La riqueza es para quienes explotan a las mujeres: Alika Kinan

Alika Kinan no habla si siente que es momento de escuchar, reflexiona y sólo después de pensarlo habla, si está convencida de que vale la pena hablar, si no, da media vuelta y se va, desaparece, se aleja y sigue su camino. No está dispuesta a las discusiones estériles, esas que opinan desde la distancia de la vida de las mujeres en situación de prostitución.

Segunda y última parte
Lima, Perú. Alika Kinan no habla si siente que es momento de escuchar, reflexiona y sólo después de pensarlo habla, si está convencida de que vale la pena hablar, si no, da media vuelta y se va, desaparece, se aleja y sigue su camino. No está dispuesta a las discusiones estériles, esas que opinan desde la distancia de la vida de las mujeres en situación de prostitución.

Pasó 16 años de su vida en explotación. Tras un largo y doloroso proceso se reconoció como sobreviviente del delito de trata con fines de explotación sexual. Su camino de transformación inició el año 2012 cuando fue rescatada del bar El Sheik, en la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.

Conoce los laberintos del negocio de la prostitución y lo que esa violencia provoca en las mujeres. La escisión de la mente y del cuerpo, condición fundamental para sobrevivir.

De víctima a sobreviviente de trata, a defensora, a feminista radical, a madre y compañera, todo junto. Ella es su historia.

De acuerdo con los resultados de las evaluaciones psicológicas Alika tiene una discapacidad emocional del 70 por ciento. No lo creerías si la escuchas y convives con ella. Se ríe, bromea, asegura que esta es una estrategia para no dejar que la dureza de la vida que le ha tocado vivir le caiga encima y la aplaste.

Una fecha histórica para Alika y las víctimas de trata es el 30 de noviembre de 2016, cuando ganó un juicio que sostuvo por cuatro años contra los proxenetas Pedro Montoya, dueño del bar Sehik; Ivana Claudia, pareja de Pedro y Lucy Campos Alberca, administradora del bar.

Ese mismo día logró que se reconociera que la Municipalidad de Ushuaia había facilitado la situación para el funcionamiento del Sheik, con lo cual se comprobaba que para que el delito de trata funcione se requiere la complicidad del Estado, la policía y el gobierno.

La voz, los ojos y las manos de Alika son termómetros emocionales entre el presente y el pasado. La voz es firme, contundente las palabras cuando argumenta, las manos bailan en el viento para enfatizar, te mira de frente.

Pero cuando el recuerdo se clava como aguijón, entonces la voz es suave, pausada, como para recuperar fuerzas. Las manos juegan con lo que tengan, y la mirada se clava en ellas.

-LLH: Se dice que las mujeres en situación de prostitución ganan muy bien, que no son sólo las mujeres pobres que ingresan a la prostitución, tú como lo escuchas.

– Alika: Mira, no quiero deslegitimar la palabra de nadie, (pero) no conozca a ninguna mujer que se haya hecho rica de la prostitución. Las únicas mujeres que se han hecho ricas de la prostitución son aquellas que manejan el negocio de la prostitución, madamas, proxenetas, regenteadoras, reclutadoras, aquellas que están por encima de la escala jerárquica, pero prostitutas, mujeres explotadas, en situación de esclavitud sexual, no conozco ninguna que se haya hecho rica. Las únicas ricas que conozco en el negocio de la prostitución son aquellas que explotan a otras mujeres.

–LLH: Tu dices que a las mujeres se les entrena, que 85 por ciento de las que están en situación de prostitución han vivido violencia sexual en la infancia y adolescencia. ¿Qué significa “nos entrenan”?

–Alika: Nos preparan para no reconocer la violencia sexual. Si tu padre o madre o algún familiar te entrega o incluso te viola o abusa de tu integridad sexual en tu infancia y adolescencia, como que te prepara el cuerpo y luego se prepara la psiquis.

Que venga alguien y te pague por lo mismo que te hizo un familiar o alguien que había establecido un vínculo con vos es lo mejor que te puede pasar.

–LLH: ¿Por qué?

-Alika: Porque te están haciendo lo mismo y te dan dinero ( silencio) y ese dinero te permite estimular otros sentidos, por eso las drogas, el alcohol, un par de zapatos, las uñas, la peluquería, …porque te lleva a un terreno más superfluo.

No estamos hablando del amor o de sentimientos más profundos. Estamos hablando de vivir en dimensiones completamente diferentes, donde se busca no sentir, donde se busca cero emociones, se busca disociar la mente del cuerpo.

Por eso es tan complejo este delito, primero que muchas mujeres no quieren reconocer la violencia sexual, porque la prostitución es violencia sexual. Quién quiere reconocer el dolor, quién quiere reconocerse como víctima. Reconocerte como víctima es reconocer que fracasaste.

–LLH: ¿En qué?

–Alika: En tu autocuidado, en tu fortaleza, porque eso es lo que nos han hecho creer, la propia sociedad nos ha llevado a ese lugar, de que si te violaron o te dijeron algo o te acosaron en la calle es tu culpa. Quién se va a reconocer como víctima en la prostitución.

Ni siquiera se reconoce como método de subsistencia, no te estoy hablando de trabajo, te hablo de subsistencia. Porque hay muchas mujeres que sobreviven por la prostitución y eso quiere decir que no merecen algo mejor, ¡Claro que se merecen todo! Se merecen una vida digna, el amor, una familia, Merecen que se acompañe ese recorrido desde la prostitución a una reinserción social.

–LLH: ¿Cómo logras tener esa claridad de lo que te ha pasado, de lo que pasa?

–Alika Mira, cuando fui a declarar después del allanamiento, me tomó declaración la fiscal María Armida y me dice. “la imputación es por trata”.

Yo no soy víctima de nada, le dije, y la fiscal me dice, bueno, está bien, no sos víctima y me empezó a preguntar sobre mi vida, mi realidad, sobre mis hijas, sobre mi madre, mis tías, cómo estaba conformada la familia, si yo amaba, si era amada, qué sentía, cómo vivía, dónde, me preguntó qué conocía de Tierra del Fuego.

Yo hacía muchos años que estaba en Tierra del Fuego, conocía la avenida principal, el supermercado, el hospital, el laboratorio donde me hacían los análisis ginecológicos y todos los hoteles. Nunca había ido a esquiar, no conocía una plaza, no había navegado, no conocía donde estaba.

Entraba y salía por mi propia cuenta, pero no conocía dónde estaba…

De hecho tenía otro nombre, no era Alika, era Karla, me habían cambiado hasta la identidad en mis propias narices y no me daba cuenta.

Después de cuatro horas de relatarle mi vida, mis pesares, que había tenido fracasos amorosos, que me habían violado a los 14 años, que mi ex marido me había violado, que me había explotado, que me sacaba la plata, que había estado en casas de intercambio de parejas con él, después que él me hubiera prometido el amor.

Nunca había repasado mi vida, nunca había repasado mi historia, me encontraba en que mi vida no me gustaba, pero no sólo, no era nada más que no me gustaba mi vida, estaba reconociendo la violencia extrema que había sufrido, cuando fui contando mi vida…

Entonces dije no, no sé que es la trata de personas, pero evidentemente algo en mi vida, algo en mi historia no está bien, algo en esta historia no está bien. Algo en todo lo que hizo Pedro en ese vínculo de confianza, de abusar de ese vínculo de confianza, que yo lo quería como a un padre, fue un abuso tremendo de poder.

Siempre había considerado que no había tenido suerte en la vida simplemente, y que me había tocado sufrir un poco, pero era todo muy tremendo, lo que pasa es que lo había naturalizado, lo había ocultado.

Salí de la fiscalía, se estaba haciendo de noche y lo único que quería era volverme a mi casa, ver a mis hijas, así que me tomé un avión, me volví a mi casa, tuve tres intentos de suicidio mientras me reconocía a mí misma como víctima.

Pasaron como ocho meses, un tramo muy largo de mi vida, donde yo tuve que reconstruir mi historia, mi vida, pensar en un futuro para mis hijas, armar y desarmar, pensar qué quería hacer yo y todo esto lo hice sola.

–LLH:¿Qué te daba fuerza?

–Alika: Tenía a mis hijas y no quería que se repitiera la historia. Tenía que vivir por mis hijas, salir adelante por mis hijas. Y tenía qué reconstruir un proyecto de vida, y ni siquiera reconstruir porque vos dices “se me descompuso mi proyecto de vida”, pero yo no tenía proyecto de vida, no tenía nada que ofrecerles a mis hijas.

Y empecé a leer, la Convención Belém Do Pará, la Convención de Palermo… la Ley de Trata.

-LLH: ¿Cómo llegas a esas lecturas?

Alika.- Después del rescate empecé a googlear, me metí a internet a duras penas y con los pocos conocimientos empecé a revisar. Fue curiosidad, necesitaba entender que es lo que me estaban tratando de explicar y que no entendía.

No sabía de Derechos Humanos, de derechos de las mujeres, de trata, de feminismo, no entendía nada de lo que me estaban hablando.

–LLH: ¿Qué te va pasando con lo que vas descubriendo?

-Alika: Me veía, era yo, no era otra. Hablaban de mí esas leyes y fue muy fuerte. Casi todas hablaban de restitución de derechos y decía sí soy ésta, entonces tengo derecho a una reinserción social, a un trabajo digno, a una vivienda, a terapia psicológica, o sea, entendía lo que estaba pasando, no sabía cómo hilarlo, cómo tejerlo. Pero lo tenía todo, todo estaba delante mío.

Y empecé a pensar qué clase de futuro tenía yo, no tenía dinero para el supermercado, para leche para mis hijas. Entonces empecé a acercarme a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) , que es un organismo nacional, donde se hacen los subsidios para madres, para los hijos, lo primero que hice fue tramitarme un subsidio de esos.

Recuerdo que me preguntan, porque vos nunca tramitaste esto, porque no sabía. Pero no tienes historial, no tienes legajo, no tenía cuenta bancaria, no aparecía en ningún lado, no figuraba en el sistema. Ahí fue como comencé a entrar en el sistema.

Por suerte me encontré con gente que me iba dando información. Entonces me empecé a contactar con los organismos que trabajaban la trata de personas.

Me encontré con muchas situaciones; les decía: la ley dice esto, y empiezan a decirte.. y bueno, pero eso no está reglamentado, y bueno, eso no… y bueno si al proxeneta le sacaron tantos millones, pero bueno eso se lo queda el Estado… y es como que empezaba a ligar los conceptos, estaba como deseosa del tema. Y un día dije voy a vender todo y me voy a la fiscalía.

Porque cuando estaba terminando la entrevista con la fiscal, después de cuatro horas y pico me dice: “mira Alika, si tu mamá fue prostituta, tu abuela fue prostituta, todas tus tías fueron prostitutas, tú fuiste prostituta, y tus hijas ¿qué van a ser?”…

Ahí fue cómo que se me giró el mundo, porque a mis hijas las amo, me estas metiendo el dedo en la llaga. Le dije “mis hijas van a ser universitarias”.

¿Cómo van hacer universitarias, con qué…?

Entonces dije: “voy a hacer un juicio a los proxenetas – les voy a hacer un juicio allá (Ushuaia). Me fui a la fiscalía y le dije, ya volví fiscal, vamos a hacer el juicio.

–LLH: ¿Por qué?

–Alika: Porque empecé a reconocer la violencia, el abuso de poder, empecé a reconocer la trata y que yo era víctima. Toda la vida abusaron de mí, hay que hacer justicia.

Entre más obstáculos me ponían, más me emperraba, esto se va a resolver, y esto fue creciendo y creciendo, y ahí llegaron las entrevistas de radio, llegó la abogada, las organizaciones feministas, llegaron las entrevistas a nivel nacional e internacional, ahí se empezó a abrir un abanico de cuestiones que con el correr de los años forjaron en mí a la activista.

Me encontré defendiéndome a mí misma, pero en defenderme a mí estaba defendiendo a miles. Cuando me preguntaban” y bueno qué posición tienes sobre la prostitución”, yo ya tenía ahí un posicionamiento político.

Mi vida personal, el daño personal lo había convertido en una política de Estado, o sea, se estaba forjando la activista, la sobreviviente, la luchadora y la defensora. Sin darme cuenta.

-LLH: Qué le dirías a la sociedad.

Alika.- La sociedad se tiene que comprometer más y tiene que ser más empática. No hablamos solamente de prostitución sí o prostitución no, hablamos de esclavitud y cómo esta esclavitud tomó otra forma en estos tiempos. Hablamos de la explotación sexual, de tráfico de órganos, pornografía infantil. La trata de personas tiene muchas finalidades y muchas formas, es un pulpo y como sociedad tenemos que comprometernos a combatir esta violencia y flagelo que cae sobre nuestro mundo, ese es el compromiso.

Tiene que haber un gran compromiso de parte de los varones a la hora de hablar de las nuevas masculinidades, necesitamos que hoy las nuevas masculinas lo planten desde este lugar, de los Derechos Humanos de las mujeres. Lo que necesitamos es que los hombres no tengan privilegio sobre los cuerpos de las mujeres.

–LLH: ¿Cómo es tu realidad hoy?

–Alika: Mi realidad es compleja , porque hablar de este tema tan delicado, tan complejo lleva a una persecución no sólo de los estados por la falta de compromiso, sino por parte del lobby proxeneta a nivel mundial.

Hay mucha gente que no quiere que hablemos de estos temas, somos perseguidas, somos atacadas, violentadas.

–LLH: ¿Qué dicen tus hijas?

Alika: Qué dicen mis hijas… mi hija mayor es muy dura, muy fría, que todo tiene que hacerse así de esa manera perfecta. Mis niñas, son niñas sobre una conciencia sobre su propia protección, saben que no salen de a una, salen con la custodia, sino salen con miedo.

Hace dos meses cuatro encapuchados quisieron secuestrar a una de mis hijas, son situaciones muy complejas, nos mudamos permanente, vivimos con rejas, con cámaras adentro y afuera.

–LLH: ¿Qué pasó con tu hermana?

–Alika: Wuau,( respira hondo, el dolor del recuerdo está en su rostro, se hace el silencio) mi hermana, la acompañé en todo lo que pude, pero cada quien elige su camino, yo elegí el camino de luz, de la justicia de la paz social, de la inclusión y mi hermana eligió un camino más oscuro, eligió decir que yo mentía, pagada por los proxenetas, eligió otra forma…

–LLH: Tu biografía, cómo la iniciarías

-Alika: Soy sobreviviente de delito de trata con fines de explotación sexual. Soy madre, soy mujer, soy feminista radical, activista, soy compañera, soy trabajadora, soy una luchadora, y aquí estoy.