Sao Paulo, 26 nov (EFE).- La esperanza de vida al nacer en Brasil alcanzó los 76,6 años en 2019, tres meses más con respecto a 2018, lo que confirma la trayectoria ascendiente en el país desde 1940, cuando era de solo 45,5 años, informó este jueves el Gobierno.

Los datos divulgados por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), indican que, por sexos, la expectativa de vida es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

Mientras que la esperanza de vida entre los hombres pasó de 72,8 años en 2018 a 73,1 en 2019, entre ellas avanzó de 79,9 a 80,1 años.

De acuerdo con el IBGE, la mayor longevidad femenina se repite en todas las franjas de edad, pero es más intensa entre los 15 y los 34 años. En 2019, un varón de 20 años tenía 4,6 veces más posibilidades de no cumplir los 25 años que una mujer en el mismo grupo de edad.

El fenómeno, señaló la institución, puede ser explicado por “la mayor incidencia de los decesos por causas externas o no naturales”, como homicidios, suicidios y accidentes, que “alcanzan con mayor intensidad a la población masculina”.

Las estadísticas muestran que, en general, la población en todos los estados del norte y noreste del país, los más empobrecidos, vive, en promedio, menos que la media nacional, mientras que la de los estados del sur y sureste, los más desarrollados, tiene una esperanza de vida superior al promedio nacional.

Entre los 27 estados brasileños, la sureña región de Santa Catarina alberga la mayor expectativa de vida, de 79,9 años y 3,3 años, por encima del promedio nacional, en tanto que el empobrecido Maranhao, en el noreste, tiene la menor, de 71,4 años.

Los datos confirman la tendencia ascendiente de la longevidad de los brasileños en las últimas ocho décadas.

“En 1940, la población de 65 años o más representaba un 2,4 % del total. En 2019, el porcentaje pasó al 9,5 %”, destacó el IBGE.

El estudio igualmente apuntó que la mortalidad infantil descendió en el país el año pasado: la probabilidad de un recién nacido de no completar el primer año era de 11,9 cada mil nacimientos, frente a los 12,4 óbitos por mil nacidos registrados en 2018.

En cuanto a los niños menores de 5 años, el índice de mortandad también cayó, desde los 14,4 fallecimientos cada mil individuos en 2018 hasta las 14,0 muertes por mil en 2019.