Calentamiento global, eventos climáticos extremos
La lluvia más intensa que acompañará a las temperaturas atmosféricas promedio, podría provocar una mayor liberación de CO2. FOTO: CANVA/ILUSTRATIVA.

Londres, 14 May (Notimex).- Nuevos estudios sugieren que la lluvia más intensa que acompañará a las temperaturas atmosféricas promedio mundiales cada vez más altas, podría provocar una mayor liberación de dióxido de carbono (CO2) de los suelos tropicales.

En lo que los ingenieros llaman retroalimentación positiva, los síntomas de un mundo en calentamiento se vuelven parte del combustible para acelerar el cambio de temperatura global.

La advertencia, sin embargo, se deriva no sólo de los modelos de cambio climático, sino de la evidencia del pasado.

Científicos de los Estados Unidos (EUA), Canadá y Suiza informan en la revista Nature, que durante los últimos 18 mil años, el “tiempo de residencia” del carbono en los suelos de la cuenca del río Ganges-Brahmaputra ha sido controlado por las lluvias monzónicas de verano de la India.

“Cuanto menor es la lluvia, mayor es el carbono almacenado, pero a medida que aumentan los niveles de aguacero, también lo hace la actividad de los microbios que convierten la materia vegetal nuevamente en CO2, y los niveles secuestrados en el suelo disminuyen”.

A la fecha, las concentraciones atmosféricas globales de CO2 pasaron de 285 partes por millón (ppm) a 416 ppm, a medida que los humanos deforestan cada vez más bosques y queman más combustibles fósiles.

Este 416ppm suma aproximadamente 750 mil millones de toneladas de CO2. Los suelos del planeta albergan un estimado de 3 mil 500 billones de toneladas.

“Nuestros resultados sugieren que los futuros cambios de hidroclima en las regiones tropicales probablemente aceleren la desestabilización del carbono del suelo, aumentando aún más las concentraciones de CO2”, advierten.

A medida que aumentan las temperaturas, también crece la capacidad de la atmósfera para absorber la humedad; al subir las temperaturas, se incrementa la evaporación directa de los océanos, lagos, ríos y suelos. El vapor de agua eventualmente caerá como lluvia, pero de manera desigual, por lo que las regiones lluviosas lo serán más y las áridas se volverán más secas.

El Ganges y Brahmaputra transportan más de mil millones de toneladas de sedimento, la mayor parte erosionada de la cadena montañosa del Himalaya, a la Bahía de Bengala cada año, y los núcleos de sedimento extraídos del fondo del mar proporcionan un buen registro de las condiciones climáticas para el último 18 mil años, cuando la Edad de Hielo comenzó a menguar, y los glaciares se retiraron para permitir que una especie de cazadores-recolectores cultivara cereales, domesticara animales, construyera asentamientos permanentes y forjara la civilización humana.

Las lecturas de radiocarbono significan que los investigadores pueden fechar los sedimentos, y las moléculas orgánicas preservadas de las plantas terrestres proporcionan un indicador de las condiciones en esas fechas.

Los científicos han advertido en repetidas ocasiones que el cambio climático en el Ártico probablemente se corresponda con la liberación de carbono del suelo en forma de metano del permafrost de descongelación, para acelerar aún más el calentamiento.

A medida que el suelo congelado se calienta y la vegetación se mueve hacia el norte, se estima que se liberan anualmente 600 millones de toneladas de carbono a la atmósfera.

“Lo mismo podría ser cierto para los trópicos. Cuando terminó la Edad de Hielo, las lluvias monzónicas comenzaron a aumentar y en 2 mil 600 años la respiración del suelo, y por lo tanto la liberación de carbono, se duplicó. Desde entonces, la precipitación del monzón se ha triplicado”, señalan.

“Descubrimos que los cambios hacia un clima más cálido y húmedo en la cuenca de drenaje de los ríos Ganges y Brahmaputra en los últimos 18 mil años, aumentaron las tasas de respiración del suelo y disminuyeron las reservas de carbono del suelo”, declaró Christopher Hein, del Instituto de Ciencias Marinas de Virginia, quien dirigió el estudio.

“Esto tiene implicaciones directas para el futuro de la Tierra, ya que es probable que el cambio climático aumente las precipitaciones en las regiones tropicales, acelerando la respiración del carbono del suelo y agregando aún más CO2 a la atmósfera que el agregado directamente por los humanos”, añadió.