La crisis generada por la pandemia del covid-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe. FOTO: ILO/ORG.

México, febrero (SEMlac).- La crisis generada por la pandemia del covid-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral, de acuerdo con el Informe Especial Covid-19 N?9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad, dado a conocer el pasado día 10 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En conferencia de prensa, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo internacional, llamó a los gobiernos a tomar políticas activas de gran envergadura para avanzar en un nuevo pacto fiscal que promueva la igualdad de género.

Señaló como medidas importantes el proporcionar un salario de emergencia para las mujeres que han perdido el empleo; ponerle valor a la economía de cuidado; una canasta básica digital para garantizar la inclusión de las mujeres en el uso de plataforma digitales y que puedan desarrollarse en el teletrabajo sin obstáculos, y que el trabajo doméstico cuente con seguridad social.

“Resulta fundamental avanzar en un nuevo pacto fiscal que promueva la igualdad de género y que evite la profundización de los niveles de pobreza de las mujeres, la sobrecarga de trabajo no remunerado y la reducción del financiamiento de políticas de igualdad”, alertó.

También advirtió a los gobiernos de América Latina y el Caribe que de no contar con apoyos cerca de 118 millones de mujeres se encontrarán en situación de pobreza, es decir 23 millones más que en 2019.

Se destaca en el informe que, en 2020, se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo.

Alicia Bárcena enfatizó que se ha exacerbado la carga de cuidados para las mujeres que previo al covid-19, dedicaban tres veces más del tiempo que los hombres en tareas de cuidado no remunerado.

“América Latina y el Caribe debe invertir en la economía del cuidado y reconocerla como un sector dinamizador de la recuperación, con efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, la participación laboral, el crecimiento y la recaudación tributaria”, afirmó.

De acuerdo con el reporte se calcula que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12 por ciento en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2 si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019.

La tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46 por ciento en 2020, mientras que la de los hombres en 69 (en 2019 alcanzaron un 52 % y un 73,6, respectivamente).

La caída del producto interno bruto (PIB) regional (-7,7 % en 2020) y el impacto de la crisis en el empleo están afectando negativamente los ingresos de los hogares.

Las mujeres en la primera línea de repuesta a la pandemia
“Las mujeres de la región son parte crucial de la primera línea de respuesta a la pandemia. Un 73,2 por ciento de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas, como extensas jornadas laborales, que se suman al mayor riesgo al que se expone el personal de la salud de contagiarse del virus”.

“Todo esto en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, pues los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 23,7 por ciento inferiores a los de los hombres del mismo sector”, señaló Alicia Bárcena.

Trabajo doméstico remunerado de los más afectados
Por otra parte, el estudio remarca que el trabajo doméstico remunerado, que se caracteriza por una alta precarización y por la imposibilidad de ser realizado de forma remota, ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis.

En 2019, previo a la pandemia, alrededor de 13 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico remunerado (de los cuales el 91,5 % eran mujeres).

En total, este sector empleaba a un 11,1 por ciento de las mujeres ocupadas en la región. No obstante, en el segundo trimestre de 2020 los niveles de ocupación en el trabajo doméstico remunerado cayeron -24,7 por ciento en Brasil; -46,3 en Chile; -44,4 en Colombia; -45,5 en Costa Rica; -33,2 en México; y -15,5 en Paraguay.

En este marco, Bárcena alentó a los gobiernos a “priorizar en sus estrategias de vacunación al personal de salud -incluidas las personas que prestan servicios asociados de limpieza, transporte y cuidados-, y a quienes se desempeñan en los sistemas educativos y en el trabajo doméstico, en su mayoría mujeres, que son un pilar fundamental para el cuidado y la sostenibilidad de la vida”.

Según el documento de la CEPAL, un 56,9 por ciento de las mujeres en América Latina y un 54,3 en el Caribe se encuentran ocupadas en sectores en los que se prevé un mayor efecto negativo en términos del empleo y los ingresos por causa de la pandemia.

De acuerdo con el estudio, el cierre de fronteras, las restricciones a la movilidad, la caída del comercio internacional y la paralización de la actividad productiva interna han impactado en las trabajadoras y empresarias vinculadas a los sectores del comercio, turismo y manufactura.

Por ejemplo, el sector del turismo, altamente feminizado, en el que un 61,5 por ciento de los puestos de trabajo están ocupados por mujeres, sufrió una contracción importante, que afectó principalmente a los países del Caribe, donde una de cada 10 mujeres ocupadas se concentra en este sector.

Durante la presentación del informe, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL destacó la urgencia de reforzar las políticas de empleo y asegurar a las mujeres participación en los sectores dinamizadores de la economía en condiciones de trabajo decente.

En este contexto, “urge promover procesos de transformación digital incluyentes que garanticen el acceso de las mujeres a las tecnologías, potencien sus habilidades y reviertan las barreras socioeconómicas que estas enfrentan, de manera de fortalecer su autonomía económica”, subrayó Alicia Bárcena.

Resaltó el reducido esfuerzo fiscal que conlleva la propuesta de canasta básica digital de la CEPAL (1 % del PIB regional) y el enorme impacto que tendría al conectar a una de cada cuatro mujeres en América Latina y el Caribe.