Piden reducir uso de materias primas en países industrializados
Es necesario hacer una reducción absoluta del consumo de materias primas en los países industrializados. FOTO: CANVA/ILUSTRATIVA.

México, 13 May (Notimex).- Es necesario hacer una reducción absoluta del consumo de materias primas en los países industrializados e incentivar el uso de materiales reciclados, a fin de tener una economía circular que permita dejar los minerales en la tierra o disponibles para el uso de los países en vías de desarrollo productores, afirmó Rebecca Heinz, de la organización Germanwatch.

Durante un seminario virtual auspiciado por la Asociación Interamericana de Derecho Ambiental (AIDA), denominado “Transición justa ¿por qué los países industrializados deben reducir su consumo de materias primas? El caso de Alemania”, la activista germana reiteró constantemente que debe disminuirse el uso de materias primas y eliminar las energías fósiles.

Informó que, a través de Germanwatch, se elaboró una serie de recomendaciones de políticas para promover el uso sostenible de las materias primas, con estándares de derechos humanos, sociales y ambientales.

En el caso de Alemania, dijo, tiene un consumo muy alto de metales; es el quinto consumidor mundial de materias primas; 99 por ciento de los 128 millones de toneladas de metales que usa anualmente son importados y genera 22.8 kilogramos (kg) de residuos electrónicos por persona al año, y hay un reciclaje de entre 30 y 40 por ciento.

Heinz señaló que son siete los metales más usados, como el hierro, aluminio, cobre, zinc, plomo, níquel y manganeso, y para ejemplificar, indicó que en los teléfonos móviles vendidos en la última década hay 6.85 toneladas de oro, equivalentes a 8.22 millones de toneladas de residuos contenidos en 330 mil camiones de volteo.

Pero para conseguir estas materias primas se usa la minería, “que pone vidas en peligro, debido a fallas de las presas de relave, como ocurrió en Brumaldinho, Brasil, donde 256 personas perdieron la vida y parte del ecosistema del río Paraopeba fue destruida, o el rompimiento de huelgas y la represión de organizaciones sindicales, como sucedió en Marinka, Sudáfrica”.

Además, “la minería no cumple con las promesas de desarrollo; 150 empresas controlan el 85 por ciento de la extracción de recursos y las minas modernas ofrecen pocos empleos, la mayoría para trabajadores urbanos muy calificados”.

Señaló que en la investigación realizada por Germanwatch se puso de manifiesto que la minería de materias primas es cada vez más peligrosa, porque ha incrementado el uso de químicos y energía.

Ha aumentado también los impactos ambientales a consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso y la contaminación del agua. Y ahora se impulsa la minería submarina, que tiene más riesgos y mayor impacto ambiental.

Desafortunadamente, las materias primas son ignoradas en los discursos y políticas de sostenibilidad, por lo que cada vez hay una mayor demanda mundial debido a la transición energética, la movilidad eléctrica y la digitalización.

En una prospección hecha hacia el año 2035, considera que el aumento de la demanda de materias primas para desarrollar la tecnología del futuro será de 200 por ciento para las tierras raras; de 367 por ciento para el litio; de 764 por ciento para el cobre, y de 2,400 por ciento para el cobalto.

“De ahí la necesidad de disminuir el consumo de materias primas por parte de los países industrializados, para que las naciones en vías de desarrollo puedan usarlas para el desarrollo de sus infraestructuras de energías renovables”, añadió.

El observatorio alemán de las políticas ambientales señaló que deben establecerse incentivos tributarios para quienes elaboren productos sostenibles, y reducir los subsidios para aquellos artículos que tengan un uso intensivo de materias primas, además de intensificar la utilización del potencial del reciclaje, a través de tasas de recolección mayores.

Asimismo, demanda la instrumentación de estándares de derechos humanos y de diligencia ambiental para crear cadenas de suministros responsables, y acceso a instrumentos legales y mecanismos de quejas efectivos para partes afectadas, en los países fuente, así como el derecho a veto contra la minería.