Cuba: Activistas promueven formación feminista

¿Debemos todas y todos ser feministas? Esta interrogante motiva a un grupo de activistas cubanas para poner en común conceptos clave. FOTO: nuso.org.

La Habana (SEMlac).- ¿Debemos todas y todos ser feministas? Esta interrogante motiva a un grupo de activistas cubanas para poner en común conceptos clave y rescatar la tradición del feminismo negro en la nación caribeña.

La escuela feminista es una iniciativa de El Club del Espendrú y TxT (Todas por todas), colectivos de la sociedad civil que vinculan la lucha antirracista con la feminista. Los encuentros sesionarán durante cinco jueves consecutivos en la sede de la Fundación Ludwig, una institución no gubernamental y sin fines de lucro radicada en La Habana.

“Un curso no resuelve un problema, no nos prepara completamente en un tema que es tan amplio y complejo; pero sí es una vía para adquirir conocimientos, compartir saberes y puede ser un medio para el empoderamiento, porque sin conocimientos e información es muy difícil empoderarse”, dijo durante la primera sesión la socióloga Yulexis Almeida, quien comparte la coordinación del taller con la investigadora Aracely Rodríguez Malagón.

Almeida vincula activismo y academia, pues es investigadora y vicedecana de la Facultad de Sociología de la Universidad de La Habana y fue integrante del Grupo Afrocubanas, proyecto que vinculó feminismo y activismo antirracista. Una vez disuelto Afrocubanas, Yulexis creó junto a otras mujeres el colectivo TxT.

“Uno de los objetivos de TxT, en sintonía con lo que hacíamos en Afrocubanas, es crear alianzas entre los diferentes grupos de activismo, porque nos parece que están pasando cosas muy interesantes, pero muy desarticuladas. Sin que los grupos pierdan su identidad, es importante identificar áreas para trabajar de conjunto. El taller es la primera experiencia para cumplir con ese objetivo”, dijo Almeida a SEMlac.

Pensado desde lógicas participativas, el taller no se concibe como un curso formal y tradicional. Aunque se compartirán conceptos y bibliografía básica, la construcción principal será a partir de los conocimientos propios y las vivencias.

“No quiere decir que las activistas que no son académicas no tengan saberes y que estos saberes no sean importantes en la labor de la lucha antirracista y antisexista que llevamos en Cuba, pero pensamos también que si unimos nuestros saberes es mucho más eficaz el trabajo que hacemos”, agrega Almeida.

Otro de los objetivos es integrar la lucha feminista con la lucha antirracista, pues muchas veces las desigualdades de género y las voces de mujeres quedan en segundo plano.

“Vamos a empezar por el feminismo histórico moderno para traerlo a Cuba, rescatando esa pioneras que existieron en el país y que no se ven, sobre todo tratando de recuperar lo que es el feminismo negro”, explica Rodríguez Malagón, del Club del Espendrú.

Hasta el momento se han inscrito en el taller una veintena de personas, entre ellas docentes, investigadoras, activistas, artistas y economistas. Además de adquirir conocimientos, debatir e intercambiar, las y los participantes aspiran a sumar recursos útiles para la transformación y el empoderamiento personal y colectivo.

“Estos son temas que requieren de mucha comprensión, porque son temas que atraviesan nuestras vidas cotidianas y nuestra subjetividad. Por tanto, muchas veces están comprometidos nuestros afectos y estos no ayuda a tener una comprensión clara del fenómeno. El curso puede ser un medio para comprender las problemáticas que nos atraviesan y después cada cual, desde su ámbito de acción, podrá implementar mejores estrategias de enfrentamiento”, dijo Almeida al grupo.