A 10 años de sentencia de Campo Algodonero, la justicia no es plena

Pasaron 10 años de la Sentencia de Campo Algodonero emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado Mexicano y la justicia no es plena aún. FOTO: mesademujeresjuarez.org.

Ciudad de México, noviembre (SEMlac).- Pasaron 10 años de la Sentencia de Campo Algodonero emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado Mexicano y la justicia no es plena aún.

Como hace 18 años, cuando se encontraron en lo que hoy es un memorial los restos de ocho jóvenes mujeres, la exigencia volvió a través de las voces de sus madres, sus hermanas…porque algunas madres murieron en espera de justicia para sus hijas.

En la ceremonia realizada el 8 de noviembre, ante el gobernador Javier Corral y el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl González Pérez, Norma Laguna madre de Idaly Jauche Laguna, y Benita Monárrez, madre de Laura Berenice Ramos, dos de las víctimas del caso “campo algodonero” exigieron resultados, pues a pesar de la sentencia la justicia aún no está completa.

Durante ese día y el anterior se realizó un recordatorio de lo sucedido hace 18 años: “10 años de la sentencia campo algodonero. Avances y asignaturas pendientes”, que dieron paso a las voces de las madres.

Ante legisladoras, académicas, feministas, servidoras públicas y familiares de las víctimas, volvieron los recuerdos de aquel 6 de noviembre de 2001, cuando -donde hoy se ubica un Memorial-, en un terreno agreste se encontraron los cuerpos de Claudia Ivette González, Laura Berenice Ramos Monárrez y Esmeralda Herrera Monreal, al día siguiente aparecieron los restos humanos de María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín Elizabeth Rodríguez Sáenz y María Rocha Galicia y un cuerpo más no identificado al que las autoridades pretendieron atribuirle la identidad de Verónica Martínez Hernández, quien desde entonces está desaparecida.

Aún no se ha hecho justicia, dijeron las madres y las activistas, que se colocaron detrás del gobernador en un intento por quitar a la ceremonia el tufo de “oficialista” y hubo, incluso, el reclamo por los mínimos avances en la administración de Corral.

En distintas intervenciones las familias y organizaciones explicaron cómo fueron los últimos momentos de aquellas adolescentes antes de desaparecer: Laura Berenice Ramos Monárrez, Claudia Ivette González y Esmeralda Herrera Monreal, desaparecieron el 21 de septiembre, 10 octubre y 29 de octubre de 2001. Sus cuerpos fueron hallados un 6 de noviembre de 2001 en el campo algodonero.

Y así, hace 18 años, empezó el calvario. Las autoridades no buscaron a sus hijas tras el reporte de desaparición, las investigaciones que no se hicieron y que llevaron a las organizaciones de la sociedad civil (Asociación Nacional de Abogados Democráticos A.C., Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer, Red Ciudadana de No Violencia y por la Dignidad Humanos y el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer A.C.) y a las familias de las víctimas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ante la falta de respuesta, la Comisión decidió someter el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que sucedió el 4 de noviembre de 2007.

Finalmente, el 16 de noviembre de 2009 se emitió la sentencia en la que se reconoce como un crimen contra la humanidad y que, como señalaron las familias, fue una ilusión de justicia aún inconclusa.

Por ello, la coordinadora general del Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer, Ivonne Mendoza Salazar, expresó que las madres de las víctimas recibieron justicia por la CIDH, pero no por el Estado mexicano, el principal punto que no se ha cumplido es la detención y sanción para los responsables.

Ahí, el gobernador reconoció que aún falta camino por recorrer y aseguró que su compromiso es seguir trabajando para sentar las bases de un verdadero cambio estructural e institucional y frenar las situaciones que ponen en riesgo a las mujeres, dijo para luego agregar “estamos aquí para no olvidar”.