Una escultura instalada hace un año temporalmente en la CU en Boulder en homenaje de seis estudiantes latinos asesinados en 1974. FOTO: EFE/Saalik Khan/Archivo.

Denver (CO), 21 sep (EFE News).- Una escultura instalada hace un año temporalmente en la Universidad de Colorado (CU) en Boulder en homenaje de seis estudiantes latinos asesinados en 1974 tendrá ahora un lugar permanente en ese centro de altos estudios y servirá como referencia para material de estudio, informó esa universidad.

En un comunicado difundido este lunes, CU detalló que la escultura “Los Seis de Boulder” es parte de la colección permanente del Departamento de Colecciones Especiales, Archivos y Preservación, dependiente de las Bibliotecas Universitarios de CU.

“Esta adquisición es una gran oportunidad para examinar la historia de nuestro campus y resaltar áreas de expansión de la colección de nuestra biblioteca en áreas que antes fueron marginalizadas o intencionalmente silenciadas”, dijo en declaraciones preparadas Robert McDonald, decano de las Bibliotecas Universitarios de CU.

La escultura, diseñada en 2017 por la entonces alumna Jasmine Baetz (ahora profesora de arte en la Universidad Coker en Hartsville, Carolina del Sur) incluye los nombres y las imágenes de los rostros de Neva Romero, Una Jaakola, Reyes Martinez. Heriberto Teran, Florencio Granados y Francisco Dougherty.

Esos estudiantes fallecieron en dos incidentes separados el 27 y el 29 de mayo de 1974 cuando bombas explotaron en los vehículos que los transportaban a marchas y protestas a favor de la expansión de los programas académicos y de ayuda para estudiantes chicanos.

El caso nunca fue resuelto y quedó en el olvido por décadas hasta que Baetz, interesada en preservar la memoria de los fallecidos, convocó a unos 200 voluntarios a realizar investigaciones históricas y a obtener datos de los estudiantes fallecidos para luego crear la escultura.

Según el canciller universitario Phil DiStefano, ahora que la escultura tiene un lugar permanente en CU-Boulder, el monumento permitirá que “estudiantes actuales y futuros, así como profesores y personal administrativo, tengan la oportunidad de aprender más sobre ese importante capítulo en la historia de Colorado y de esta universidad”.

Como parte del proceso de adquisición de la escultura, CU-Boulder se comprometió a desarrollar material educativo conectado con esa obra, a continuar con programas de investigación sobre la historia de los chicanos en esa universidad y a “educar a distintas audiencias sobre el histórico movimiento por los derechos de los chicanos”.

DiStefano consideró que los temas de “raza, inclusión y equidad” continúan siendo tan “urgentemente importantes” en la actualidad como lo eran hace casi medio siglo cuando “Los Seis de Boulder” perdieron sus vidas por pedir que no se les quitasen ni beneficios financieros ni oportunidades académicas.

Según DiStefano, los acontecimientos de 1974 “se conectan con los eventos que están ocurriendo hoy”, debido a que CU-Boulder aún debe “responder al racismo y proveer mayor equidad para los estudiantes, profesores y personal de color”.

En 1968, había solamente nueve estudiantes y ningún docente méxico-americanos en CU-Boulder.

En 2019, el 11 % de los 33.000 estudiantes y el 8 % de los profesores eran de origen hispano. Sin embargo, debido a la marcada disminución de nuevos estudiantes este año en CU-Boulder por el COVID-19, esos porcentajes serán menores en 2020, según proyecciones de la universidad.