El baloncesto argentino puede ganar presencia en la NBA desde esta misma noche si Leandro Bolmaro es elegido en el sorteo universitario. FOTO: EFE/EPA/KOCA SULEJMANOVIC.

Redacción deportes, 18 nov (EFE).- El baloncesto argentino puede ganar presencia en la NBA desde esta misma noche si Leandro Bolmaro es elegido en el sorteo universitario, donde las proyecciones más fiables de Estados Unidos le sitúan al final de la primera ronda o comienzo de la segunda, y si Facundo Campazzo decide cruzar el charco cuando se abra la agencia libre el 21 de noviembre a las 00:00 horas CET.

Tras destacar en el baloncesto formativo de Las Varillas, Córdoba, su ciudad natal, llegó a la cantera de Bahía Basket en la temporada 2017-2018, jugando 25 partidos de Liga Nacional con 17 años. Esta irrupción y su nivel en las categorías inferiores de Argentina hicieron que el Barcelona lo fichara en la 2018-2019.

El base o escolta de 20 años estará atento esta madrugada al ‘draft’ (2:00 horas CET), un día que puede marcar su carrera. En verano renovó su compromiso con el Barcelona hasta 2023, pero su deseo de jugar en la NBA sigue muy presente y podría ser el décimo argentino que lo haga a través del ‘draft’ tras Jorge González, Hernán Montenegro, Marcelo Nicola, Manu Ginóbili, Federico Kammerichs, Luis Scola, Carlos Delfino y Juan Pablo Vaulet.

Dicha renovación hizo subir su cláusula de salida rumbo a Estados Unidos, y las franquicias NBA pueden pagar solo hasta 750.000 euros, por lo que esto, unido a que tras la firma del acuerdo dijo que quería seguir formándose en el conjunto catalán, podría hacerle bajar alguna posición.

Sin embargo, sus minutos de calidad al máximo nivel antes de un ‘draft’ en el que los jugadores formados en Estados Unidos llevan ocho meses sin competir, pueden ayudarle. Con entrenamientos privados limitados, Bolmaro ha podido mostrarse más que sus competidores.

Las grandes predicciones en el entorno NBA le sitúan tras los puestos de lotería de primera ronda, es decir, del decimoquinto lugar al trigésimo, o ya en la segunda. Un pronóstico que puede cambiar por completo ya que, a priori, se prevé un sorteo universitario sin ningún proyecto de jugador dominante a largo plazo y en el que muchas franquicias están dispuestas a traspasar su selección.

Bolmaro reúne condiciones que se exigen en la NBA ya que destaca por su envergadura, lo que le hace jugar tanto de base como de escolta, y buenas capacidades atléticas. Características que favorecen su juego de penetrar con el balón y atacar la pintura rival, con facilidad para buscar el hombre libre. La pasada temporada promedió 5.9 asistencias por cada 36 minutos entre Liga Endesa y Euroliga.

Por mejorar aún su tiro exterior. Jugador de rachas, tiene que encontrar un tiro fiable, algo que es clave en una NBA que tiende al tipo de juego de encontrar al hombre abierto y flotar descaradamente a quien ostenta pobres porcentajes en el triple.

Aún por decidir si la próxima temporada, que arranca el 21 de diciembre, Bolmaro jugará en la NBA, puede depender del equipo que lo seleccione, otro jugador argentino que tiene opciones de hacerlo es el Facu Campazzo. Ambos de la misma ciudad, Córdoba.

El base del Real Madrid vive su mejor momento en cuanto a madurez en su baloncesto a sus 29 años y es más que un rumor su posible llegada a la Liga Norteamericana de Baloncesto. Minnesota Timberwolves, que además tiene el número 1 del ‘draft’, y Dallas Mavericks, donde juega su excompañero Luka Doncic, aparecen como dos de los mejores colocados para hacerse con los servicios del Facu.

Mientras, Campazzo sigue comprometido con el Real Madrid y en este arranque de temporada ha mantenido su nivel e importancia dentro del equipo. En Euroliga promedia más minutos que en la pasada campaña (24,6) con una media de 9.6 puntos, 5.4 asistencias y 2.5 rebotes y casi el mismo tiempo en pista respecto a la temporada anterior en Liga Endesa (21,7), donde suma 9.8 puntos, 4.7 asistencias y 2.4 rebotes.

Dos nombres que pueden volver a situar al baloncesto argentino en el mapa de la NBA desde esta misma madrugada.