Querétaro, 29 Junio 2020.- Trabajadoras sexuales que prestan sus servicios a lo largo de la Autopista México Querétaro, no solo se enfrentan al riesgo de contagio por el Covid-19 y otras enfermedades, sino también al hostigamiento y extorsión de elementos policíacos.

La mayoría son madres de familia, sin oportunidades para desempeñarse en un empleo formal, por lo que dicen que han tenido que recurrir a este oficio, para poder llevar alimento a sus hijos y subsistir, sobre todo ahora en tiempos de Covid, cuando la crisis económica se ha agudizado.

Durante un recorrido realizado en distintos puntos de la carretera, desde Querétaro hasta Palmillas, en el municipio de San Juan del Río, se estima que en ambos sentidos trabajan de manera regular alrededor de 60 o 70 mujeres, sino es que cien, refieren.

‘Angélica’ diariamente llega a uno de los puntos donde espera a que algún vehículo o camión de carga se detenga, para hacerle compañía al conductor por un momento a cambio de una cantidad de dinero, que dice, muchas veces no le alcanza para poder cubrir sus necesidades económicas.

No cuentan con seguridad social y dicen que tienen que trabajar de esa manera para poder solventar sus necesidades, sin importar que corren el riesgo no solo de contraer alguna enfermedad o contagio por el Covid-19, sino sufrir agresiones físicas.

Denuncian que frecuentemente sus clientes son extorsionados por algunos policías, sobre todo por patrulleros del municipio de El Marqués, a quienes acusan que se meten hasta el municipio de Pedro Escobedo para perseguirlas.

“Ya nos están cazando, cuando llega un cliente apenas nos subimos a su vehículo y nos persiguen, nos corretean y luego los extorsionan a ellos, se meten hasta en las milpas”, comentan.

‘Karla’, otra de la mujeres entrevistadas, abunda que hasta 2 mil pesos les han llegado a sacar a sus clientes, y aunque confiesan que a ellas no las molestan, insisten en que ‘la presa’ es el cliente, al que chantajean debido a que la mayoría es casado y de esa manera los presionan para que entreguen una cantidad de dinero con la amenaza de que se lo llevan.

A todos esos riesgos, de salud, de inseguridad y policíacos, las trabajadoras sexuales, hombres o mujeres, confiesan que han tenido experiencias muy amargas, con la diversidad de clientes con los que se han metido.

“Si, claro que nos han agredido, nos golpean, abusan de nosotras y luego nos dejan por ahí botadas”, por lo que dicen que se trata de automovilistas que viajan por la autopista y que se llegan a detener.

Mientras que también reconocen que hay otros, la mayoría dicen, que las tratan bien, les pagan y hasta propina les dan.

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Señalan que debido a la contingencia por el Covid-19, sus clientes han disminuido de manera considerable, debido a que desde el mes de marzo a junio, el transporte y vehículos disminuyeron en las carreteras, por lo que también sus ingresos han bajado.

Dicen que saben el riesgo de contagio al que se enfrentan, pero tratan de adoptar todas las medidas para prevenir cualquier enfermedad, sobre todo cuando saben que muchas de ellas tienen que llegar a su hogar para estar con su familia, pero reconocen que en materia de seguridad social están desamparadas.