Suena la Novena Sinfonía de Beethoven en Azcapotzalco

Sinfonía Beethoven
Como parte de las actividades del 250 natalicio de Ludwing van Beethoven, la Orquesta Filarmónica de la CDMX interpretó la “Sinfonía No. 9 en re menor”. FOTO: ILUSTRATIVA.

*La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México conmemoró el 250 natalicio de Beethoven

México, 3 de febrero (Notimex).— Como parte de las actividades del 250 natalicio del compositor alemán, Ludwing van Beethoven, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México interpretó la “Sinfonía No. 9 en re menor” en la Arena Ciudad de México, dentro del marco de un concierto gratuito que, a pesar de agotar sus entradas, dejó algunos espacios vacíos en el recinto.

La velada contó en el cuarto movimiento con la participación del Coro Filarmónico Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México; además de los solistas Carsten Wittmoser, bajo; Dante Alcalá, tenor; Carla López-Speziale, mezzosoprano; y María Katzarava, soprano. Todos bajo la dirección de Scott Yoo. 

Los músicos fueron colocados en un templete únicamente ataviado con una enorme cortina negra —para tapar las butacas—, y tres pantallas donde se podía ver la transmisión de las cámaras. Una luz cenital iluminó a toda la orquesta, dejando al coro en lontananza y a los solistas en primer plano, justo delante del director Yoo. 

El primer movimiento inició todavía con grandes vacíos en zonas de gradas y pista, asimismo, aún muchos asistentes se hallaban entrando al recinto. De todos los músicos, la percusionista era la más extasiada, moviéndose de tal modo que parecía estar bailando con una sonrisa; junto con ella, los chelistas eran los visualmente más atractivos dada su ejecución casi coreográfica.

Terminado cada movimiento, se desataba una batalla en las gradas; había quienes aplaudían y había quienes silenciaban a los que unían sus palmas con interjecciones de silencio e incluso gritos de: “¡cállense, todavía no aplaudan!”. No obstante, aquello no afectó el flujo de la orquesta. 

El cuarto movimiento coral contó en las pantallas principales con los subtítulos de Francisco Méndez Padilla y Jorge Cervantes, para traducir la letra cantada originalmente en alemán. Finalizado el encuentro, el público dejó sonar un aplauso de casi cinco minutos que hizo salir y regresar a los cantantes solistas en tres ocasiones y dos veces a Scott Yoo.