Desde hace 10 años Ivete lucha contra la diabetes infantil

diabetes infantil
Ivete Tamar Alvarado, tienen 19 años de edad y desde hace diez años tienen diabetes infantil, lo que ha mermado no solo su salud, sino sus estudios. Foto: Ilustrativa.

San Juan del Río, 5 Febrero 2019.- Ivete Tamar Alvarado, tienen 19 años de edad y desde hace diez años padece diabetes infantil, lo que ha mermado no solo su salud, sino sus estudios y la oportunidad de obtener un empleos mejor remunerado.

Dice que todo empezó con un dolor de estomago, que al cabo de un mes de estar recorriendo médicos que no atinaban a saber lo que tenía, fue que cayó en coma y entonces le diagnosticaron diabetes infantil.

Desde entonces dijo que su calidad de vida cambio de manera drástica, ya que no solo tiene que sufrir para la aplicación de insulina y otros medicamentos, sino tiene que llevar una alimentación muy rigorosa para poder mantenerse estable.

Entrevistada por Rotativo de Querétaro, Ivete, quien es ya una adolescente, nos cuenta que solo tiene a su mamá y un hermano, sin embargo a 10 años de padecer esta enfermedad, tiene que trabajar para poder comprar la insulina que se tiene que aplicar en el momento menos esperado.

“Me desmaye y me llevaron a la Cruz Roja y me hicieron los estudios y fue cuando me declararon la diabetes, por lo que estuve una semana internada”.

Tuvimos la fortuna de conocerla, como un regalo que ese día recibimos del universo y sin pensarlo, accedió a contarnos su historia. Muestra todas las ganas para salir adelante y dice que pasar por esta enfermedad es una enseñanza que Dios le ha dado para valorar la vida.

Refiere que le diagnosticaron diabetes tipo 1, por lo que su páncreas no produce insulina. “Está totalmente muerto y la tengo que aplicar manualmente”, nos dijo.

La echaron del COBAQ 18
Pero lo mas triste y lamentable es cuando nos cuenta que debido a su enfermedad solo pudo terminar la secundaria y que ingresó al COBAQ 18 de Cerro Gordo, pero que prácticamente la sacaron ya que los directivos le dijeron que con su enfermedad podía atrasar a los demás alumnos y que no se podían arriesgar a tener una alumna enferma.

“En el COBAQ ya no me dejaron seguir con mis estudios porque los directores me dijeron que yo podía atrasar a sus alumnos y que no se podían arriesgar a tener una alumna enferma”.

La jovencita señala que en esos momentos no estaba en una situación estable como para estar batallando y exigir que a pesar de su enfermedad no le podían prohibir que continuara sus estudios, por lo que lo dejó así.

“Ahora que ya soy mayor de edad estoy buscando como hacer la prepa abierta”, nos cuenta, aunque lamenta que en ese momento los responsables del COBAQ no hayan tenido el corazón para entender la situación por la que estaba atravesando y que al tratarla de esa manera todavía le afectaba más.

Nos cuenta que hoy en día, su enfermedad ya está más controlada, pues hace todavía dos años que no tenía la insulina adecuada, por lo que estaba muy delgada y su salud estaba muy afectada, ya que alcanzaba niveles muy altos de azúcar.

Una fase por la que pasa es la neuropatía diabética, que dice que le ha afectado las terminaciones nerviosas, le duelen los píes y siente piquetes en todo el tiempo.

“Hay que saber cuando poner la insulina, qué dosis, mi mamá es la que siempre se ha encargado de cuidarme, pero toda mi familia ha aprendido a aplicarla muy bien”.

Señaló que ella es derechohabiente del seguro popular, que cubre las consultas y parte de los análisis, así como el medicamento, pero dice que no hay y en muchas de las veces lo tiene que comprar.

“Me aplico la insulina, en la mañana y dependiendo qué tan alta tenga la azúcar también en la noche, son inyecciones”.

Sin embargo subraya que para poder estar bien tiene que llevar una dieta bien balanceada y hacer ejercicio, que más que nada es lo que le ayuda a mantenerse estable.

Ivete, nos comenta que los médicos le dicen que la diabetes a veces se nace con ella, pero que a ella se le desarrolló a los nueve años, pero también hay otros factores como un susto, depresión o coraje que haya tenido durante esa etapa de su vida.

“A mi me dio un año y medio después de que mi abuelita falleció, mi mamá ha trabajado toda la vida y la mayor parte del tiempo la pasaba con mi abuelita”.

Recomendó llevar una vida saludable y hacer ejercicio, ya que subrayó, el azúcar se dispara por cualquier problema.