La ACNUR y el PMA advirtieron hoy de la grave situación en la que viven 4,4 millones de refugiados en África Oriental debido a la falta de donaciones. FOTO: EFE/EPA/LEGNAN KOULA.

Ginebra, 2 mar (EFE).- La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtieron hoy de la grave situación en la que viven 4,4 millones de refugiados en África Oriental debido a la falta de donaciones, lo que les ha obligado a reducir a niveles mínimos las raciones de comida.

“Lo que damos ahora mismo es lo básico para que una persona sobreviva y tener que reducir lo que ya no era suficiente es algo que nos rompe el corazón pero que estamos forzados a hacer”, lamentó el portavoz de PMA en Ginebra, Tomson Phiri.

Ambas agencias pidieron 266 millones de dólares para terminar con los recortes en las raciones de comida que sufren el 72 % de los refugiados a los que atienden en once países de África Oriental y del Cuerno de África.

Esta medida está provocando que aumente la malnutrición, la anemia y que los niños padezcan retrasos en su crecimiento.

El caso más grave es el de Ruanda que vio reducida la asistencia alimentaria mensual para los refugiados en un 60 %, seguido por Uganda y Kenia (40 %), Sudán del Sur (30 %), Yibuti (23 %) y Etiopía (16 %).

La situación empeoró con las restricciones impuestos ante la pandemia de la covid-19 que redujeron la cantidad de comida en los mercados de los campos de refugiados y las esperanzas de muchas personas de enviar a sus familias el dinero ganado trabajando en pequeños negocios o en empleos temporales.

“La pandemia ha sido devastadora para todos, pero para los refugiados todavía más”, dijo la directora regional de África Oriental del ACNUR, Clementine Nkweta-Salami.

“Los recortes en las raciones de comida están llevando a utilizar estrategias negativas para conseguir una alimentación básica como saltarse comidas, endeudarse, vender posesiones o hacer que los niños trabajen. Hay desesperación y un sentimiento de no tener otra alternativa”, explicó.

Estas personas llevan sufriendo recortes en las raciones alimentarias desde abril de 2020, y si la situación continua se verán obligados a decidir entre quedarse en los campos donde no hay comida o volver a sus lugares de origen que son inseguros.