

A su vez, la granja Fedco Seeds in Waterville, Maine, que antes dependía de ventas a restaurantes y hoteles en el área de Boston, ahora “reformuló” sus cultivos para enfocarse en tomates y otros alimentos “de alto rendimiento, resistentes a las enfermedades y de buen sabor”, según el reporte de NFU, citando al director de desarrollo de la compañía.

Como resultado, surgió un “sistema alimentario” local que se expandió para servir a la comunidad latina, que representa solo un pequeño segmento de la población regional.

Y en Royal Oaks (entre Monterey y Santa Cruz, California), el granjero Javier Zamora, dueño de JSM Organics, se decidió a cultivar fresas, verduras y flores, que luego vende o dona para estudiantes en las escuelas públicas de la zona. Según Zamora, él no tiene planes de regresar a cultivos más exclusivos sino hasta 2022.

Cuando comenzó la pandemia, el repentino cierre de restaurantes, hoteles y escuelas obligó a arrojar a los residuos inmensas cantidades de productos lácteos, frutas y verduras que no pudieron venderse al público, explicó Patty Edburg, de Wisconsin y vicepresidenta de NFU. Ahora, con el reajuste de los cultivos y la nueva relación entre productores y bancos de comida, la situación ha mejorado para los granjeros, indicó.

De hecho, para Davis, de Early Morning Orchard, proveer alimentos parar reducir el hambre y evitar el desperdicio de comida ha creado “una relación mutuamente beneficiosa” para ranjas y bancos de comida.

“Plantamos lo que necesita nuestra clientela y ya no plantamos algo solo porque es tendencia. Las despensas de alimentos le dieron dirección y propósito a nuestro trabajo”, concluyó.