Energía eléctrica ininterrumpida para la atención de pacientes de COVID-19

24 de Abril de 2020
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Hospitales y clínicas deben contar con servicio de energía eléctrica sin interrupciones, además de ser eficiente para evitar las fallas en equipos médicos que pueden verse afectados ante una mala instalación eléctrica durante este periodo en que la ocupación hospitalaria por COVID-19 está en creciente demanda.

Conforme a un estudio en materia de eficiencia de energía que emitió la Secretaría de Energía (SENER) el consumo de energía por equipo ofrece información sobre los distintos niveles de consumo.

Las principales instalaciones consumidoras de energía se destinan al aire acondicionado, calefacción y después a la generación de vapor.

Un segundo nivel de importancia corresponde a iluminación, agua caliente, equipo médico y pequeñas cargas variables, entre las que se encuentran pequeños refrigeradores, equipos de cocina y equipo informático, en hospitales de nivel 1 y 2.

La emergencia sanitaria por COVID-19 requiere que los hospitales cuenten con los servicios eléctricos en sus instalaciones, así como un plan de contingencia de energía de respaldo por un aumento en el consumo eléctrico para los hospitales que promedia un consumo de 3,000 watts por cama.

Alejandro Sánchez, director general de CyberPower Systems México comunicó que es necesario que el servicio eléctrico sea ininterrumpido en los hospitales ante el incremento de la dependencia de la energía eléctrica para regular las variaciones del voltaje, proteger la vida de los pacientes y no dañar el equipo hospitalario.

Por lo que es necesario contar con un sistema de alimentación inniterrumpida para asegurar la alimentación eléctrica en caso de ocurrir un apagón eléctrico.

Además de regular las variaciones de voltaje ante una descarga y así contribuir en la protección de los equipos y pacientes.

Un hospital debe contar con circuitos destinados a cada tipo de carga como lo es la iluminación, equipo médico (aparatos menores a 3 amperes), equipos de monitores (aparatos mayores a 3 amperes) y de mayor consumo como los de rayos X.

En este sentido, es necesario contar con un plan de contingencia de protección de energía para brindar continuidad del servicio en las más de 184 unidades médicas que realizaron la reconversión hospitalaria como lo informó el subsecretario Hugo López Gatell.



El uso de baterías de respaldo es una opción que permite asegurar la protección contra fluctuaciones en voltaje y ruido eléctrico.




"Las instituciones médicas han evolucionado tanto durante las últimas décadas que uno de los principales desafíos que hoy enfrentan recae en disponer de una fuente de energía de alta calidad, respaldada por sistemas de emergencia confiables que garanticen el flujo ininterrumpido de electricidad a toda la instalación, particularmente durante épocas de crisis", analizó Alejandro Sánchez.

El COVID-19 ha dejado un reto a las autoridades en distintas áreas como la economía, salud, cadenas de producción y ahora en el sector energético, al ser un elemento crucial para atención de los pacientes y que se debe garantizar en todos los hospitales para una adecuada atención que permita reducir los riesgos a pacientes de coronavirus.