Pasado el mediodía por el centro de su ciudad. Como todos los días, espera el momento en que tendrá que ir maldiciendo al o los hombres, que se les ocurra que es divertido aventar piropos al aire, va preparada y alerta por cualquiera que guste de pasar el nivel del habla a un acto físico.

Lleva consigo una alarma y gas pimienta en su mochila; especialmente colocada en dónde en menos de cinco segundos pueda tener acceso a él o será demasiado tarde, va pensando si aquel que viene de frente será con quien deberá usarlo, va caminando luego del medio día por el centro de la ciudad.

No fue de frente; pero aquél hombre “O” venía detrás de ella, a su paso y después más rápido, le susurraba que en la próxima esquina sería suya, que su perfume le excitaba, K; con miedo de que O cumpliera su amenaza camina más rápido e intenta mantenerse en calma, avanza y cambia de acera, entra a un local y O la espera afuera, luego de unos minutos K se asoma esperando que O ya no esté. O se ha ido, K continúa su camino y llega a su trabajo, K sigue a salvo, sólo es un día mas siendo mujer.

K llegó más tarde a quitarse el perfume que la hacía sentirse mal. K nunca volvió a usar ese perfume.

K son las 72 mujeres víctimas de feminicidio según el reporte sobre violencia contra las mujeres de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, K son las 2 mil 833 mujeres que fueron asesinadas en México de enero a diciembre 2019 según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), K son las 9 de cada 10 mujeres que son acosadas por día, K son las dos de cada 5 niñas que antes de los 11 años son abusadas sexualmente.

K son todas las mujeres de las cuáles no proceden sus denuncias, sus expedientes son olvidados, son los feminicidios no tipificados por falta de pruebas, K son las que no obtienen justicia.

K somos todas, que caminamos en la boca del lobo, que por injusticias naturales tuvimos que ser mujeres, pero no cualquier mujer, que somos mexicanas, donde ser mujer es tan peligroso como ser negro en Estados Unidos hace unas décadas, donde no importa cómo vestías, a qué hora estabas aún en la calle, dónde no importa si no hacías nada, porque siempre tendrás la culpa.

K somos todas inocentes.