La firmeza blanca ante las bajas y el estreno de Muñiz
La firmeza del Real Madrid tras el parón, se somete a un examen inesperado ante la repentina plaga de bajas defensivas que sufre Zinedine Zidane. FOTO: EFE/Juanjo Martín/Archivo.

Madrid/Vitoria, 9 jul (EFE).- La firmeza del Real Madrid tras el parón, con pleno victorias para lanzarse a por el título liguero, se somete a un examen inesperado ante la repentina plaga de bajas defensivas que sufre Zinedine Zidane y con el estreno en el banquillo de Juan Ramón López Muñiz en un Alavés necesitado.

Con una defensa de circunstancias encara el Real Madrid una nueva “final”, como califica Zidane cada partido que marcó en el calendario para remontar al Barcelona y mantener la ventaja, ahora sintiendo la presión de su máximo rival a un solo punto y la obligación de ganar. Hasta dos tropiezos en forma de empate se puede permitir el equipo blanco que recibe al Alavés en el estadio Alfredo Di Stéfano con alineación inédita.

Las bajas por acumulación de tarjetas de Sergio Ramos y Dani Carvajal ya presentaban un problema para Zidane. El regreso de Raphael Varane, superada una cervicalgia, solventa el centro de la zaga, pero no tiene en la plantilla un sustituto natural para el lateral derecho. Sin Nacho, lesionado, y cuando Ferland Mendy aparecía como el ‘parche’ elegido, una nueva lesión de Marcelo tira todo por tierra.

Ubicar a Lucas Vázquez de lateral o tirar de la cantera son las soluciones de Zidane, que se enfrenta a problemas que den aún mayor mérito a la conquista de LaLiga Santander. Con Luka Jovic confinado en su casa tras ser protagonista de un nueva situación evitable. Recibió a un amigo en Madrid que sufre coronavirus y debe permanecer aislado. Con James Rodríguez desenchufándose de todo tras pedir no viajar a Bilbao en la última jornada. Y por si faltara poco, Vinicius esperando el resultado de un test, tras un error que le impidió entrenarse en la última sesión.

El regreso de Eden Hazard calma el panorama madridista, recuperado de sus molestias de tobillo pero con la sensación de no estar al cien por cien. Tan solo un entrenamiento al completo con el grupo y siempre pendiente de la zona operada que presenta molestias tras los partidos o sesiones intensas. Después de perderse de nuevo tres jornadas reaparecerá y Zidane debe elegir el momento. El belga y Vinicius pelean por un puesto.

La racha del Real Madrid la pondrá a prueba el ‘nuevo’ Deportivo Alavés de Juan Ramón López Muñiz, que ha trabajado esta semana por primera vez con el equipo y centrará todas las miradas de la afición alavesista, que ve cómo su equipo se encuentra a un paso de la salvación y mira de reojo los resultados del Real Mallorca, equipo que marca el límite de los puestos de descenso.

Los resultados tras el confinamiento, con tres puntos logrados de 21 posibles, han complicado la situación clasificatoria del equipo vasco, que estrena entrenador al destituir a Asier Garitano después de la última jornada disputada ante el Real Valladolid.

Todo lo que sea puntuar le vendrá bien al plantel albiazul, que atraviesa su peor racha del curso y no tiene la soltura que tenía antes del parón, cuando Lucas Pérez y Joselu Mato se mostraban eficaces de cara a puerta y la defensa era más sólida.

Será incógnita el “once” que presente el entrenador asturiano en su estreno. No podrá contar por lesión con Rubén Duarte, Fernando Pacheco, Ismael y Tachi. Se baraja la posibilidad de que forme una defensa de cinco hombres con Adrián Marín y Aleix Vidal en las bandas y una línea de tres zagueros formada por Víctor Laguardia, Ximo Navarro y Rodrigo Ely.

Podría darse la circunstancia de que los 35 puntos que tiene el Alavés sean suficientes para firmar la permanencia, pero el equipo que ahora dirige Muñiz prefiere hacer su trabajo y no tener que depender de los resultados de terceros.