¿Un “gobierno feminista”?

Diversos gobiernos del mundo nos han ido acostumbrando a las noticias falsas y los discursos engañosos que va contaminando el espacio público. Foto: Cimac Noticias.

Ciudad de México. Diversos gobiernos del mundo nos han ido acostumbrando a las noticias falsas y los discursos engañosos que va contaminando el espacio público. Mientras se hacen declaraciones favorables a los Derechos Humanos y a la democracia, se minan las condiciones necesarias para ejercer esos derechos y convivir en la diversidad. El discurso del canciller de México ante Naciones Unidas es sólo un ejemplo de ello, aunque no el más flagrante. Su retórica corrobora que este gobierno sigue apostando por el discurso de farol de la calle y que, como otros, equivoca el sentido de las palabras para mejor confundir al público.

Así, ante la Asamblea de la ONU, que incluye tanto a democracias favorables a la igualdad como gobiernos autoritarios misóginos y homofóbicos, el canciller afirmó que este gobierno “se considera un gobierno feminista”, que tiene un “compromiso por la equidad de género”, y por ello “respaldará Beijing + 25”. Esta retórica es encomiable, sobre todo cuando hay países que buscan eliminar el “discurso de género” del ámbito internacional. Sin embargo, la práctica automática de hablar de “equidad de género” para referirse al “tema de mujeres” es equívoca y la realidad nacional contradice tan buenas intenciones.

Lo que se requiere no es “equidad” sino alcanzar la igualdad sustantiva, es decir igualdad de trato y de oportunidades. En este sentido, ¿de qué impulso a la igualdad de género nos hablan cuando este gobierno ha tomado medidas que la contravienen? ¿Ignoran que la falta de recursos para estancias infantiles limita las posibilidades laborales de las madres? ¿Ignoran que la plataforma de Beijing promueve no sólo igualdad política sino igualdad económica, derecho a la salud, incluyendo salud sexual y reproductiva y derecho a una vida sin violencia? ¿Cómo se apoyará Beijing+25 si no hay condiciones para una integración laboral de las mujeres que no se limite al trabajo precario, mal pagado, y plagado de acoso? ¿Cómo se responderá a las recomendaciones de CEDAW acerca del derecho al aborto legal y seguro? ¿Con la Ley de Amnistía y la despenalización en Oaxaca? ¿O se reconocerá por fin la necesidad de despenalizarlo en todo el país y de garantizar su ejercicio efectivo?

Apropiarse el calificativo “feminista” para calificar al actual gobierno (o al anterior) es una burla. O un error basado en la cómoda confusión entre “integración de las mujeres” y transformación social. No es casual, en efecto, que se equipare “paridad” con igualdad o con “logro feminista”: el actual gobierno semi paritario representa desde luego un avance ganado por las mujeres. No es asunto menor que hoy, en principio, cualquier mujer pueda llegar al mismo puesto que cualquier hombre (con muchos matices, desde luego). Pero ¿qué significa esto más allá de tener el “mismo acceso” a la función pública?

Curiosamente, la senadora Kenia López Rabadán (PAN) planteó hace unos días una pregunta semejante durante la comparecencia de la secretaria de Gobernación en el Senado. Al contrastar, en un discurso irónico y algo enredado, las expectativas que causó este nombramiento con la desilusión de no contar con una “secretaria empoderada” o con facultades y autonomía suficientes, la senadora puso en cuestión el significado de la paridad por sí misma. Aunque no lo pretendiera, nos lleva a cuestionar también la falacia de que las mujeres buscan el poder para mejorar la vida de otras o que, por serlo, lo buscarán, inspiradas por la “sororidad” o por alguna generosidad “inherente”.

En un año en que las mexicanas, sobre todo jóvenes, exigen medidas efectivas contra la violencia, en que la marea verde por la despenalización del aborto se extiende por América Latina, contra los vientos conservadores evangélicos y vaticanos, pretender maquillar la realidad con discursos engañosos es un error y una irresponsabilidad. No necesitamos un “gobierno feminista” ni una paridad inocua. Necesitamos un gobierno que asuma sus obligaciones ante mujeres y niñas con sentido de la realidad y apego a los Derechos Humanos, en el marco de la laicidad.