Ciudad de México. Aunque el informe regional de los países árabes, a 25 años de la Plataforma de Acción de Beijing, destacó los esfuerzos de los 18 integrantes de la Comisión Económica de Asia Occidental de las Naciones Unidas, quedó claro que la región es la más rezagada en Derechos Humanos de las mujeres en el mundo.

Mujeres constituyeron tan solo 18.4 por ciento de la fuerza laboral en la región árabe, mientras que el promedio mundial fue de 48 por ciento. Yemen, al sureste de la península arábica y envuelto en una guerra civil, reportó que sólo 6 por ciento de las mujeres participaban en el mercado laboral.

De acuerdo con el informe regional, no existen datos o estadísticas actuales o comparables sobre el nivel de pobreza, en ningún país arábico. Además, no existen datos sobre la brecha de género en las tasas de pobreza, porque la pobreza se mide a nivel de los hogares.

Las constituciones de pocos países árabes “prevén explícitamente la protección de las mujeres y las niñas contra la violencia”, y varios países de la región consideran el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina un gran problema. El porcentaje promedio de mujeres en los parlamentos es del 19 por ciento, “muy por debajo de la media mundial.”

La representación de las mujeres superó 25 por ciento en cinco países árabes (Argelia, Djibouti, Iraq, Sudán y Túnez), oscilaba entre 15 y 25 por ciento en nueve países árabes (Arabia Saudita, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Libia, Marruecos, Mauritania y Somalia), y fue de menos del 15 por ciento en el resto de los países árabes.

Pocos países de la región ofrecían un seguro médico, social o un sistema de pensiones, lo que deja la gran mayoría de personas en la región (83 por ciento) sin un pago de jubilación. Cómo las mujeres son afectadas no se podría decir, informaron las y los representantes, porque no existen estadísticas desagregadas.

En el ámbito de la educación, casi el mismo número de niñas que niños atiende la primaria, pero ya en la secundaria, se mostró una brecha significante: sólo en siete países, las niñas superaron 25 por ciento de la población estudiantil.

Sobre todo en Siria, país en guerra, las inscripciones de niñas habían bajado drásticamente. “La educación para todas y todos sigue siendo un concepto difícil de alcanzar en la región árabe, donde hay unos 5 millones de niñas y niños en edad escolar que siguen sin asistir a la escuela, de los cuales 60 por ciento son niñas”, concluyó el informe.

En la evaluación de políticas públicas contra la violencia de género, las y los representantes de los países reconocieron una vez más la falta de datos y estadísticas: “No se recogen periódicamente datos sobre la violencia contra la mujer y no existe una definición común del concepto en las oficinas nacionales de estadística.”

Aún sin datos, serían necesario más esfuerzos contra el matrimonio infantil en los países con tasas elevadas, como las Comoras, el Iraq, Mauritania, Somalia, el Sudán y el Yemen, advirtió el informe.

El acceso a la justicia para las mujeres es difícil, ya que “los valores y estereotipos imperantes en algunas sociedades impiden que muchas mujeres accedan a la justicia, especialmente las mujeres marginadas y las de origen conservador”, afirmaron las autoras.

Un párrafo muy crítico se dedicó a la ausencia de datos, ya que serían “de gran importancia cuando se trata de actividades relacionadas con las políticas de desarrollo en general, y con las políticas de empoderamiento de la mujer en particular.” Las autoras del informe hicieron un llamado urgente a los Estados a recoger datos al nivel federal, estatal y local.

Destacaron ejes temáticos específicos que faltarían para evaluar el avance hecho desde da aprobación de la Plataforma de Acción y los Objetivos del Milenio: datos sobre el uso del tiempo y tiempo de cuidado; sobre todas las formas de violencia contra mujeres y niñas; mujeres trabajando en el sector informal; y la situación de mujeres marginalizadas, como mujeres con discapacidad o de la tercera edad. También sería necesario capacitar a institutos de estadística en materia de género.

Para lograr mayor igualdad de las mujeres en la región, se sugiere desarrollar políticas públicas que promueven, por un lado, una mejor distribución del trabajo de cuidado, y por el otro el empoderamiento de las mujeres en el sector económico, con una educación de calidad y mayores oportunidades para ingresar al mercado laboral.

Sería importante priorizar a poblaciones vulnerables como mujeres refugiadas, con discapacidad, de bajos recursos, o de la tercera edad, recalcaron. Para diseñar programas, sería necesario cooperar con la sociedad civil y organizaciones de mujeres.

Los cinco informes regionales serán debatidos en el 64º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición de la Mujer, entre el 9 y el 20 de marzo en las Naciones Unidas, Nueva York. El año conmemorativo del 25º aniversario de la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing (1995), seguirá con dos Foros de Igualdad, en Ciudad de México y en París, Francia, y culminará con el Debate General en la Asamblea de la ONU en septiembre.