Un mexicano indocumentado enfrenta numerosos cargos como el principal sospechoso de haber disparado durante una marcha de protesta. FOTO: EFE/EPA/Etienne Laurent/Archivo.

Denver (CO), 25 ago (EFE News).- Un mexicano indocumentado previamente deportado y residente en el área de Denver enfrenta numerosos cargos como el principal sospechoso de haber disparado durante una marcha de protesta contra la brutalidad policial en mayo pasado en la capital de Colorado.

Según detalles difundidos este martes por la oficina del fiscal federal en Colorado, Jason R. Dunn, el mexicano Félix Missael Alva fue detenido (en fecha no revelada) e inicialmente acusado de portación ilegal de armas de fuego.

El comunicado sostiene que Alva era el acompañante en un vehículo Jeep blanco que el 30 de mayo, en el cuarto día de protestas en Denver por la muerte del afroamericano George Floyd in Minneapolis, se acercó a unos tres metros de los manifestantes y desde el cual se efectuaron entre seis a diez disparos usando una pistola semiautomática.

En su reporte, uno de los policías de Denver que estaba cerca del vehículo indicó que Alva habría gritado “Esta no es una protesta pacífica” antes de hacer los disparos al aire. Se desconoce si la presencia de uniformados causó que las balas no se dirigiesen a las personas o si Alva apuntó a un helicóptero de una televisora local que en ese momento sobrevolaba la marcha.

La información provista por los policías que presenciaron los disparos, imágenes de cámaras de seguridad y los llamados de testigos al número de emergencia 911 permitieron que el 2 de junio se identificase la vivienda donde estaba el vehículo usado durante el incidente. El carro fue incautado y en su interior, además de carteles de protesta, se encontraron fuegos artificiales del estilo “proyectiles de artillería”.

Dos días después, un equipo especial de la policía de Aurora (al este de Denver, donde Alva tenía su domicilio) entró en la vivienda del mexicano y lo detuvo. El policía de Denver que había visto los disparos de cerca reconoció a Alva como el autor de los mismos.

En un cobertizo detrás de la vivienda, los investigadores encontraron una arma “consistente” con la que se habría usado para los disparos del 30 de mayo, así como municiones y accesorios para armas de fuego.

El fiscal federal también reveló que Alva había sido deportado en febrero de 2010 y que desde entonces “no realizó ningún ingreso legal” a Estados Unidos. Además, Alva ya había sido detenido en Colorado el 4 de diciembre de 2019, aunque las razones de ese arresto no se difundieron. Pero ese arresto permitió determinar su domicilio.

Debido a que aún se investiga el nivel de participación en el incidente de las otras personas que estaban en el mismo vehículo que Alva, las autoridades decidieron no publicar una fotografía del mexicano.

Según la orden de arresto, Alva habría reconocido que él estuvo en la protesta acompañado por su esposa, pero habría dicho que él no usó una arma de fuego, sino que solo utilizó “fuegos artificiales”.

En su momento, el Departamento de Policía de Denver informó que aproximadamente mil personas marchaban frente al Capitolio estatal el día de la balacera.

Cuando, cerca de la medianoche, la policía usó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, se produjeron enfrentamientos que culminaron con 83 arrestos (seis de ellos por portar armas de fuego) y tres policías heridos.