Como enfoque de pérdida de peso, el ayuno intermitente ha existido en varias formas durante años, sin embargo fue muy popularizado en 2012 por el documental “Eat Fast, Live Longer” y el libro “The Fast Diet” del periodista Michael Mosley.

Asimismo, secundado también por el libro de la periodista Kate Harrison “The 5:2”, donde relata su experiencia, posteriormente el bestseller “The Obesity Code”, del Dr. Jason Fung en 2016 fueron parte del auge que tomó esta medida para control y pérdida de peso.

Para definir es necesario conocer qué es el ayuno intermitente, es descrito como un patrón de alimentación donde se alterna entre períodos de ayuno y alimentación.

El enfoque básico no especifica los alimentos a consumir, sino cuándo deben ser ingeridos; considerando esto, es necesario decir que no es una dieta en el sentido convencional, sino un patrón de alimentación.

Esta propuesta nutricional busca abrirse camino en los hospitales y centros de salud con el apoyo de investigadores.

Angela K. Fitch, medico y directora adjunta del Centro de Peso de Massachusetts General Hospital ha desarrollado un protocolo de toma de decisiones compartida. Esto para apoyar a los médicos en la implementación del ayuno intermitente como una intervención nutricional prescrita.

Tomando en consideración la experiencia de los médicos, este tipo de protocolos deben trascender algunos obstáculos de la comunidad médica. “Históricamente, los médicos consideraban la nutrición como un factor ambiental. La gente cultivaba alimentos en sus campos o patios y se alimentaba de ellos. Aunque los pacientes ahora tienen más opciones e influencia en sus dietas, el enfoque de los médicos no ha cambiado sustancialmente,” dice la dra. Fitch.

“Los estudios nutricionales están llenos de desafíos”, afirma Fitch, pues la eficacia del tratamiento se ve afectada por el plazo necesario para obtener resultados y los diversos desafíos operativos que supone el control de la dieta de los pacientes.

Debido a ello, pese a la evolución de la dieta como un estilo de vida, es poco probable que los médicos examinen el aspecto nutricional con sus pacientes, incluyendo a aquellos cuyas condiciones crónicas se verían ampliamente beneficiadas con las intervenciones dietéticas.

Pese a estar disponible las pruebas de distintos estudios nutricionales, muchas de estas suelen ser contradictorias. Esto deriva a la frustración en los pacientes durante las consultas y en la búsqueda de una opción adecuada. Con el desarrollo de los protocolos, la Dra. Fitch planea cambiar eso; “los programas de ayuno intermitente pueden tener éxito si se introducen en un entorno de apoyo y decisión compartida. Nuestro objetivo es proporcionar estructura y apoyo, permitiendo a los médicos educar, dar consejos y ayudar al paciente” comentó.

Al tomar como opción el método del ayuno intermitente, se hizo del conocimiento del paciente los varios esquemas que alternan los períodos de comida y de ayuno:

Alimentación con tiempo restringido: se basa en consumir alimentos en un período de ocho a doce horas, seguidas de doce a dieciséis horas de ayuno.
Veinticuatro horas: basado en alternar un día de alimentación normal y un día de ayuno durante veinticuatro horas
Esquema 5:2: consiste en comer normalmente cinco días a la semana, seguido por dos días de un consumo menor a 600 calorías
De esta firma, apoyados en los resultados y las evidencias arrojadas por los estudios del ayuno intermitente, los médicos aseguran que las intervenciones son agnósticas a los consejos dietéticos sobre alimentos específicos, permitiendo a médicos y pacientes tomar un camino más sencillo para su aplicación. “Los protocolos proporcionan estructura y apoyo a un equipo médico que debe influir en los cambios de mentalidad de los pacientes para implementar con éxito una intervención nutricional prescrita” dice Fitch.