Cancún (México), 20 ene (EFE).- El turismo en el Caribe mexicano resiste a la pandemia de coronavirus con visitantes procedentes especialmente de Estados Unidos, adaptaciones contra reloj a las nuevas medidas sanitarias y críticas por la supuesta permisividad en algunas zonas.

Playas llenas, fiestas al aire libre y un turismo consistente, así lucía el icónico Caribe mexicano – en el suroriental estado de Quintana Roo- durante las fiestas navideñas y ahora, en plena cuesta de enero, el turismo nacional y extranjero continúa presente.

Con un cubrebocas y bajo el sol, Ray Butler disfruta de sus vacaciones en Cancún desde hace varias semanas. Llegó acompañado de su familia desde Utah, Estados Unidos, escapando de las temperaturas gélidas del invierno.

“Vine aquí por el calor, el sol y la maravillosa gente de México”, dijo este miércoles a Efe tras ayudar a un grupo de trabajadores a recoger colillas de cigarro y restos de plástico de la arena.

En Playa Delfines, la más visitada de todo el balneario, en los últimos días se realizaron diferentes obras de infraestructura como la colocación de palapas y la limpieza de áreas comunes.

El fin último es resituar el Caribe mexicano como uno de los polos turísticos mundiales y lograr que México se mantenga en las primeros países por número de turistas.

En 2020, y beneficiado por unas medidas menos estrictas que en otras naciones, México se convirtió en el tercer país más visitado del mundo, con unos 25,1 millones de turismo, según estimaciones del Organización Mundial de Turismo (OMT). Normalmente, se situaba dentro del “top 10”.

Y en el mejor escenario para el turismo en 2021, el país estima la llegada unos 33,1 millones de turistas internacionales, quienes dejarán divisas por unos 16.000 millones de dólares (13.228 millones de euros).

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MEDIDAS SANITARIAS
Los destinos turísticos de Quintana Roo tienen listo el plan de acción para ofrecer a los turistas que retornan a su lugar de origen pruebas rápidas para detectar coronavirus.

Estados Unidos, su principal mercado, anunció la obligatoriedad de una prueba negativa a partir del 26 de enero para ingresar o regresar a su nación. Y también lo piden en otras naciones.

Se estima que los hoteles podrán aplicar hasta 15.000 pruebas por día, asumiendo ellos el costo. La gran mayoría serían para ciudadanos de los vecinos del norte, Estados Unidos y Canadá, pues son su principal mercado.

La mayoría de pruebas, avaladas por autoridades sanitarias y regulatorias, se realizarán en Cancún, Playa del Carmen, Cozumel e Isla Mujeres.

Aunado a estas pruebas, desde el personal de limpieza hasta los masajistas trabajan hoy bajo protocolos estrictos para evitar los contagios de coronavirus.

“Establecimos un programa que abarca todos los protocolos siguiendo las normas mundiales de salud”, explicó a Efe el gerente del hotel Krystal Cancún, José Luis Medina.

Aunque en Quintana Roo la pandemia no está desbordada, en cifras generales México vive una situación crítica con más de 142.800 muertos y casi 1,7 millones de casos.

ENFRENTAR PÉRDIDAS
En destinos turísticos de Quintana Roo la pandemia de covid-19 ha dejado una larga estela de pérdidas económicas, despidos de personal y cierres totales o parciales de negocios.

En la Riviera Maya, por ejemplo, según estimaciones preliminares se registró una caída de casi el 50 % en la ocupación, al pasar de 6,5 millones de turistas en 2019 a 3,3 millones en 2020.

El año 2021 se presenta mejor, pero para lograr un rebote del turismo, la infraestructura hotelera y de servicios debe adaptarse.

“Vamos a trabajar muy de la mano en apoyar, en ofrecer las muestras rápidas gratuitas a nuestros huéspedes que retornan a Estados Unidos y Canadá”, afirmó Medina.

Positivamente, el gerente del hotel dijo que ya no hay “tanta cancelación” de viajes ya reservados, lo que es un “buen signo” para el sector.

David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteleros de Tulum, dio a conocer que durante diciembre, que es históricamente uno de los meses de mayor afluencia de visitantes, se alcanzó un promedio de 42 % de ocupación, pero en enero podrían estar por debajo del 30 %.

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PÚBLICO-PRIVADO
Al inicio de la pandemia, y durante casi cuatro meses, la isla de Holbox fue cerrada en su totalidad para la llegada de turistas. Y para sus habitantes, solo se permitía el acceso de víveres y suministros.

Mientras que en las últimas semanas, al igual que reportan otros puntos del estado, se incrementó la llegada del turismo procedente de Estados Unidos y Canadá, mientras que el europeo se mantuvo.

Es por ello que hoy Josué Nivardo Mena Villanueva, alcalde de la municipalidad de Lázaro Cárdenas -donde se localiza la popular isla de Holbox-, consideró que para reactivar la maquinaria turística es indispensable la asociación de la iniciativa privada, el sector salud y los organismos empresariales.

Bárbara Hérnandez, presidenta de la Asociación de Hoteles de Holbox, dijo a Efe que están en negociaciones para que médicos privados e incluso una cadena de farmacias puedan aplicar las pruebas de covid a los turistas sin que tengan que salir de la isla.

Según Hernández, Holbox se ha convertido en un lugar todavía más atractivo para el turístico porque su oferta hotelera está compuesta por establecimiento pequeños, y esto agrada a un nuevo tipo de visitante; el que aprovecha el “home-office” para trabajar desde otros rincones del mundo.

De hecho, el hotel que administra, Las Nubes, tiene ahora un huésped que permanecerá un mes porque decidió “pasar la pandemia de un modo diferente”.

RECOBRAR LA CONFIANZA
Para David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteleros de Tulum, las políticas de promoción enfocadas al turismo nacional dieron buen resultado.

Y la llegada constante de vuelos de Estados Unidos hacia Cancún es señal de la confianza en el destino a pesar de las críticas y la mala imagen que generaron varias fiestas clandestinas de fin de año en Tulum que se hicieron virales en redes sociales.

Sobre este tema, autoridades estatales dieron a conocer que hasta la fecha han clausurado 259 negocios que no respetaron las medidas sanitarias.