La película "Huachicolero" relata, a través de una inocente historia de amor adolescente, el drama del robo de combustible en México. FOTO: EFE/Cortesía Pailo Vidales.

México, 22 ene (EFE).-La película “Huachicolero” relata, a través de una inocente historia de amor adolescente, el drama del robo de combustible en México. Un estreno que llega al país después de “tomar distancia”, dijo este viernes a Efe el director Edgar Nito, en referencia a los dos años después de la explosión de Tlahuelilpan que dejó 137 muertos.

“Fue una situación triste y creo que no apoyó mucho para que la película pudiera ser vista. Pero en este momento que ya hay algo de distancia creo que es un buen momento para darla a conocer”, consideró Nito, que logró en el Festival de Cine de Tribeca de Nueva York el reconocimiento a mejor nuevo director con la cinta, su ópera prima.

El 18 de enero de 2019 tuvo lugar un accidente en Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, en el que un conducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) explotó mientras centenares de pobladores recolectaban gasolina. A partir de esa tragedia fue que los mexicanos conocieron las verdaderas implicaciones del huachicoleo -como se conoce al robo de combustible en México- y el tema se situó en el centro de la agenda mediática.

Sin embargo, Nito empezó a escuchar sobre este término en 2015, en su natal Irapuato, en el central estado de Guanajuato. En 2016 ya tenía el guión de lo que sería su primer largometraje y en 2017 se filmó “Huachicolero”.

En 2019 estrenaron el filme en festivales con gran éxito, pero en 2020 ese encontraron con muchos problemas para distribuir la cinta ya que, lo que pensó en un inicio que podría ser una ventaja que el tema estuviese en el candelero, terminó siendo una dificultad y demostrando que la realidad muchas veces supera la ficción.

“Cuando nosotros empezamos no había noticias sobre eso y una de las finalidades era dar a conocer el tema. Pero nos rebasó, y la información se dio más rápido de que lográramos terminar la película. Coincidió así, pero era importante que en México por fin se pudiera ver. Es un tema que duele en el corazón de los mexicanos”, añadió.

La película se estrenó hace varios meses en Estados Unidos a través del canal por suscripción Showtime, pero ahora está disponible en Amazon Prime Latinoamérica para que por fin la historia del protagonista, Lalo, llegue al lugar donde surgió.

“Cuando uno hace una película el objetivo es que lo vea la mayor cantidad de gente posible”, matizó Nito.

EMOCIONES UNIVERSALES
Lalo es un niño de 14 años enamorado que busca impresionar a una compañera de la escuela y se involucra con un grupo de delincuentes que se dedica al robo de combustible para poder comprarle regalos.

Irapuato es el lugar que vio crecer al director y también la ciudad donde escuchó por primera vez sobre el robo de gasolina. Mientras Nito investigaba, se fue dando cuenta de que era un tema común del que se hablaba con cotidianidad e incluso había varias personas que se dedicaban a eso y no se relacionaba todavía con la violencia.

“Digamos que se platicaba (hablaba) con cierta naturalidad”, señaló.

Y eso quisieron plasmar en “Huachicolero” a través de una historia muy local que evoca emociones universales.

“Las historias que conectan con este lado local a la vez conectan con el lado universal porque en todo el mundo hay situaciones similares, en cada esquina. Se escoge algo particular de una localidad, unos ciertos personajes que funciona en ese pequeño universo y al mismo tiempo resuena en otros lugares”, consideró el director.

En este sentido, la cinta cuenta con un refuerzo de lo local: los actores naturales. Eduardo Banda (nominado a mejor revelación actoral en los Premios Ariel 2020), que tenía 14 años cuando se filmó “Huachicolero”, no tenía experiencia como actor antes de darle vida a Lalo y la intención era que todo el reparto fuese formado por gente local.

Finalmente, se mezclaron actores profesionales como Leonardo Alonso, Regina Reynoso o Pascacio López, pero se siguió apostando por que la película tuviera un tono alto de realismo y naturalismo.

“Se les pidió trabajar con el protagonista de una manera distinta, sin aprender diálogos y abiertos a la improvisación, jugando con sus emociones. Y eso dio como resultado algo que ha sido comentado cuando se proyecta, que es esa veracidad y realismo que están latentes”, terminó Nito.

El cineasta se encuentra buscando financiamiento para su segundo largometraje y conversando con varias personas algunas otras ideas.