La pandemia extiende al límite la capacidad de ayuda de bancos de comida

07 de Enero de 2021
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Denver (CO), 7 ene (EFE News).- La pandemia, el invierno, el desempleo, la pobreza y la incertidumbre política se han conjugado en el inicio del año para llevar al límite la capacidad de los bancos de comida y organizaciones comunitarias para ayudar a las familias necesitadas, las cuales, según expertos, tienen serias dificultades para acceder a alimentos y enseres de uso diario.

“Desde marzo pasado, cuando ciudades y estados comenzaron a trabajar para detener el avance de la covid-19, los latinx y las personas de color fueron los más afectados al perder trabajos y ver sus ingresos reducidos”, dijo a Efe por escrito Marc Jacobson, gerente general de la coalición Colorado Sin Hambre.

“Los problemas con la cadena de suministro y el aumento de precios han resultado en una crisis de hambre que jamás habíamos visto. Trabajamos para expandir las gestiones de los bancos de comida para que compren productos frescos, alimentos y productos diarios en respuesta al gran aumento de las necesidades”, agregó.

Sin embargo, pese a los más de 25 millones de dólares que Jacobson obtuvo para iniciativas contra el hambre en Colorado, la necesidad es tan gran (especialmente entre la comunidad latina, según un reporte de Feeding America) que los bancos de comida ya no pueden responder apropiadamente a la demanda, ni en Colorado ni en el resto del país.

Y no se trata solamente de alimentos, sino también de otros artículos esenciales como pañales desechables, que con costos de 80 a 100 dólares por paquete (dependiendo de la marca y la cantidad) se han vuelto prohibitivos para muchas familias, que deben elegir entre “ponerle un pañal al bebé o comprar comida para el bebé”, según un informe difundido el miércoles por la Red Nacional de Bancos de Pañales (NDBN).

Ese informe indica que “la necesidad es tan grande que no se puede resolver con donaciones caritativas o incluso con respaldo corporativo”, sino que se necesita “una respuesta del Gobierno”.

Por ejemplo, The Nappie Project, una organización comunitaria en Fort Collins (la principal ciudad del norte de Colorado) que en 2019 repartió, por medio de los bancos de comida, unos 250.000 pañales a familias necesitadas del área, en 2020 repartió un millón de pañales, prácticamente agotando sus recursos económicos para continuar con esa tarea.

Según publicó la Oficina del Censo de Estados Unidos el pasado 14 de diciembre, “más estadounidenses pasan hambre en la actualidad que en cualquier otro momento de la pandemia de covid-19”.

Cuando el hambre y la falta de pañales se suman, el resultado es “una depresión que va más allá de la depresión normal después del parto”, reportó recientemente el Centro Médico de la Universidad de Colorado, subrayando que las latinas son las mujeres más afectadas por esa situación. En 2013, la Universidad Yale ya había reportado una situación similar en Connecticut.

En la actualidad, según Feeding America, unos 50 millones de personas en Estados Unidos enfrentan hambre o inseguridad alimentaria y no pueden comprar los elementos que necesitan para la vida diaria, o pagar la renta o los servicios públicos. Antes de la pandemia, ese número era de 35 millones.

“Aunque muchos bancos de comida modificaron sus operaciones para servir a más familias, ya no pueden proveer ayuda por sí solos. Ahora necesitan donaciones adicionales y voluntarios para comprar la comida y almacenarla”, dijo a Efe Ellie Agar, directora de comunicaciones de Colorado Sin Hambre.

“2020 será recordado por muchas razones. Confiamos que 2021 será recordado por la sobreabundante generosidad de aquellos que quieren asegurarse de que sus vecinos tengan acceso a alimentos nutritivos”, concluyó.