Según índice del WEF, el sueño americano es más fácil en Europa

Los niños que nacen en familias de escasos recursos tienen más posibilidades de sobresalir en Europa.

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Según el Índice de Movilidad Social, hay más posibilidades de subir de clase social en Dinamarca que en Estados Unidos: WEF.

Según el Índice Global de Movilidad Social del World Economic Forum (WEF), los individuos que nacen en familias pobres tienen más oportunidades de conseguir un buen trabajo, mejor educación y mejor calidad de vida que sus padres si nacen en Europa, particularmente en Dinamarca.

El estudio, publicado el 20 de enero de 2020 por el WEF, toma en cuenta la salud, educación, protección e instituciones, acceso a la tecnología y trabajo (oportunidades, condiciones y salarios justos).

La publicación del índice coincidió con la inauguración del 50 aniversario del foro en Davos para 2020. En el ranking, Estados Unidos se encuentra en el sitio 27, lejos de países como Francia (12), Alemania (11) y Japón (15).

De hecho, el país del continente americano mejor ubicado es Canadá, quien se sitúa en el lugar 14. México no fue parte del índice.

Una de las estadísticas más interesantes es la de la brecha generacional, es decir, cuántas generaciones les tomará a aquellas personas nacidas en familias de escasos recursos acercarse a una mejor calidad de vida; Dinamarca se posiciona como el mejor país con dos generaciones, le siguen Suecia, Noruega y Finlandia con 3, mientras que España, Australia, Canadá y Japón se encuentran empatados con 4.

Estados Unidos aparece hasta el décimo sitio, un indicador de que el sueño americano puede ser más fácil de conseguir en otro continente, e incluso en Canadá.

La razón por la que un niño tiene mayores posibilidades de tener un mejor futuro al nacer en una familia pobre de Dinamarca que en el resto del mundo radica en su acceso a mejores oportunidades: mejor calidad educativa, mejores oportunidades de conseguir un empleo bien remunerado y una estructura pública de salud sólida y a la cual tiene acceso.

De hecho, sus oportunidades de tener una calidad de vida alta son muy similares a las de un niño nacido en una familia de la clase alta.

Sin embargo, en el resto del mundo no pasa lo mismo; la disparidad social marca a los individuos desde el nacimiento y tiene mucha influencia en cómo se desarrolla en su vida adulta.

Según un informe de IPSOS, las personas provenientes de una familia de clase alta tienen tres veces más posibilidades de tener conexiones sociales y laborales de peso que aquellas nacidas en hogares de escasos recursos.

Para el resto del mundo, Dinamarca va por buen camino, el reto es cerrar esas brechas sociales y económicas para asegurar a los ciudadanos un acceso justo a condiciones favorables sin importar su lugar de origen. Por ello, la conclusión del índice presentado en el WEF es que Europa es más fácil para concretar el sueño americano.