Lidia Guadalupe López tiene fresca en su memoria aquel octubre de 1995 cuando llegó por primera vez a la actual Fiscalía General del Estado. FOTO: semmexico.

Cancún, Quintana Roo, México, octubre (SEMlac).- Lidia Guadalupe López tiene fresca en su memoria aquel octubre de 1995 cuando llegó por primera vez a la actual Fiscalía General del Estado. Entonces tenía 23 años y no imaginaba que llegaría a ser la Coordinadora de Fiscalías Especializadas de la Policía de Investigación.

Es la primera en desempeñar este cargo, en una corporación mayoritariamente masculina y donde las mujeres se han tenido que abrir camino.

En casa, dice, se habían quedado sus tres pequeñas hijas, hoy mujeres hechas y derechas, que la ven con admiración en el desempeño de diversas áreas de la fiscalía, que toma en serio su presencia en los operativos y que, a pesar del tiempo y la experiencia adquirida, sigue condoliéndose frente a la violencia machista que muchas veces en operativos le ha tocado atender.

Su tarea es dirigir al personal de las fiscalías especializadas de la policía de investigación, mayoritariamente compuesta por varones para que hagan su trabajo de manera eficaz en las áreas de investigación, análisis y de operatividad, una tarea que exige resultados por parte de las personas agraviadas, muchas de ellas mujeres.

En estos 25 años en la Fiscalía ha visto casos de violencia contra las mujeres, pero hoy son mucho más impactantes, sobre todo aquellos que tienen que ver con la violencia sexual y los feminicidios y, aun cuando son todos difíciles, le resultan aún más los que tienen que ver con las niñas.

Se pone en ese lugar y sabe que las mujeres, todas, en algún momento de la vida pueden enfrentarse a esas agresiones.

Las violencias contra las mujeres siempre han existido, pero hoy pareciera que son más los casos, demasiados, rectifica en la conversación y sostiene que responder es su tarea, de esta manera las mujeres recobrarán la confianza en las instituciones de procuración de justicia.

Muchas no denuncian, no llegan a los Ministerios Públicos y otras tienen temor de poner sus denuncias, y también hay quienes por falta de resultados inmediatos dejan sus casos, “necesitamos que las mujeres recobren la confianza”.

Sostiene que las instituciones han mejorado, se han creado mecanismos y políticas públicas desde la perspectiva de género como la alerta violeta, existen ministerios públicos móviles y hay centros de justicia o fiscalías para mujeres. Poco a poco se mejora el sistema y eso tendrá reflejarse en la respuesta, debe haber resultados favorables.

En esa dinámica, explica, está su nombramiento y el de otras compañeras de la corporación. “Cuando yo comencé éramos cuatro mujeres y fue hasta hace unos 15 años que el número de comandantas e investigadoras se incrementó, nos fueron viendo y empezamos ascender en esos puestos que ocupaban solo hombres”. Hoy en esta tarea hay más de 50 mujeres en la Fiscalía.

Un trabajo difícil, admite, en tanto sostiene que lo importante es seguir adelante, prepararse cada día, “y más que nada que te guste lo que haces, se requiere también vocación y no darte por vencida”.