Comercio ilegal de animales es un mercado creciente en América Latina

América Latina es un continente con gran diversidad biológica, sin embargo, sus leyes para la protección de especies son muy débiles. Esto lo convierte en un paraíso para los traficantes de animales quienes tratan con lo raro y atípico.

De los casi 50 sitios clasificados como Patrimonio de la Humanidad y amenazados por el comercio ilegal, 18 se encuentran en América Latina. Brasil tiene del 15 al 20 % de la diversidad biológica del planeta, pero se estima que suministra del 5 al 15 % del mercado ilegal de especies salvajes a nivel global.

Lo preocupante de este mercado es la variedad de animales que involucran. Las aves, los loros, guacamayos y pájaros cantores se encuentran entre las especies más traficados. Existe una tradición antigua en varios países latinoamericanos como Brasil, Perú, Ecuador y México, donde las personas tienen a pájaros como mascotas.

Por lo tanto, la alta demanda nacional en gran medida estimula el tráfico de mascotas actual. En un estudio establecido por los Defensores de Especies Salvajes sobre el mercado ilegal de aves en México, encontraron que alrededor del 90 % de los 65.000 – 78.500 loros que se atraparon ilegalmente en el país estaba destinado al mercado nacional.

Por su parte, según Mariana Ibanez, portavoz de MONEDEROSMART, los mercados internacionales son significativos también, con Europa y los Estados Unidos como los destinos principales. “Más de 9400 pájaros son contrabandeados hacia los Estados Unidos anualmente. Los pájaros cantores como los pinzones son vendidos típicamente en estos mercados, donde los “dueños” hacen dinero seleccionando al pájaro que más y mejor canta. Por ejemplo, los pinzones salvajes de Guayana pueden venderse por 5 dólares en mercados locales, pero valen de 500 a 10.000 dólares en los Estados Unidos, dependiendo del canto del animal”, menciona.

Los reptiles como las iguanas y serpientes, también son populares para el mercado de “mascotas”. Las tortugas son seleccionadas por sus huevos, la carne y los caparazones; los caimanes por sus pieles. La especie marina también se ha visto afectada y muchos pagan altos precios por ellos, específicamente por las aletas de tiburones, vejigas totoabas, pepinos de mar y carne de caracol reina. Los jaguares, armadillos, monos, ranas y hasta escorpiones y arañas también son traficados.

El impacto del comercio ilegal de especies también afecta a las personas que viven a su alrededor. Por ejemplo, el tráfico de animales marinos sumado con la contaminación y el desarrollo costero desmedido, deterioran las zonas protegidas de algunas zonas del que dependen los pobladores.

Debido a esta problemática se están formulando medidas para combatir el tráfico ilegal de animales, reforzando el control de fronteras y aduanas, concienciar a las comunidades locales y combatir algunos mitos como en México, donde al colibrí se le atribuyen propiedades para atraer el amor. Por tanto, es una especie grandemente afectada.