San Juan del Río, 3 Marzo 2021.- La escuela en casa está sacando canas y afectando emocionalmente a las madres de familia, que son las que llevan todo el peso de la enseñanza escolar virtual y cuidado de los hijos, debido a la contingencia por el Covid-19.

De acuerdo a testimonios de algunas mujeres que nos confiaron ‘el encierro’ que están pasando con sus hijos y la carga de trabajo que se complica para las que tienen que laborar desde casa, la situación ya se está tornando desesperada.

Y es que no solo se trata de quedarse en casa, lo que pareciera muy fácil para muchos, sin embargo lidiar con los hijos durante las clases virtuales, es un verdadero reto, sobre todo para las mujeres que han estado acostumbradas a llevar a sus hijos de pequeños a guarderías y a escuelas particulares, donde pagan para que los cuiden.

“Estoy en depresión total, yo creo que por eso me estoy enfermando, te lo juro, me arranco los pinches pelos de desesperación”, nos contó una joven mujer que tiene una sola hija.

Explica que todo el día es estar con su hija, ya que no le puede echar el ‘paquete’ a alguien más o de encargársela a sus padres, ya que no tiene quien le eche la mano, como ella misma nos cuenta.

“Estoy así desde las ocho de la mañana, a veces digo me voy a poner a trabajar un rato mientras ella hace sus cosas, pero empieza mamá esto, mamá lo otro y eso que te puedo decir que tengo a la hija más independiente de todo el salón de clases”.

Compadeció a las madres de dos o tres niños, que además tienen que trabajar desde casa, al referir que esta situación está afectando a todas las mujeres que tienen hijos pequeños.

Otra situación a la que se tienen que enfrentar, son las clases virtuales, debido a que tienen que estar todo el tiempo con ellos para que pongan atención y vayan al mismo ritmo que los maestros.

Dicen que el espacio personal en su domicilio se ve invadido con las clases virtuales, al referir que no pueden andar en sus fachas o de manera cómoda.

Además de que el tiempo que les queda libre es insuficiente, debido a que no pueden descansar, ya que los hijos se encuentran como ‘leones enjaulados’, al no poder salir con sus amigos y convivir con otros niños como lo hacen en las clases presenciales.

Describen que el tiempo para las actividades en casa y escolares es insuficiente, por lo que la mayor parte del día viven bajo fuerte tensión emocional. Aunado a que no están teniendo vida social y de descanso.

“No puedo estar recostada un rato, descansar o salir con mis amigas para distraerme, ya que tengo que estar atendiendo a mi hijo que pide de comer, quiere jugar o genera un desorden en toda la casa”.

Esta situación pareciera que es generalizada, debido al encierro que las familias han tenido y que ya es casi un año de clases virtuales.

Algunas de las mujeres con las que hemos platicado este tema, son divorciadas, son madres solteras o están separadas, por lo que refieren que el único respiro que tienen es los fines de semana, cuando en algunos casos el padre se lleva a los hijos y los regresa hasta el domingo por la tarde.