Recorte de la tasa de interés a niveles de 2016 incentivará consumo en México

12 de Febrero de 2021
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México, 12 feb (EFE).- El recorte de la tasa de interés acometido por el Banco de México, que la situó en el nivel del 4 % por primera vez desde 2016, funcionará como un aliciente a un consumo debilitado por la crisis derivada de la covid-19 y especialmente afectado por el cierre de actividades no esenciales.

"A las empresas les saldrá más barato tomar un crédito, a la población le saldrá más barato tomar un crédito. Y de ahí se asume que habrá un incentivo al consumo y a la inversión fija, y por tanto al crecimiento económico", dijo este viernes a Efe la directora de análisis económico y financiero de Banco Base, Gabriela Siller.

El abaratamiento de los préstamos se dará, explicó la especialista, porque la tasa de interés "es la referencia para las demás tasas de la economía", aunque el cambio en los precios de créditos hipotecarios o automotrices "no es inmediato".

Además, la experta destacó el impacto positivo que la reducción puede tener en la inversión fija bruta, que "se relaciona con el crecimiento económico de largo plazo" y que en México hila 22 meses consecutivos con bajas anuales.

El economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Ignacio Martínez apuntó en la misma dirección, y añadió que el efecto mariposa del empujón al consumo y a la inversión debe reflejarse también "en empleo".

"En estos dos meses del primer trimestre (enero y febrero), la economía ha tenido un comportamiento que no se avizoraba en octubre o noviembre, en el sentido de que ya creíamos que habíamos salido del semáforo epidemiológico rojo (que incluye cierre de actividades) y 15 estados se encuentran en esta situación. Por tanto, la tasa de interés es un aliciente muy importante", expresó.

INFLACIÓN CONTROLADA
Los economistas coincidieron en que el principal riesgo del recorte en las tasas de interés, la inflación, es un aspecto controlado ahora mismo en México, un país cuya economía cayó un 8,3 % en 2020, su peor desplome desde la Gran Depresión de 1932.

Siller aseveró que el país afronta "moderadas presiones inflacionarias" por el aumento del precio de la gasolina debido al alza en el coste del petróleo y por "el precio de las mercancías alimentarias, que se ha incrementado" a nivel internacional.

Sin embargo, enfatizó que el regulador todavía ve una "gran holgura" económica, es decir, que la inflación se mantiene ampliamente por debajo de la tasa de interés.

"En esta disyuntiva de ver cómo va la inflación y la holgura económica, el Banco de México tiene un solo objetivo distinto al resto de bancos centrales, que es mantener el poder adquisitivo de la moneda (el peso mexicano) bajo un esquema de baja inflación, de alrededor del 3 %", indicó.

Según el emisor mexicano, la inflación general anual se redujo de 4,09 % en octubre, su mayor nivel del 2020, a 3,54 % en enero de 2021.

Pese a esa moderación en la inflación, Siller mencionó que el Banco de México podría aguardar hasta abril para acometer una nueva baja en el precio del dinero, mientras Martínez dijo esperar "otra reducción de 25 puntos base" en el próximo anuncio, previsto para el 25 de marzo.

RIESGOS MACROECONÓMICOS
En el plano macroeconómico internacional, la principal preocupación de México es la cotización de su moneda, el peso mexicano, estable en las últimas semanas en una cotización de alrededor de 20 unidades por dólar estadounidense.

"Si el Banco de México recortara aceleradamente su tasa de referencia, esto provocaría mayores depreciaciones en el peso mexicano que se verían también reflejadas en la inflación. Todo funciona como un cubo de Rubik, donde mueves una cosa y puedes arreglar otra", expresó la analista de Banco Base.

No obstante, Siller precisó que la cotización de la divisa mexicana "depende más de los factores del exterior", o sea de la evolución a nivel mundial de la pandemia y de la vacunación.

La reducción de la tasa de interés también minimiza el rendimiento de las inversiones en los mercados del país, por lo que el Banco de México "se va fijando mucho en lo que hace la Reserva Federal (Fed) porque una gran parte de los capitales que llegan a México proceden de Estados Unidos".

La Fed estadounidense mantiene sus tasas en un tramo del 0 % al 0,25 %, en lo que supone un mínimo histórico, con lo que se mantiene un diferencial amplio entre ambos reguladores pese al nivel del 4 % en México.

Si el país latinoamericano no mantiene tasas estimulantes, advirtió Martínez, "perdería su atractivo para los inversionistas" y estos preferirían enviar sus capitales a Estados Unidos, donde la recuperación económica es más sólida, en vez de a economías emergentes.

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