Científicos dudan sobre existencia futura de aves en isla Navarino

isla Navarino
La existencia a futuro de las aves que habitan en isla Navarino, extremo sur de Sudamérica, el área protegida más austral del mundo, está en duda, según algunos científicos. Foto: Ilustrativa.

Santiago, 22 Jul (Notimex).- La existencia a futuro de las aves que habitan en isla Navarino, extremo sur de Sudamérica, el área protegida más austral del mundo, está en duda, según algunos científicos.

En la Reserva de Biósfera Cabo de Hornos, región de Magallanes y Antártica Chilena, cuya biodiversidad ha evolucionado aislada del continente durante millones de años, se estudiaron las estrategias de reproducción de cinco aves.

De rigurosas condiciones de hábitat, la falta de anfibios, reptiles y mamíferos depredadores convirtieron a las aves en los vertebrados terrestres dominantes del territorio, representadas en el bosque por 28 especies residentes y migratorias.

Aunque se distribuyen en otros lugares de Chile, las poblaciones del extremo sur presentan comportamientos únicos, adaptados a las singularidades de los ecosistemas subantárticos.

Sus estrategias de reproducción son poco conocidas, en especial para aquellas que nidifican en copas abiertas y no en cavidades.

Las cinco especies estudiadas son el cometocino patagónico (Phrygilus patagonicus), cachudito (Anairetes parulus), zorzal patagónico (Turdus falcklandii), fío fío (Elaenia albiceps) y chincol (Zonotrichia capensis).

La agencia noticiosa italiana Ansa dijo que se compararon las estrategias reproductivas de estas aves con las poblaciones de más al norte (latitudes bajas), en especial con el zorzal que contaba con más datos.

“Vimos que en la isla ponen más huevos por nidada, algo que sucede con otros animales al alejarse del Ecuador”, comentó Rocío Jara, científica del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del Programa de Conservación Biocultural Subantártica de la Universidad de Magallanes.

Detalló que estas aves “construyen los nidos mucho más cerca del suelo que sus pares de latitudes bajas, por lo que es relevante evaluar los impactos que podrían tener las especies exóticas como el visón, un depredador nuevo en la zona, así como también el cambio climático en las fechas de reproducción de todas las especies en la isla”.

Consideró que aún “se necesitan estudios de largo plazo, pero nuestro trabajo es un buen punto de partida”.

La investigación, publicada en la Revista Chilena de Historia Natural, se desarrolló entre 2014 y 2017, donde se monitorearon 103 nidos de las cinco especies.

Con la ayuda de cámaras de imagen térmica y la observación en terreno, se encontraron nidos para analizar distintas características, como sus dimensiones, altura desde el suelo y los sustratos usados, así como la cantidad de huevos puestos, entre otros elementos. Se observó el uso de 15 sitios o sustratos para la anidación.

Por ejemplo, el cachudito y el chincol fueron los más especializados, ya que mostraron una marcada preferencia por el calafate y el pasto, respectivamente.

En contraste, el zorzal y el fío fío fueron menos específicos: emplearon entre seis y ocho elementos diferentes, sin seleccionar uno en particular. Este estudio también entregó el primer reporte sobre los periodos de incubación y anidación del cometocino patagónico.

El zorzal patagónico se convirtió en un buen modelo para comparar a las poblaciones que habitan en la isla de Magallanes con aquellas de la Región de La Araucanía, añadió la fuente.

“Los zorzales de Navarino construyen los nidos muy cerca del suelo. Esto tiene sentido pensando en que los depredadores comunes son aves rapaces, pero en La Araucanía los zorzales construyen los nidos a 4 metros de altura en promedio, ya que abundan carnívoros terrestres como zorros o felinos silvestres”, dijo Ramiro Crego, del Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian (EEUU).

Los investigadores también advirtieron el impacto de las temperaturas, porque “los cambios pueden afectar los ciclos reproductivos de los insectos, y con ello puede haber desfases entre los periodos de mucha abundancia de insectos y la temporada reproductiva de las aves, con la amenaza de que los pichones nazcan cuando hay poca comida”.

“Esto puede afectar el éxito de los padres para criar polluelos saludables y mantener las poblaciones”, apuntó Crego.

Los investigadores siguieron a ejemplares adultos y anotaron anécdotas. Entre ellas, que el fío fío instaló una clase de techo en su nido. Este pequeño animal es una especie migratoria que, cuando comienza la primavera, emprende su largo viaje desde Brasil hacia el sur. Además, es filopátrica, es decir, vuelve a reproducirse en el mismo lugar donde nació.

Aunque las especies adaptan su comportamiento al ambiente, Crego advirtió que “lamentablemente, les estamos cambiando las condiciones del entorno demasiado rápido, y muchas veces ese poco tiempo no alcanza para que las distintas especies logren adaptarse para no desaparecer”.