El Ministerio de Medio Ambiente de Brasil confirmó este martes que ha sugerido reducir las metas de corto plazo para la preservación de la Amazonía. FOTO: EFE/Joédson Alves/Archivo.

Brasilia, 4 ago (EFE).- El Ministerio de Medio Ambiente de Brasil confirmó este martes que ha sugerido reducir las metas de corto plazo para la preservación de la Amazonía, aunque sin alterar la previsión de acabar con la deforestación ilegal para 2030.

“Brasil tiene una meta de reducción del 100 % de la deforestación ilegal en 2030 y está mantenida”, pero “las metas intermedias deben reflejar los programas que serán implementados en los próximos diez años para alcanzar ese total”, indicó el ministerio en una nota oficial.

La explicación fue dada después de que el diario O Estado de Sao Paulo revelara un documento del Ministerio del Medio Ambiente en el que se propone “no considerar” los objetivos ya trazados de reducir los incendios y la desforestación ilegales en la región amazónica en un 90 % para 2023.

De acuerdo con el documento, “esa meta no podrá ser alcanzada” pues aún es necesario terminar de definir e implementar los programas que permitirán concretarla, los cuales son negociados con los Gobiernos regionales de los estados de la región amazónica.

La propuesta del Ministerio de Medio Ambiente todavía no ha sido adoptada por el Gobierno, pero sí ha encontrado algunas resistencias en otros despachos, como la influyente cartera de Economía.

La nueva polémica sobre las metas de deforestación ha surgido en medio de la renovada preocupación por el aumento de los incendios y la tala de árboles en el mayor pulmón vegetal del planeta, que el año pasado alcanzó los niveles más graves en diez años y provocó una alarma generalizada en el mundo.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, en junio pasado fueron detectados en la Amazonía brasileña 6.803 focos de incendio, frente a los 5.318 focos registrados en el mismo mes de 2019.

Ello ha ocurrido a pesar de que, desde hace más de cuatro meses, en la región están desplegados unos 4.000 soldados de las Fuerzas Armadas con la misión de combatir crímenes medioambientales, como la tala de árboles y la minería ilegal.

El Gobierno también ha prohibido temporalmente la utilización de fuego para preparar los campos de siembra, práctica tradicional usada hasta por las poblaciones indígenas.

Esas medidas no han terminado de convencer a organizaciones de defensa del medio ambiente y tampoco a grandes inversores globales, que han llegado a amenazar con revisar sus posiciones en Brasil si el Gobierno no garantiza la protección del bioma amazónico.