La música no basta para que te guste un artista
Un nuevo estudio basado en big data dice que no solo: la personalidad de los músicos también juega un papel clave en las preferencias de los oyentes. FOTO: EPA/ FABRICE COFFRINI/Archivo.

Madrid, 2 jul (EFE).- ¿Paul McCartney, Bob Dylan, Taylor Swift o Beyoncé? ¿Cuál eliges y por qué? La primera percepción es que los gustos dependen de la música en sí misma, pero un nuevo estudio basado en big data dice que no solo: la personalidad de los músicos también juega un papel clave en las preferencias de los oyentes.

El trabajo se publica en el Journal of Personality and Social Psychology y sus responsables son investigadores de la Universidad de Bar-Ilan (Israel) y de la Escuela de Negocios de Columbia (Estados Unidos), quienes concluyen que las preferencias musicales son impulsadas por la dinámica social, psicológica y de grupo.

Así, analizando las personalidades públicas de músicos famosos o bandas de música, y los rasgos de personalidad de sus fans, el equipo demostró que la gente prefiere la creación de artistas cuyas personalidades públicas son similares a las suyas, una experiencia que han denominado el “efecto de autocongruencia de la música”.

Uno pensaría que la música le gusta por sí misma, pero eso es solo la mitad de la historia, señalan los autores, quienes resumen: la otra mitad no tiene que ver en absoluto con la obra del artista.

Para llegar a estas conclusiones, se hicieron tres estudios independientes con más de 80.000 personas en total y se examinaron varios factores: las calificaciones de 50 de los músicos más famosos del mundo occidental, las reacciones de los oyentes a los estímulos musicales reales y las letras de la música de los artistas.

Los músicos examinados fueron diversos, desde Paul McCartney, Bob Dylan, Elton John, Whitney Houston, The Rolling Stones hasta Beyoncé, Coldplay, Dave Matthews Band, Maroon 5, Taylor Swift y Ozzy Osbourne, explica en una nota de prensa la Universidad de Bar-Ilan.

Los resultados muestran que el ajuste de personalidad entre el oyente y el músico predice preferencias musicales similares al ajuste por género, edad e incluso las características de audio de la música.

Los investigadores precisan que se midió la personalidad percibida o la “persona pública” de los músicos, no sus personalidades reales.

Para los autores del estudio, “los hallazgos son un gran avance en esta área de investigación y muestran que las preferencias musicales son impulsadas por la dinámica social, psicológica y de grupo”.

Los resultados destacan los poderes sociales de la música y cómo esta da a los seguidores un sentido de orgullo y pertenencia a un mundo social.

David Greenberg, músico profesional y becado por la Escuela Zuckerman en la Universidad de Bar-Ilan, señala que “en el mundo actual, donde las divisiones sociales están aumentando, nuestros estudios nos muestran cómo la música puede ser un denominador común para unir a la gente”.

Para Sandra Matz, de la Escuela de Negocios de Columbia y otra de las autoras, los hallazgos pueden servir para que las discográficas hagan nuevos enfoques o para la gestión, a la hora de dirigirse a las audiencias.

Además, las conclusiones pueden aplicarse a situaciones relacionadas con la salud mental.

Por ejemplo, en momentos de estrés e incertidumbre, los oyentes pueden buscar música de artistas con personalidades similares a las suyas y sentirse comprendidos y con un sentido de conexión, apunta por su parte Andrew Schwartz, de la Universidad de Stony Brook.

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Los autores presentan además algunos gráficos sobre la personalidad de los fans, entre ellos uno sobre la simpatía: los seguidores de Dave Matthews Band, Marvin Gaye, Norah Jones y U2 son los más afables, mientras que los fans de David Bowie, Nirvana y Ozzie Osbourne, los menos.

Más francos, según otro gráfico, son los seguidores de Daft Punk, David Bowie o Radiohead, y menos los de Justin Bieber, George Strait o 50 Cent.