México, 21 ene (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, tienen por delante más de tres años de convivencia en el poder con el compromiso de ambos de una relación cordial pese a que empezó a contrapié por el retraso del mexicano en reconocer la victoria electoral del estadounidense.

La importancia de las relaciones entre los dos vecinos es enorme en materia de migración, comercial y política energética y mucho dependerá también del trato personal entre ambos que estará marcada por las siguientes tres diferencias y similitudes.

DIFERENCIAS
1.- Su relación con Trump. El ya expresidente de Estados Unidos Donald Trump tuvo una relación política muy distinta con ambos. Mientras con Biden protagonizó debates particularmente hostiles en la campaña e intentó revertir su victoria electoral por todos los medios, tuvo un gran entendimiento con el mandatario mexicano.

Trump y López Obrador mostraron buena sintonía pese a empezar con todas las apuestas en contra. Esa armonía cristalizó cuando el mexicano visitó Washington en julio, en la que es su única salida al exterior hasta el momento.

2.- La gestión económica ante la crisis de la covid-19. México es de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con una menor inversión en medidas contracíclicas para paliar la crisis económica derivada de la pandemia. En su lugar, implementó en los primeros meses de contingencia algunas ayudas contables y otorgó microcréditos.

Por el contrario, los demócratas empujaron en el Congreso para que se aprobaran un plan de estímulo fiscal. De hecho, Biden ya ha presentado el primer plan de apoyo económico que pretende impulsar como presidente y supone 1,9 billones de dólares.

3.- Transición energética. Uno de los caballos de batalla del nuevo mandatario estadounidense durante la campaña fue la transición a las energías limpias para contener la crisis climática. Biden propuso gastar 2 billones de dólares en proyectos de energías limpias en cuatro años y planteó cancelar las emisiones de carbono de las centrales eléctricas en 2035.

López Obrador ha hecho todo lo contrario en sus dos primeros años de Gobierno, en los que se ha empeñado en salvar las empresas estatales de energía Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE), lejos de los estándares de contaminación requeridos por la comunidad internacional.

Esa cruzada por reflotar las compañías públicas le ha llevado a impulsar varias políticas para restringir las energías renovables en México.

SIMILITUDES
1.- Inmigración. Joe Biden llegó al poder con la promesa de facilitar el proceso de asilo y de mostrarse más suave que Donald Trump con respecto a la migración, tras una legislatura marcada por el hermetismo en las fronteras.

Trump aprobó, con el beneplácito de López Obrador, el programa Remain in Mexico (Quédate en México), mediante el cual Estados Unidos obliga a los solicitantes de asilo a esperar fuera de su territorio a que los tribunales decidan sobre su situación.

Sin embargo, el mandatario mexicano ganó las elecciones en 2018 con un discurso de apoyo a los migrantes, una postura que pareció retomar en su carta de felicitación a Biden por su victoria electoral.

“Le expreso también mi reconocimiento ante su postura a favor de los migrantes de México y el mundo, lo cual permitirá continuar con el plan de promover el desarrollo y el bienestar de las comunidades del sureste de México y de los países de Centroamérica”, decía la misiva.

2.- Apoyo a los trabajadores pobres. Joe Biden quiere volver a instaurar algunos impuestos eliminados por Trump para apoyar a los trabajadores pobres, ya que apuesta por impulsar a la clase media, así como establecer un salario mínimo de 15 dólares la hora.

En la misma línea, López Obrador ha instaurado un paquete de programas sociales para los pobres, además de haber promulgado dos subidas consecutivas del salario mínimo, una del 20 % para 2020 y otra del 15 % para el año en curso.

Sin embargo, esta similitud podría suponer un problema para México, ya que Biden podría presionar tomar cartas en el asunto si México no se apresura en asumir las obligaciones laborales firmadas en el reciente tratado comercial de Norteamérica (T-MEC).

3.- Educación y salud. El presidente de México, país en el que la mitad de sus habitantes no tiene seguridad social, prometió que garantizaría la atención médica gratuita para toda la población en diciembre de 2020. Lo cumplió en los centros de salud federales.

Además, sus programas sociales incluyen becas para estudiantes pobres e impulsó la construcción de más de un centenar de universidades públicas gratuitas, en un modelo que en realidad se basa en la formación práctica.

Biden ha declarado su intención de subvencionar los servicios de salud para los ciudadanos más desfavorecidos, además de estar a favor de universalizar la sanidad. Su elegido para liderar el Departamento de Salud, Xavier Becerra, es descendiente de mexicanos y defensor de la atención gratuita.

El mandatario estadounidense plantea también un acceso a la educación asequible, con, entre otros, fondos destinados a escuelas en áreas de bajos ingresos y reducciones en las obligaciones de los préstamos estudiantiles.