Violencia de género
La discriminación e inequidad son la otra cara de la violencia invisible descargada sobre la mujer.

El Siglo XXI ha estado marcado de sufrimiento humano, hambre, pobreza, desigualdades, violencia familiar y de género, entre otras crisis.

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se abordará la concientización de la violencia de género como síntoma de una cultura patriarcal, creadora y reproductora de esta violencia, y desafortunadamente las múltiples formas en las que se manifiesta la intolerancia a lo femenino (asesinatos, acoso, violencia, exclusión y desigualdad) se ha plasmado en el sensacionalismo periodístico y social, donde se naturaliza dicha violencia, desgarrando el lugar de la mujer como sujeto con características propias, deseos y necesidades.

La discriminación e inequidad son la otra cara de la violencia invisible descargada sobre la mujer en el ámbito personal, político, laboral, y educativo. Estos tipos de violencia fomentan las prácticas sociales de poder y dominio por parte de los varones hacia la mujer, despojándola de toda capacidad de decidir, de pertenecer, de ser escuchada, y de ser vista.

El deseo de la mujer es empoderarse en varios ámbitos de su vida personal, principalmente en el terreno laboral donde se encuentra con situaciones o escenarios hostiles, de desigualdad y precariedad en diferencias salariales, y dificultad para ocupar posiciones jerárquicas importantes dentro de alguna organización, implicando una sutil violencia.

El empoderamiento de la mujer debe dirigirse hacia el cambio de diferentes prácticas, discursos y tomar una actitud de dominio para que pueda ir al encuentro de su territorio, es decir, autorizarse, habilitarse como recurso para el fortalecimiento y afrontamiento de sí misma con respecto al exterior.

Pese al reconocimiento formal del derecho de las mujeres a participar en igualdad, la realidad en México aún refleja un desequilibrio entre hombres y mujeres en la participación y toma de decisiones. Algunas organizaciones sociales mantienen la estructura patriarcal masculina, de relaciones asimétricas y no equitativas.

Por otra parte, es importante resaltar el tema sobre la salud de la mujer, que abarca la salud sexual y reproductiva hasta la despenalización del aborto y la asistencia médica adecuada.

En este tiempo debe respetarse la elección materna y no desde la imposición cultural y familiar, se debe invertir en educación sexual en las escuelas para sensibilizar y erradicar la violencia contra las mujeres y no menos importante, avanzar en legislaciones que protejan a la mujer.

Estos movimientos de grupos feministas proponen la superación de la discriminación, la diferencia, y la opresión del género, posibilitando que se observen con otra mirada las condiciones de las mujeres.

Como planteamiento final sobre la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, cabe repensar, lo siguiente: ¿la prevención de la violencia de género puede abordarse desde la re-significación de pensamientos y paradigmas socio-culturales establecidos de varones y mujeres?

Aquí es donde mujeres, hombres y los sistemas familiares tienen una ardua labor, la transmisión generacional de nuevos discursos que, a partir de la palabra plasmarán nuevas representaciones de lo masculino, lo femenino, el poder, la sexualidad, la afectividad y la ética.