Un niño guatemalteco separado de su padre por las autoridades migratorias se ha quedado sin hogar en Los Ángeles después de que su casa sufriera un incendio. FOTO: EFE/EPA/ETIENNE LAURENT/Archivo.

Los Ángeles, 20 jul. (EFE News).- Un niño guatemalteco de cuatro años que fue separado de su padre por las autoridades migratorias se ha quedado sin hogar en Los Ángeles después de que su casa sufriera un incendio, anunció este lunes el Centro de Derechos Humanos y Derecho Constitucional (CHRCL, por sus siglas en inglés).

El niño, Tayler, y su padre, Manolo, fueron separados durante varios meses por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), aunque ahora convivían en un garaje compartido, que ha quedado totalmente quemado.

“El fin de semana pasado, su habitación se incendió y destruyó todo lo que poseían, su ropa, los juguetes de Tayler y sus pocas otras posesiones, incluidos sus documentos de inmigración”, destacó la organización en un comunicado.

Para ayudarle a él y a su familia, la CHRCL organizó una recaudación de fondos con el objetivo de recolectar 20.000 dólares, una cifra que se rebasó ya este lunes.

El grupo humanitario utilizó la plataforma de recaudación de fondos GofundMe “para cubrir los gastos básicos de Tayler y su padre mientras se recuperan de este horrible accidente”.

“Todas las donaciones serán entregadas directamente a Manolo para que él y su hijo puedan tener un techo sobre sus cabezas. (…) Ahora se encuentran sin hogar y sin pertenencias mientras esperan para saber si se les otorgará asilo en este país”, apuntó la CHRCL en la descripción en ese sitio web.

Esta organización se encarga de la representación de Tayler y Manolo de manera pro bono, es decir, por el bien público, después de que el niño sufriera “trauma extremo, agonía y angustia” durante la separación.

Más de 2.600 menores fueron separados en 2018 de sus padres bajo la política de “tolerancia cero” de la Administración, que exigía el procesamiento penal de todos los inmigrantes adultos que fueran detenidos después de intentar cruzar la frontera sur del país.

La política del entonces fiscal general, Jeff Sessions, creó mucho malestar en la sociedad estadounidense y provocó que el presidente Donald Trump la cancelase tres meses después de su implementación.

De acuerdo a varios estudios, la Administración ha gastado más de 80 millones de dólares en el último año para alojar, cuidar y reunir a miles de niños migrantes separados de sus padres.