Con OSC, Censida logró reforzar atención y prevención de VIH

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En la nueva etapa del Censida debe resolverse la fragmentación de servicios de atención, especialmente los dirigidos a la población de mujeres seropositivas.

En la nueva etapa del Centro Nacional para la Prevención y el Control de VIH (Censida) debe resolverse la fragmentación de servicios de atención, especialmente los dirigidos a la población de mujeres seropositivas e integrar los servicios de salud sexual y reproductiva, enfatizó la doctora y extitular del Centro, Patricia Uribe Zúñiga.

Uribe Zúñiga fue titular del Censida desde 2013 donde permaneció al mando hasta la nueva administración de Andrés Manuel López Obrador. Aunque se propuso a la doctora continuar en el Centro, en entrevista con Cimacnoticias, Uribe reveló que no quería ser vista “como un problema del pasado que puede dificultar la transformación”, refiriéndose a la reestructuración que tendrá la Secretaría de Salud y consigo el Censida.

Patricia Uribe Zúñiga es infectóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por 8 años dirigió el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR) y de 1996 a 2003 dirigió el Consejo Nacional para Prevención y Control del Sida (Conasida).

Con más de dos décadas de experiencia en la lucha contra la epidemia del VIH, la doctora dijo estar convencida que el sistema de salud tiene que cambiar, tener mayor integralidad. “Ese es el principal problema por el cual no se logra impacto, porque cada quien hace su trabajo y no se oferta todo el paquete que requieren las mujeres. Es urgente que el sistema de salud sea contiguo, no fragmentado; que se vean temas de salud mental, nutrición, entre otros”.

No obstante, al dejar el Centro, Patricia Uribe planteó que no podían desaparecer áreas y que debía resolverse el problema del VIH en mujeres y salud sexual y reproductiva, que actualmente está a cargo del CNEGySR.

PREVENCIÓN Y DETECCIÓN, ÁREAS DE OPORTUNIDAD
Patricia Uribe también manifestó estar en desacuerdo con la orden del presidente de cerrar a las organizaciones civiles el acceso a recursos públicos, pues a través de este subsidio el Censida logró reforzar la prevención y atención de la población con VIH y sida, una de las principales fallas que tenía la administración del Centro durante su gestión.

De acuerdo con la doctora, la sociedad civil logró mayor impacto en las comunidades, ya que pueden desplazarse a zonas de difícil acceso, a diferencia del personal de salud que tiene zonas y horarios específicos.

“Gran parte de los proyectos de la convocatoria eran enfocados en esto. Cuando inicié la administración en Censida estábamos en 45 por ciento de tasa de detección, después llegamos a 65 por ciento; sin embargo, lo ideal es 90 por ciento. Ahí es donde está la brecha. Varios países que han propuesto la oferta universal de pruebas de detección en todos los servicios, pero para eso debes tener recursos”, dijo la doctora.

De la mano de las agrupaciones que tienen una agenda enfocada en mujeres, Censida desarrolló una estrategia para ofrecer la prueba de detección de manera sistemática en clínicas de colposcopia, en servicios de tuberculosis y en estancias enfocadas en atender casos de violencia. Sin embargo, de los recursos entregados a agrupaciones civiles en 2018, sólo 20 por ciento se dirigió a programas enfocados en mujeres.

Uribe destacó que la epidemia en esta población está vinculada a la pobreza y a la desigualdad social. Su nivel de escolaridad es bajo y hay un porcentaje importante con hijos y mujeres indígenas, por lo que las campañas de prevención deben ser distintas a las dirigidas a hombres.

Desde 2014, Censida comenzó apoyar a las mujeres con VIH que no tenían recursos para evitar que abandonen sus tratamientos. Esta política permitió que se tuvieran indicadores tanto de indetectabilidad como de no abandono muy similares a los hombres y también disminuyó la mortalidad de las mujeres, algo que no se había logrado, afirmó la infectóloga.

En el tema de prevención perinatal, aunque se logró una reducción de 44 por ciento, la tasa de transmisión es un indicador pendiente. En opinión de la ex titular de Censida, la atención que se está ofertando a las embarazas no es de calidad y apenas se alcanza una cobertura de prueba de VIH de 60 por ciento cuando debería ser de 95 por ciento.

Otro de los cambios en Censida es el esquema en la compra de antirretrovirales, sus implicaciones para la salud de las mujeres serán abordados en la próxima entrega. (Berenice Chavarría Tenorio y Hazel Zamora Mendieta)