Miles de inmigrantes urbanos en Wuhan y China se apresuraban a hacerse test de covid. FOTO: EFE/EPA/STRINGER.

Wuhan (China), 21 ene (EFE).- Miles de inmigrantes urbanos en Wuhan y en toda China se apresuraban hoy a hacerse test de covid después de que el Gobierno ordenase a quienes viajen a sus lugares de origen por el Año Nuevo chino a disponer de una prueba negativa y confinarse dos semanas en sus casas al llegar.

Las estaciones de trenes y autobuses en Wuhan empezaban también hoy a atestarse de ciudadanos, que han adelantado sus vacaciones, previstas para el 12 de febrero, ante la nueva normativa y el temor de que los controles se vuelvan aún más estrictos si los rebrotes en el norte del país empeoran.

Aunque hoy se redujeron los nuevos casos en la provincia de Hebei, que rodea a Pekín, han aumentado los de la más septentrional de Heilongjiang y millones de personas continúan confinadas en ambas provincias y en la de Jilin, en el noreste.

Algunas zonas del extremo sur del país, que no han sufrido rebrotes, han endurecido sus restricciones, como la ciudad de Ruili en Yunnan, que ha prohibido la entrada de extranjeros procedentes del exterior del país y hará test de covid a todos los nacionales que lleguen de áreas de medio y alto riesgo, además de someterles a una cuarentena de tres semanas.

RECORD DE CONTAGIOS DIARIOS DESDE EL 1 DE MARZO
China informó hoy de 144 nuevos contagios el miércoles en todo el país, 126 de ellos de transmisión local. Aunque no parecen muchos en comparación con los de otros países, suponen la cifra más alta desde el 1 de marzo de 2020.

La ciudad oriental de Shanghái anunció hoy además dos nuevos casos locales, los primeros en la capital financiera del país desde hace dos meses, lo que refuerza el temor de que el virus pueda reaparecer en cualquier parte.

Dos hospitales de primer nivel de Shanghái, donde se detectaron ambas infecciones, han sido aislados, al igual que varias comunidades residenciales cercanas a ellos.

El número de casos asintomáticos, que China no incluye entre los confirmados, se elevó de 58 el martes a 113 ayer, 16 procedentes del exterior y el resto de transmisión local.

El Gobierno por ahora ha recomendado, aunque no prohibido, a los ciudadanos que eviten grandes desplazamientos durante la celebración del Año Nuevo Lunar, que en 2021 cae el 12 de febrero.

Se estima que casi 300 millones de trabajadores de las grandes ciudades de China –una quinta parte de su población– son inmigrantes rurales, que acostumbran a regresar en esta época a sus pueblos para pasar las fiestas con sus familias, en la que es conocida como la mayor migración interna del planeta.

Ante las nuevas restricciones, muchos wuhaneses acudieron hoy a los hospitales para hacerse el test, algunos con las maletas a cuestas para desplazarse enseguida a la estación.

“LAS CUARENTENAS SON IMPORTANTES PARA FRENAR AL VIRUS”
Entre estos últimos estaba Gu Jianlong, un estudiante de arte y diseño de 18 años, que acudió hoy a un hospital de Wuhan a someterse a un test ya que quiere volver cuanto antes a su pueblo de la provincia de Hubei para pasar las fiestas con sus padres y su hermana.

“No me importa hacer dos semanas de cuarentena en casa al llegar. Es importante para frenar al virus”, dice a Efe en el hospital el joven, que comenzó este año sus estudios en la capital de Hubei y vive en una residencia de estudiantes en la universidad.

Una prueba de ácido nucleico costaba hoy 80 yuanes (unos 10 euros) en este hospital público del centro de Wuhan.

Gu cree que la estricta regulación de China es “necesaria para que el virus no regrese a Hubei” y asegura no tener miedo tampoco a los casos que se detectan en los llegados del exterior del país “porque se controlan bien con las cuarentenas”.

En la estación de autobuses de Fujiapo en el centro de Wuhan los viajeros, que escaneaban sus códigos de salud para entrar al vestíbulo, se contaban por centenares, muchos cargados de grandes bultos y maletas para llevar productos de la ciudad a sus familias.

Wang Wuo, de 21 años, que trabaja como vendedor en la capital provincial, comía unos fideos chinos en un restaurante cercano antes de coger el bus a su ciudad, también en Hubei, donde pasó el duro confinamiento en enero del año pasado.

“No me hice el test. No sé realmente si lo necesito. Cuando llegue puedo decir a mi comunidad que me haga uno, pero ahora prefiero irme ya”, dice sin mostrar excesiva preocupación por no disponer de la prueba negativa del virus.

En la terminal de autobuses también se encuentran los casos contrarios, como el de Zouli Sheng, de 30 años, recién llegada a Wuhan desde su pequeña ciudad de Hubei para buscar trabajo.

“No quiero quedarme en casa durante el Año Nuevo, es muy aburrido y vengo aquí para buscar trabajo”, explica la joven, que conoció Wuhan hace años y esperaba superar con éxito una entrevista que tenía hoy para emplearse en una fábrica de productos electrónicos.

TEST EN DOS DIAS A CINCO MILLONES
El Gobierno chino estableció hoy que todas las ciudades del país con menos de 5 millones de habitantes deben ser capaces de hacer pruebas de covid a toda su población en dos días, para lo que se desplegarán equipos móviles capaces de analizar en varios lugares.

Asimismo, las urbes con más de 5 millones tendrán que prepararse para hacer test a todos sus habitantes en un lapso de entre tres y cinco días.

Para mejorar la capacidad de detección y control en el ámbito rural –lo que resulta más difícil que en las ciudades–, las farmacias de los pueblos deberán registrar la información de la gente que muestre fiebre y sugerirles que realicen una prueba del virus lo antes posible.

Además, los grupos de alto riesgo, incluidos los trabajadores de la cadena de frío, deberán repetir los test una vez a la semana.