¡Enhorabuena!, por fin Coneval desagregó por sexo la información sobre pobreza laboral, un dato indispensable siempre, pero ahorita más. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

¡Enhorabuena!, por fin Coneval desagregó por sexo la información sobre pobreza laboral, un dato indispensable siempre, pero ahorita más.

En el tercer trimestre de 2020, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada en el país fue de $4 mil 252.90 al mes. Los hombres ocupados reportaron un ingreso laboral real mensual de $4 mil 516.86 y las mujeres de $3 mil 822.51. Una desigualdad de 18.2 por ciento.

La brecha entre los ingresos laborales en este trimestre es de $694.35, la menor desde 2005. En términos relativos para este trimestre el ingreso de los hombres ocupados es aproximadamente 1.2 veces mayor al de las mujeres. Esta brecha aparece como menor porque este índice es sobre personas empleadas (es ingreso laboral) y el nivel más alto de desempleo está feminizado, no cuentan con ingreso laboral.

A nivel nacional, el porcentaje de personas en situación de pobreza laboral pasó de 46.3 por ciento en el mes de julio a 44.9 por ciento en septiembre; ya que las mujeres son las que perciben el ingreso más bajo, también son las más pobres.

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En la gráfica se puede apreciar nítidamente que la línea de ingresos laborales femeninos (color naranja) es muy inferior a la masculina (color verde), eso es desigualdad de género en el ingreso laboral, independientemente de la brecha laboral. Ésta se refiere a la diferencia de salario entre mujeres y hombres desempeñando el mismo trabajo, igual nivel de capacitación o preparación profesional, o técnica, y oscila entre un 30 ó 35 por ciento, según actividad.

En síntesis la mujer trabajadora padece ambas cosas: desigualdad de ingresos laborales y además la llamada brecha salarial. Datos del Índice de la tendencia laboral de la pobreza y la pobreza laboral al tercer trimestre de 2020, Coneval.

¿Qué ha sucedido con el poder adquisitivo del salario?
Según el estudio de Coneval el poder adquisitivo del ingreso laboral real per cápita tuvo una disminución de 6.7 por ciento, a cifras anualizadas. Y en el ingreso laboral real per cápita también se observa una disminución de 12.3 por ciento. Este es el ingreso más bajo desde el cuarto trimestre de 2017.

La inflación creció por encima de lo previsto debido al incremento en alimentos y energéticos. Si se reduce el poder adquisitivo del salario crece la pobreza, el salario más sensible a esta presión -derivada del incremento de precios- es el de las trabajadoras porque ya se vio que es el más bajo.

Otra consecuencia importante es que el porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria aumentó al pasar de 38.5 por ciento a 44.5 por ciento, cifra comparada anualmente. Todo ello es producto o resultado de la combinación: desempleo / aumento del precio de la canasta alimentaria, esta combinación sigue siendo nefasta para las mujeres.

El Inegi informó que la tasa de desempleo nacional para el periodo julio septiembre fue de 5.1, mientras que la pobreza laboral se disparó a 44.5 por ciento.

Crece la desigualdad en la distribución del ingreso laboral per cápita
Comparando los trimestres 2019/2020, el coeficiente de Gini aumentó de 0.49 a 0.54, respectivamente, es decir, un aumento de casi 0.05 puntos Gini en un año. El coeficiente de Gini es un indicador que refleja mayor desigualdad entre más se acerca a la unidad. Por lo tanto, este comportamiento sugiere un aumento en la desigualdad de los ingresos laborales per cápita.

Para los próximos meses estos resultados pueden empeorar, hasta ahora los empleos generados tienen los salarios más bajos y en la informalidad laboral, según Inegi.

Las cifras anualizadas sobre el porcentaje de la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral a nivel nacional fue de 5.9 puntos porcentuales. Se incrementó la pobreza laboral en 28 de las 32 entidades, destacan Quintana Roo, Baja California Sur, y Sonora, con un incremento de 22.4, 13.7 y 13.1 puntos porcentuales, respectivamente.

El porcentaje de pobreza laboral se concentra en el sur y centro del país. Los estados que presentan los mayores porcentajes de pobreza laboral en los meses de julio, agosto y septiembre son Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

Por tanto la decisión de igualar las condiciones de salario e impuestos en las fronteras norte y sur del país es muy oportuna. En estados como Chiapas o Quintana Roo un aumento salarial del 100 por ciento que se recibirá a partir del próximo año es un apoyo indispensable, al igual que la reducción en el pago del IVA o ISR.

De hecho esto se anunció en el primer año de gobierno, aclarando que se iniciaría en la Frontera Norte como prueba piloto y posteriormente se ampliaría a la del Sur, que tiene los índices más altos de pobreza antes de la pandemia. Actualmente estados como Quintana Roo que básicamente vive del turismo -nicho laboral femenino-, está en la ruina.

En la frontera sur la pobreza se eleva a dos de cada tres habitantes y un cuarto de la población vive en pobreza extrema, mientras el ingreso per cápita es de 20 mil 364 y en el resto del país es de 32 mil 473 pesos.

Toda esta información que proporciona el estudio de Coneval se complementa con las aportaciones de la Encuesta Nacional de las características de la población durante la pandemia de Covid-19 formulada por el Instituto Nacional de Salud Pública donde 6 de cada 10 entrevistados son mujeres. Principales resultados:

La disminución de los ingresos durante el confinamiento (de marzo a junio) aumentó de 63.4 a 73.2 por ciento. En la medición basal, 63.4 por ciento -más de la mitad de la población- de las y los entrevistados señaló que durante el confinamiento (de marzo a junio de 2020) algún integrante del hogar tuvo una disminución en los ingresos económicos que percibía normalmente, cifra que se incrementó 9.5 puntos porcentuales en la etapa de seguimiento. Esta situación se ve reflejada claramente en las cifras que reporta Coneval sobre la pobreza laboral, una disminución significativa de los ingresos laborales.

27.6 por ciento de las personas entrevistadas declaró que algún integrante de su hogar perdió su empleo durante la jornada nacional de sana distancia, cifra que aumentó a 38.2 por ciento en la etapa de seguimiento de la encuesta. Las cifras de Inegi al respecto indican que la mayor pérdida de empleos es en las mujeres, además el proceso de recuperación para ellas es desigual al masculino, donde se aprecia una mayor recuperación. Ellos tienen empleos más estables, donde priva la informalidad o el outsourcing es en mujeres.

Se reportó que 6.4 por ciento de las personas entrevistadas experimentó algún evento de violencia o agresiones entre los integrantes de su hogar. En el seguimiento esta cifra fue del 8 por ciento. Sí creció en forma importante la violencia doméstica como lo refieren otras fuentes, las más afectadas son mujeres y niñez.

Al analizar las experiencias en diversos niveles de inseguridad alimentaria, la preocupación porque los alimentos se terminaran, quedarse sin alimentos y tener hambre y no poder comer, tuvieron mayor probabilidad de presentarse en los hogares que manifestaron una reducción en sus ingresos, en los que perdieron el empleo o tuvieron manifestaciones de violencia entre sus integrantes.