El alcalde de San Juan del Río, Memo Vega y la presidenta del DIF municipal, Male Ruiz, entregaron en sesión de cabildo la presea “Paloma de la Esperanza”.

En el marco del Día Internacional de las Personas con Capacidades Diferentes, la mañana de este martes, el alcalde de San Juan del Río, Guillermo Vega y la presidenta del DIF municipal, Male Ruiz, entregaron en sesión de cabildo la presea “Paloma de la Esperanza” a tres personas con capacidades distintas que se han destacado en la sociedad.

Los galardonados, explicó el presidente municipal, fueron electos de una serie de propuestas entregadas por parte de organizaciones de la sociedad civil.

“La presidencia municipal, el Honorable Ayuntamiento, el sistema municipal DIF convocaron a distintas organizaciones de asistencia privada así como a asociaciones civiles a proponer personas que consideren merecedoras de la presea ‘La paloma de la esperanza 2019’ después de haber recibido diversas propuestas el jurado delibero que fueran galardonados los siguientes participantes que se encuentran aquí presentes”, detalló.

Las preseas fueron entregadas a Saraí Reyes Quiroz en la categoría infantil, Francisco Javier González Alegría en la juvenil y a Antonio Lizardi Hernández en la categoría de adulto.

Además del reconocimiento cada uno de los homenajeados recibió un incentivo en efectivo de cinco mil, siete mil y diez mil pesos respectivamente.

Estos son las reseñas de los ganadores de la “Paloma de la Paz 2019”

Saraí Reyes Quiroz, 8 años de edad
Saraí nació en San Juan del Río y desde ese momento fue diagnosticada con una enfermedad congénita conocida clínicamente como Mielomeningocele e Hidrocefalia, la cual le ha provocado una discapacidad motriz con secuela de vejiga neurogénica y control de esfínteres.

A pesar de esto ha avanzado en su rehabilitación, lo cual le ha permitido “vivir y disfrutar como cualquier persona de su edad”, por lo que actualmente se encuentra cursando el tercer año de primaria.

Francisco Javier González Alegría, 26 años de edad
Francisco es originario de la comunidad de “El Jazmín” y hace cuatro años, a sus 22, perdió la movilidad en sus piernas debido a un accidente en el trabajo, sin embargo, tras cirugías y rehabilitación, pudo alcanzar su independencia física a través de su silla de ruedas.

En 2018, se unió a la Fundación Humanista de Ayuda a Discapacitados (FHADI) en la que participa activamente promoviendo la inclusión y apoyando a otras personas con discapacidad.

Antonio Lizardi Hernández, 37 años de edad
Antonio es sordo de nacimiento y a pesar de sus dificultades logró integrarse a la institución Rosa Azul, que le ayudó en su desarrollo profesional. A sus 24 años consiguió entrar a trabajar la Fundación Bertha O. de Osete, con lo cual ha podido vivir sin limitaciones.