Kevin Berlín sólo se dejó llevar para sellar triunfo en Lima

03 de Agosto de 2019
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Lima, 2 Ago (Notimex).- El joven Kevin Berlín simplemente se dejó llevar por el ritmo de la competencia a lado del medallista olímpico Iván García. No pudo ser diferente porque la historia debía ser escrita como sucedió, no había que cambiarle nada.

"Así me lo había imaginado", dijo Kevin Berlín. Contó que desde su llegada a la escena de la historia no tuvo temor en saltar desde los 10 metros de la plataforma para calentar. Soltó el nervio y poco a poco venció al primer adversario.

El veracruzano movió la cabeza en aprobación de estar listo. Iván García lo llamó y junto con el entrenador Iván Bautista se dijeron todo con la mirada. No hubo más que palabras de aliento para cada uno y se enfilaron a la competencia.

Las gradas, con banderas tricolores, inundaron el ambiente en cada uno de los seis saltos. Se dispuso a retar a la gravedad y con una velocidad que sólo ellos midieron se tiraron con ligereza.

"Ten seguridad, como vayas intenta hacerlo lo mejor que puedas", me decía Iván. Kevin no dudó en hacerlo porque sabía que este era el momento para demostrar lo trabajado y vivir una grata sensación.

La idea no era hacer de 10 los clavados, sino de trabajarlo desde el momento de estar en el estribo. Hacerlo de cabeza, como ellos lo dicen. Ejecutar lo que sabían hacer y convencer a los jueces con una buena sincronía, casi como un espejo. Y así lo hicieron.

Kevin aceptó que con el quinto clavado dudó. Se puso nervioso, debía estar concentrado, porque con ese tendrían que sellar la victoria y al final salió: un salto con alto grado de dificultad de 3.7.

No era el momento de fallarlo. Estaba todo para realizarlo de la mejor manera. Ya que en los entrenamientos en ocasiones salía y en otras no. Pero había llegado el momento de hacerlo sin presión.

"Gracias a Dios esta vez salió", respiró Kevin con la complicidad de Iván, Esta vez había salido.

Cuando dieron el último salto y el tablero anunció el atrás con dos y medio giros y dos y media vueltas sólo se dejaron llevar. La obra estaba consumada y parte de la historia del joven veracruzano había quedado escrita.

"La verdad sí me imaginaba este momento desde hace tiempo. Se ha cumplido y queda disfrutar. Queda el individual y vamos por el 1-2", afirmó.

Dijo que el apoyo recibido desde las gradas hace que la piel se erice porque "cuando escuchas el Mé-xi-co, Mé-xi-co, es algo que cala en cada parte del cuerpo y llega hasta el corazón, y más cuando se hacen acompañar por las notas del Himno Nacional".

Kevin se queda callado. Mira a su alrededor a una multitud que lo espera. Cámaras de televisión que desean su voz, porque ya es un campeón.

"No sé cómo decir lo que siento al ser campeón".

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